Sin prisa, pero sin pausa, así avanza Toyota en sus planes para impulsar el coche eléctrico sin olvidar los híbridos

Los planes de Toyota para impulsar el coche eléctrico son diferentes a los de otros fabricantes, todo ello sin dejar en el olvido a los exitosos coches híbridos.
Toyota atraviesa un momento dulce en lo que a ventas se refiere. Los coches híbridos de la marca japonesa están arrasando en la mayoría de mercados, incluyendo España donde vuelven a ser los modelos más vendidos en este 2024. No se puede decir lo mismo de sus coches eléctricos, con planes que sufren constantes retrasos y una gama de vehículos muy -muy- limitada.
De hecho, tan reducida es su oferta de vehículos eléctricos que hoy solo tienen un modelo en el mercado, el Toyota bZ4X. El SUV eléctrico, además, no es que sea un éxito comercial, menos aún si se compara con los coches híbridos de Toyota, aunque esta situación no parece alterar los planes de la compañía en su camino hacia la total electrificación.
Toyota sigue apostando por los híbridos, pero no se olvida del coche eléctrico
Y es que, a pesar de las críticas que ha recibido estos últimos años por su falta de interés en los coches eléctricos, el tiempo parece haber dado la razón a Toyota. Los conductores actualmente buscan y compran coches híbridos, siendo la opción más demanda -claramente- en el mercado de vehículos nuevos.
Si bien hay muchos conductores que ya han dado el salto a un vehículo 100% eléctrico, son muchos más los que aún no están preparados para ese cambio, negándose a abandonar por completo los motores de combustión interna, aunque sí se muestran abiertos a cierto grado de electrificación. Y es ahí donde triunfan los híbridos (y porque tienen etiqueta ambiental ECO de la DGT, claro).
Entonces, ¿ha obrado bien Toyota al no centrar todos sus esfuerzos en el desarrolla una gama competitiva de vehículos eléctricos? Parece ser que sí, aunque la compañía asiática no ha dejado de trabajar en este campo, preparándose durante todo este tiempo para el lanzamiento de una ofensiva de modelos eléctricos que sí cumplan con todas las expectativas de los conductores.
En su hoja de ruta están bien definidos los pasos a seguir para lograr ofrecer al cliente lo que realmente está buscando. Esta siempre ha sido la máxima en Toyota. Por ello, sus ingenieros están trabajando en el desarrollo de coches que hagan uso de plataformas avanzadas, nuevos sistemas de propulsión y nuevas químicas de baterías.
Para Toyota es indispensable que esta nueva hornada de coches eléctricos de próxima generación equipe lo último en tecnología. Según fuentes gubernamentales japonesas, Toyota ya ha recibido los permisos necesarios para comenzar a producir baterías de estado sólido de cara al año que viene, aunque su puesta de largo no será oficial hasta 2027 o, incluso, 2028.
La clave serán las baterías de estado sólido
La tecnología de electrolito sólido es la base sobre la cual quiere Toyota construir los coches eléctricos de nueva generación. También sobre nuevas arquitecturas que les permitan implementar novedades en el campo de los trenes motrices eléctricos.
Inicialmente, Toyota tendrá una capacidad de producción limitada en cuanto a número de baterías de estado sólido se refiere, pero la idea es aumentar en los próximos años hasta alcanzar en 2030 los 9 GWh anuales.
Con estas nuevas baterías, la marca espera ofrecer coches eléctricos que superen los 1.000 kilómetros de autonomía homologada, a su vez que ofrecen altos niveles de potencia de carga para facilitar cargas rápidas que oscilarán entre los 10 y 20 minutos.
Y las baterías de estado sólido prometen todo esto aumentando su densidad energética sin afectar al volumen ni al peso. En comparación con una batería de iones de litio tradicional, en el mismo espacio se podrá almacenar más energía si es una pila de electrolito sólido. Además, tendrán la posibilidad de ofrecer una carga más rápida y una vida útil más extensa.
De todos estos avances se beneficiarán tanto Toyota como la marca premium Lexus. La compañía, además, ha firmado un acuerdo de colaboración con BYD para el desarrollo de modelos para China, lo que les permitirá atacar uno de los mercados clave en lo que a vehículos eléctricos se refiere.
El objetivo de Toyota es alcanzar una producción anual de 1 millón de coches eléctricos ya en 2026 y beneficiarse de la economía de escala para que cada nuevo coche eléctrico que llegue al mercado sea más económico que el anterior, una de las claves para lograr la tan ansiada democratización de la movilidad eléctrica.

