Tu oportunidad de acercarte a la monarquía británica es adquirir este Range Rover con motor V8 de la Reina Isabel II que está a la venta

Este fin de semana saldrá a subasta un coche muy especial. Se trata de un Range Rover de 2006 con motor V8 sobrealimentado que perteneció a la Reina Isabel II.

No todo el mundo puede decir que es dueño de un coche que ha pertenecido a la alta realeza. Tampoco es un tipo de compra al alcance de cualquiera por dos motivos: el primero, por una cuestión de precio; y el segundo, porque no todos los días sale uno de esos vehículos a la venta. Sin embargo, este fin de semana tienes una oportunidad con un Range Rover de la monarquía británica.

Los coches de sangre azul son, por lo general, vehículos únicos creados por encargo de las familias reales o la alta aristocracia. Este tipo de vehículos cuentan con equipamiento específico, elementos personalizados y detalles genuinos que los diferencian de cualquier otro vehículo que alguien podría comprar en un concesionario de la marca.

Por eso, el Range Rover que perteneció a la Reina Isabel II es un coche muy especial por varias razones. Una de ellas, porque cuenta con elementos creados a medida para la difunta monarca por la división de vehículos especiales de Land Rover. Otra de las razones es que la propia reina lo condujo en más de una ocasión. Y la última, porque es el único Range Rover con supercargador que se sabe que formó parte del parque automotriz de la Familia Real Británica.

El Range Rover que perteneció a la Reina Isabel II

Iconic Auctioners
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Basado en la generación L322 del Range Rover, este ejemplar en cuestión pertenece a la versión actualizada de este modelo, lanzada al mercado en 2006. Ese mismo año, la reina recibió el vehículo con una serie de modificaciones, terminado, como no podía ser de otra forma, en una combinación de pintura Verde Tonga sobre cuero Oxford color arena.

SVO, el departamento de pedidos especiales de Land Rover, instaló el perro de la guardia real sobre el capó del Range Rover de la Reina Isabel II, una insignia que consiste en un labrador plateado con un faisán en la boca y que solo se instaló en los coches de la reina.

Otras características únicas de este vehículo es una renovación del sistema eléctrico y otros componentes electrónicos, principalmente por motivos de seguridad y comunicación. Las agencias de inteligencia instalan este tipo de componentes a medida para mitigar cualquier riesgo de seguridad, como la piratería informática, en coches para jefes de estado o dignatarios.

También se encontraban varias asas para facilitar la entrada y salida de la reina del vehículo, estribos laterales, faldones y un compartimento de carga modificado para sus perros con alfombrillas específicas y una rejilla. En cuanto al interior, además de la tapicería de cuero, se instalaron molduras en nogal vetado y cristales transparentes.

El único con un motor V8 sobrealimentado

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En cuanto al apartado mecánica, este es uno de los detalles que hacen todavía más especial al Range Rover real. Y es que se cree que es el único que fue equipado con un motor V8 sobrealimentado bajo el capó. La unidad en cuestión es un propulsor de 4.2 litros de origen Jaguar que produce unos 400 CV de potencia.

El coche estuvo en activo entre 2006 y 2008, cuando la Casa Real Británica decidió cambiar su L322 por un vehículo completamente nuevo. El coche elegido fue otro Range Rover, pero, a diferencia del primero, el sucesor no equipaba una mecánica V8 con supercargador, sino un motor turbodiésel V8 de 3.6 litros. Este vehículo ha pertenecido desde entonces a la familia y ahora forma parte de una colección.

En cuanto al Range Rover V8, tras su servicio a la corona pasó a manos de un propietario privado. Hoy acumula casi 193.000 kilómetros recorridos y está listo para cambiar de dueño. Por eso, Iconic Auctioners lo va a sacar a subasta en un evento especial que tendrá lugar este mismo sábado 23 de agosto en el Circuito de Silverstone.

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Sobre la pista británica se va a celebrar una importante subasta que contará con el lote 499, el cual incluye el Range Rover de 2006 que perteneció a la Reina Isabel II. El ganador de la subasta, que se cree que tendrá que pagar entre 50.000 y 70.000 libras esterlinas (58.000-81.000 euros), se llevará un coche completamente revisado.

Y es que, antes de llevarlo a la subasta, su propietario se ha encargado de pasar el mantenimiento periódico. También se ha llevado a cabo una corrección de la pintura y se han instalado neumáticos Pirelli Scorpion nuevos. Además del coche, el comprador se llevará una cartera de cuero azul original con manuales, documentación e historial de servicio.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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