Las preocupaciones sobre la privacidad se avecinan con las aplicaciones de puntuación de conducción

En Corea del Sur es popular un juego que da puntos a los participantes si son buenos conductores. El juego suscita dudas respecto a la privacidad de los usuarios.
En la mayoría de países la seguridad en las carreteras es una prioridad en la que se invierte una gran cantidad de recursos anualmente. Algunos aplican leyes restrictivas, como es el caso de la Dirección General de Tráfico (DGT) en España, mientras que en otros países se intenta aprovechar la tecnología de los propios vehículos para mejorar la seguridad.
Corea del Sur es uno de esos países donde se hace uso de los últimos avances en tecnología para lograr que los conductores circulen respetando las normas de tráfico. Según se informa, esta nueva estrategia ha evitado ya más de 30.000 accidentes en las carreteras surcoreanas.
Lo más interesante de esta nueva tecnología es que en realidad se trata de un juego basado en una estrategia de gamificación, es decir, convierte la conducción en un juego en el que, al obtener puntos, los conductores se benefician de descuentos y ventajas. ¿El problema? Que supone un reto en cuestiones de privacidad, algo que ya ha llamado la atención del público.
Descuentos en el seguro si eres un buen conductor
Tmap es la aplicación de navegación más utilizada del país y es pionera en esto de la gamificación. Según los responsables de la app móvil, su "Puntuación de Conducción" ayudó a prevenir 31.366 accidentes entre 2018 y 2020.
Esta cifra no es casualidad. Proviene de un modelo interno que compara las tasas de accidentes de conductores con puntuaciones altas y bajas. Aunque no ha sido verificada de forma independiente, demuestra cómo la seguridad gamificada se ha arraigado en Corea.
Según se informa desde Korea Herald, la fórmula para lograr el éxito de esta iniciativa es sencilla: los teléfonos móviles con la aplicación descargada registran la aceleración, el frenado, las curvas y el exceso de velocidad. Cuanto más suave sea la conducción, mayor será la puntuación. Estos puntos se traducen en beneficios como descuentos en seguros o créditos de regalo.
El éxito ha sido tal que, a finales de 2024, Tmap había registrado 19 millones de participantes, de los cuales más de 10 millones obtuvieron recompensas. La competencia ha seguido el ejemplo de Tmap. Por ejemplo, Kako Map lanzó su propio sistema en 2022, mientras que Naver Map lo hizo en 2024. Incluso la plataforma de alquiler Socar se unió a este movimiento.
A diferencia de la mayoría de los países, estas puntuaciones son públicas, están integradas en aplicaciones que los coreanos ya usan a diario y se comparan con las de otros conductores para que todos puedan ver su rendimiento. Esto implica aumentar la competitividad entre conductores por obtener mejores puntuaciones, lo que debería traducirse en una mejora de la seguridad en las carreteras.
“Es una de las pocas competiciones donde todos se benefician cuando suben las puntuaciones”, afirmó Chun Ji-yeon, del Instituto de Investigación de Seguros de Corea. “Conducir con mayor seguridad reduce el riesgo de accidentes, las aseguradoras ahorran en reclamaciones y los conductores ahorran dinero”.
Dudas con este juego por cuestiones de privacidad
Como ocurre con toda la tecnología que equipan los coches conectados, la seguridad conlleva una seria advertencia en términos de privacidad. Recopilar y compartir datos sobre el comportamiento de los usuarios al volante de sus vehículos supone que otros usuarios pueden saber qué hacen estos cuando están al volante de sus coches, algo que vulnera el derecho a la privacidad.
Evidentemente, esto no es la primera vez que sucede ni es exclusivo de Corea del Sur. En Estados Unidos, empresas como LexisNexis y fabricantes de automóviles como General Motors ya han sido objeto de demandas por cómo se compartieron con las aseguradoras los datos de conducción recopilados a través de aplicaciones similares.
Los críticos advierten que lo que comienza como un seguimiento voluntario de puntuaciones puede convertirse rápidamente en un sistema de vigilancia más amplio con escasas garantías. ¿Quién asegura que esta información no es utilizada por entidades públicas, como los organismos que controlan el tráfico, para emitir denuncias si se comete una infracción?
Unas carreteras que sean más seguras es un objetivo para la mayoría de gobiernos. La gamificación de la conducción parece estar animando a los conductores a adoptar mejores hábitos al volante de sus vehículos.
Al mismo tiempo, este progreso puede tener un alto coste para todos: la entrega de datos potencialmente sensibles. Sigue siendo un misterio cuál es el destino de estos datos y si en realidad no supone una vulneración de la privacidad.
En España no existe un sistema similar al que es tan popular en Corea del Sur, pero no nos sorprendería que llegara para quedarse en el futuro.

