Los propietarios de flotas prefieren sus vehículos eléctricos a los vehículos con motor de combustión interna a pesar de los altos costos y las necesidades de mantenimiento más frecuentes

Más del 85% de los encuestados espera incorporar un vehículo eléctrico a su flota de aquí a cinco años, pese a algunos miedos relacionados con los VE. 

Llevamos varios meses intentando descifrar qué es lo que quiere el público. Y con “público” nos referimos a los compradores y propietarios de vehículos. Hasta ahora, hemos visto opiniones muy diversas. Desde los más puristas que prefieren los coches de combustión hasta aquellos que optan por dar una oportunidad a los eléctricos

Pero también está ese grupo, digamos, intermedio, que piensa que los híbridos son la mejor opción para esta nueva era automovilística basada en la movilidad sostenible. Ninguno de ellos está equivocado, es decir, no hay una respuesta correcta o incorrecta, pero nunca está de más saber qué es lo que quieren los compradores. 

Lo que está claro es que lo primero que detiene a la gente de comprar un coche eléctrico son los miedos que giran en torno a los VE. Nos referimos a sus altos costes, a la escasez de las infraestructuras de recarga, a su autonomía, etc. 

Y es por esto mismo por lo que aparecen otros dos grupos que se decantan por los híbridos o, en el caso de los puristas, por los coches de combustión interna. En este artículo no vamos a hablar de los compradores en general, sino de un grupo característico que dice optar por los coches eléctricos. 

Coches eléctricos antes que de combustión interna

Un nuevo estudio ha revelado que las empresas que tienen vehículos eléctricos y de combustión interna en sus flotas prefieren los de cero emisiones, a pesar de que cuestan más y requieren un mayor mantenimiento.

A priori, esto parece que no tiene sentido. Pero lo cierto es que los operadores de flotas citan el coste total de propiedad y las capacidades de sus furgonetas y camiones eléctricos como razones para preferirlos antes que a los vehículos de combustión que tienen a su disposición. 

La investigación de Cox Automotive reveló que el 53% de las empresas afirman que lo más probable es que, en caso de comprar un nuevo vehículo, sea un eléctrico. Frente al otro 34% de participantes del mismo estudio realizado en 2022. 

Los encuestados predijeron que los vehículos eléctricos representarían el 43% del mercado de flotas dentro de cinco años, mientras que, al hacer la misma pregunta a los actuales propietarios de VE, el volumen previsto aumentó hasta el 58%.

Más allá de la mayor disponibilidad de VE en 2024 que en los últimos años, uno de los posibles motores del crecimiento eléctrico en las flotas es el gran conocimiento de los incentivos disponibles: El 74% de los encuestados afirma conocer las ayudas financieras disponibles.

Los miedos de adquirir un coche eléctrico 

Pero los operadores de flotas siguen teniendo las mismas reservas sobre los VE que los compradores habituales. La mayor de ellas es el coste: el 32% de los que consideran que los VE son demasiado caros, aunque esta cifra ha descendido significativamente desde el estudio de 2022.

También les preocupa la autonomía, las opciones de recarga y el coste de sustitución de las baterías, y muchos afirman que sus locales comerciales y rutas de reparto no están preparados para el uso del VE. Incluso aquellos que disponen de un vehículo eléctrico afirman que lo utilizan casi exclusivamente para trayectos cortos entre ciudades. 

Una quinta parte de los que están pensando en comprar un VE también expresaron su preocupación por la posibilidad de que la batería no aguante la carga, pero el hecho de que sólo el 8% de los actuales propietarios de VE tengan la misma preocupación demuestra que el temor es infundado.

Como decimos, comprar un coche eléctrico en España sigue generando preocupaciones entre los compradores. Uno de los principales miedos es la autonomía limitada de estos vehículos, ya que muchos usuarios temen quedarse sin carga en medio de un viaje, especialmente en trayectos largos o en zonas rurales donde la infraestructura de carga es menos desarrollada. 

Además, la falta de puntos de recarga es otra de las grandes preocupaciones recurrentes, lo que puede generar ansiedad por la posibilidad de no encontrar una estación cuando se necesita, así como de tener que estar continuamente parando en viajes largos. 

Otro factor que genera incertidumbre es el coste inicial elevado de los coches eléctricos en comparación con los vehículos de combustión interna. Aunque los costos operativos a largo plazo suelen ser menores, el desembolso inicial puede ser un obstáculo significativo. 

Asimismo, la durabilidad y el rendimiento de las baterías a lo largo del tiempo es otra preocupación importante, ya que muchos compradores no están seguros de cuánto tiempo mantendrán su capacidad antes de necesitar una costosa sustitución.

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