Pelotazo de Volkswagen, así puede ser la hermana pequeña y asequible de la ID.Buzz

La marca alemana estaría evaluando a nivel interno la posibilidad de una nueva furgoneta que tomaría como punto de partida el Volkswagen Budd-e.
La familia eléctrica de Volkswagen tiene un calendario bastante movido en los próximos años. De manera progresiva llegarán su eléctrico de acceso y un modelo barato, pero no tanto, ambos con un cambio importante: la marca alemana se dejará de números y volverá a darles nombres como los de toda la vida. Además, parece que VW tiene planes para darle una hermana pequeña y más asequible a la ID. Buzz.
La gama ID de la firma germana está compuesta principalmente por SUV, aunque el ID.3 es un compacto, y la compañía estaría sopesando la posibilidad de ampliar miras con una furgoneta pequeña con un propósito versátil, ya que podría dar lugar a versiones tanto comerciales como a otras pensadas para los clientes particulares.
Ha sido Autocar quien ha levantado la liebre, apuntando que actualmente el nuevo modelo está en fase de revisión interna, por lo que su llegada no está completamente asegurada; que éste estaría basado en prototipos de hace tiempo, como el Volkswagen Budd-e que vio la luz en 2016 y que sería el reemplazo natural de la Volkswagen Touran, aunque estaría disponible únicamente con mecánicas de cero emisiones.
El movimiento es inesperado, pero se debería a que en el seno de la compañía estaría reconsiderando que, a pesar del dominio SUV, todavía tendría sentido económico desarrollar una furgoneta/monovolumen orientada al uso familiar, tanto para los mercados europeos como para los chinos, para quienes necesiten espacio pero no gusten de este tipo de carrocerías.
La idea sería crear una suerte de mini Volkswagen ID.Buzz, que tenga un tamaño más compacto, un peso más ligero y también un precio más asequible (hay que recordar la que la Buzz cuesta en España desde 51.800 euros, por lo que muchos potenciales clientes interesados quizá no la puedan adquirir).
Sin embargo, como la marca en los últimos años se ha centrado tanto en los todocaminos, ha sido necesario revisar el portafolio de antiguos prototipos, teniendo que irse casi una década atrás para encontrar un concept con las características que buscan.
Eso lleva hasta el Volkswagen Budd-e, presentado en el CES de LAs Vegas de 2016 y que, cuando vio la luz, se especulaba con que iba a lanzarse al mercado en 2018. Evidentemente no fue así, pero, al contrario de lo que ocurre con muchos de los prototipos que caen en saco roto, puede que Volkswagen le de una segunda oportunidad.
Su diseño no está en la línea de los ID recientes, pero a pesar de haber pasado casi una década, no presenta un formato que se antoje anticuado y hasta podría suponer una nueva etapa en la estética de los eléctricos del Volkswagen.

El frontal no es tan limpio como en los EV actuales de la compañía, si no que presenta un escudo/parrilla de tamaño considerable, carenado y que integra, además del logo y los faros principales, tres franjas LED horizontales que pueden cambiar de color.
El frontal es alto y tiene presencia, las líneas de la carrocería son bastante rectas, las ruedas están llevadas a los extremos, consiguiendo una larga batalla y dando lugar a voladizos muy cortos; y las puertas traseras se abren de manera deslizante, creando un acceso importante al interior del vehículo.
El prototipo medía 4.597 mm de largo, 1.940 mm de ancho y 1.835 mm de alto; por lo que se situaría un poco por debajo del Buzz, que tiene una longitud de 4.710 mm en su carrocería estándar.
Ya estaba desarrollada sobre la plataforma modular MEB del grupo, pero siendo un prototipo, no se concretó qué mecánica montaba.
Lo que se sabía de ella es que, utilizando esa base, podía montar baterías de hasta 94,6 kWh, limitadas únicamente por el tamaño del vehículo y el hueco disponible. También, que sería compatible con cargas en corriente continua hasta a 150 kW de potencia, con la que llegaría al 80% de su capacidad en tan solo 30 minutos de carga.
Como es lógico, si llegara a hacerse realidad, utilizaría tanto los sistemas de propulsión como las baterías de última generación de Volkswagen y, por su posicionamiento dentro de la gama, lo lógico es que tanto su rendimiento como su autonomía fueran menores que los del ID.Buzz.
Lo que está claro es que, dado el estado del proyecto, que todavía se está discutiendo a nivel interno, no veríamos al reemplazo eléctrico del Tourán pronto. Los rumores apuntan a que, como mucho, su fecha de producción estaría cerca de 2028. Así, todavía falta mucho por saber y todavía más para salir de dudas de manera definitiva.
