Al rey Mohamed VI de Marruecos enviaba sus Aston Martin a Reino Unido en un avión de la fuerza aérea para hacerle las reparaciones y revisiones

El monarca tiene una colección de más de 600 coches, pero el deportivo británico tiene un trato especial por un motivo del que no se sabe nada.

Si tienes dinero, puedes hacer más o menos lo que se te venga en gana. Si, además de una fortuna, también eres el líder de un país con poder casi absoluto, esa libertad es casi total, tanto como para que puedas cometer excentricidades que no caben en la cabeza de casi nadie. Pero en la del rey Mohamed VI de Marruecos sí.

El monarca, siguiendo la tradición que le inculcó su padre, es un gran aficionado al mundo del motor. Según se estima, parece que tendría una colección de unos 600 vehículos que estarían repartidos por 12 palacios, que se dice pronto. Sin embargo, ese no es el punto en el que queremos concentrar nuestra atención (al menos todavía).

El motivo por el que le sacamos a colación hoy es para recordar una pintoresca historia que ocurrió hace ya unos cuantos años y que tiene que ver con Aston Martin, con aviones militares y con lo que podría considerarse como una de las reparaciones más caras de la historia.

Hay que “tirar” de hemeroteca, pero, si retrocedemos al lejanísimo 2009 (han pasado ya 16 años desde entonces), podemos encontrar la historia en El País.

En aquel año, uno de los automóviles de Mohamed VI empezó a dar problemas, concretamente un Aston Martin DB7. No trascendió qué es lo que le ocurría en concreto, pero no debía de ser algo ligero, puesto que el monarca tomó una decisión polémica: no podían repararlo en Rabat ni, de hecho, casi en ningún otro lugar que no fuera la casa de Aston Martin.

Así que puso la maquinaria de la que disponía en movimiento: contactó con el ejército para tomar prestado uno de los aviones de las Fuerzas Aéreas Marroquís y utilizarlo como medio de transporte del automóvil. Enviándolo a 2.000 kilómetros de donde se encontraba, para que lo repararan en el sur de Inglaterra.

Al llegar Reino Unido, el Hércules aterrizó en el aeródromo de Cranfield, donde el coche se traspasó a un camión que lo llevó al pueblo de Newport Pagnell, donde un taller especializado en la firma británica se encargó de la reparación.

Ahí se le perdió la pista. Nunca llegó a saberse qué es lo que le ocurría, ni lo que se tardó en llevar a cabo la reparación o lo que costó acometerla. Nada. Sin embargo, el acto fue suficientemente excéntrico, tanto como para que organizaciones ecologistas alzaran la voz en su contra.

El Períódico recoge el testimonio de Tony Bosworth, portavoz de la organización Amigos de la Tierra, quien declararía que la operación fue absurda y que “Los aviones son uno de los medios de transporte más contaminantes. Seguramente el coche podía haber sido reparado más cerca de casa”.

Y de hecho, sí. Y no nos referimos a que es probable que en cualquier taller hubieran podido solventar el problema (que también), si no a que en España directamente hay un taller especializado de Aston Martin. Está ubicado (aparentemente sigue activo) en Marbella, que está a una distancia mucho menor de Rabat, “solo” 400 km en lugar de 2.000.

Los coches del rey Mohamed VI de Marruecos

El Aston Martin, adquirido en su día por 102.000 euros, es solo una gota en el océano de coches que tiene el monarca. Se calcula que solo en tenerlos, gastos de mantenimiento, gastos de desplazamientos, etc., supondrían un gasto de en torno a los 6 millones de euros. Sin embargo, esos cálculos son de la fecha de los hechos, es decir, 2009, por lo que con la inflación y demás, actualmente pueden ser muchísimo mayores.

Sin embargo, esa cantidad es calderilla si se tiene en cuenta el tipo de vehículos que hay en la colección.

El más exclusivo es el Laraki Sahara, un superdeportivo de origen marroquí, del que solo se llegaron a fabricar dos unidades, estando ambas en su poder. Cada una cuesta 2 millones de dólares y cuentan con un motor V12 de 1.500 CV.

Siguiendo por la exclusividad, también tiene un Mercedes McLaren SLR, un modelo del que sólo se fabricaron 1.700 ejemplares; pero también tiene coches de Porsche o de Ferrari, marca que ha sido visto probando en Maranello en más de una ocasión. Un escalón por debajo están todos los Mercedes o Land Rover que tiene en su poder.

La única duda que hay es si todos ellos reciben el mismo tratamiento que el Aston Martin DB7 o si el modelo británico es el mimado de la colección por algún motivo que se desconoce. Nunca lo sabremos.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España