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Prueba

Prueba: BMW X7. El lujo tiene forma de SUV

Prueba del BMW X7

Llega otro gallo al corral

Está claro que BMW apunta cada vez más al lujo. Con su BMW Serie 7 marcaban su techo hasta ahora, pero el anunciado Serie 8, que rodará este mismo año, va un paso más allá, y a finales de 2018 le seguirá el BMW X7. Nosotros ya nos hemos puesto al volante de un modelo preserie de este SUV tamaño XXL, para contarte nuestras sensaciones. Prueba: BMW X7. El lujo tiene forma de SUV.

El prototipo Concept X7 iPerformance, que vimos en el Salón de Frankfurt de 2017, ya adelantaba el diseño que este coloso. Ahora ha empezado la producción de los primeros modelos preserie en la planta americana de la marca. Los primeros ejemplares salen de la cadena de montaje junto a los BMW X5 y BMW X6. BMW se refiere a su X7 como SAV (Sports Activity Vehicle). La denominación es lo de menos: es un coloso se mire como se mire.

Con unos 5,20 metros, es en torno a 30 centímetros más largo que un X5, perfecto para encandilar al mercado americano. La marca asegura que se diferenciará poco del prototipo, que presentó seis asientos totalmente utilizables. Y habla de una mecánica que combinará un motor gasolina turbo con otro eléctrico. No habrá un 12 cilindros, pero sí un V8 de 4,4 litros con 462 CV, y un seis cilindros de tres litros con 320. Y ya se ha confirmado un plug-un hybrid. Sus principales rivales serán el Audi Q7 y el Mercedes GLS.

VÍDEO: ¡Así es el prototipo del BMW X7!

Abrimos puertas...

Dentro, llevará el cockpit digital Operating System 7.0, y la información, incluida la navegación, será configurable. En modo Sport, los indicadores se teñirán de color rojo. El tono azul será para el modo Eco, dirigido a ahorrar combustible. Una segunda pantalla central mostrará todas las funciones del infotainment y la navegación, así como las funciones de confort, y podrás utilizarla vía iDrive, por voz, por tacto o por gestos.

¡En marcha!

Para esta primera vuelta de prueba en uno de los modelos preserie nos han reservado la variante V8, que es la que más casa con el carácter lujoso de este SUV de unas 2,3 toneladas. Es complicado que el ordenador de abordo baje de los 15 litros, pero a cambio tiene una respuesta homogénea y contundente, con un cierto tacto deportivo pero al mismo tiempo muy refinado y silencioso.

Prueba del BMW X7

Es sorprendente que en ningún momento da la impresión de llevar entre manos un coche de semejante peso y tamaño. La dirección integral, la suspensión neumático y los estabilizadores activos ayudan a insertar a este BMW X7 en las curvas con una agilidad pasmosa, gira con precisión y contiene muy bien los balanceos.

El doble acristalamiento y la buena insonorización aíslan muy bien del exterior, y solo llega el lejano rugido del V8 para acariciarte los oídos, cunado pisas a fondo y baja una marcha para estirar las vueltas. No nos queda duda: BMW ha conseguido una combinación de lujo máximo y deportividad que raya la perfección.

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