¿Se nos ha ido la mano con los coches en España? Los problemas del aumento de tamaño en los últimos 30 años

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Que los coches nuevos son cada vez más grandes no es un misterio. También son más pesados y esto no siempre es bueno, ni siquiera en términos de seguridad. Los coches han aumentado tanto de tamaño que hoy un utilitario es tan grande como un compacto hace 20 años.

¿Símbolo de estatus o cuestión de estética? Los coches nuevos son cada vez más grandes y esto se puede comprobar a simple vista cuando pones un mismo modelo al lado de otro de una generación pasada. El incremento de tamaño viene acompañado de un aumento de peso y, también, de una subida en el precio de venta.

La razón por la que la industria del automóvil camina hacia coches cada vez más grandes se debe a varios factores. Por un lado, una cuestión meramente estética. Por otro, una razón comercial que permite a las marcas de coches vender un mismo producto a un precio mayo.

A esto se une un factor sociocultural relacionado con el prestigio de conducir un coche de gran tamaño, o el hecho de que conductor y pasajeros se sientan más protegidos cuando viajan a bordo de un vehículo grande. Por último, no debemos olvidar que los coches nuevos son más complejos y seguros, y que también están más equipados, lo que sin duda aumenta los kilos sobre la báscula.

Una cuestión estética y de ventas

La razón estética y comercial responde al hecho de que el propio diseño de los coches aumente varios centímetros en longitud, altura y anchura cuando se produce un salto generacional sin abandonar un mismo segmento de vehículos.

Para entender mejor este punto, comparemos las medidas del último Volkswagen Polo con las dimensiones que tenía el Volkswagen Golf de cuarta generación (1998-2004) hace ya más de dos décadas.

Si hablamos de longitud, el Polo VI (4.074 mm) es apenas 75 mm más corto que el Golf IV (4.149), mientras que el ancho es 16 mm mayor en el Polo (1.751 mm) que en Golf (1.735 mm). Además, el utilitario (1.451 mm) es 12 mm más alto que el compacto (1.439 mm) y tiene 41 mm más de distancia entre ejes (2.552 mm frente a 2.511 mm).

Esto significa que un coche de segmento B en 2024 tiene las mismas medidas, e incluso superiores, a las de un compacto de segmento C que se lanzó al mercado hace 25 años. Esto también se ve reflejado en el peso. Por ejemplo, la versión más ligera del Polo VI pesa 1.133 kilos, mientras que la del Golf IV pesaba 1.049 kilos, o lo que es lo mismo, 84 kilos menos.

Como resultado de ello, el Volkswagen Polo se puede comprar hoy a un precio superior al que se vendía el Volkswagen Golf hace tan solo 5 años. Por tanto, los fabricantes han conseguido aumentar sus márgenes de beneficio vendiendo coches más grandes que no necesariamente cuesta más producirlos.

Los fabricantes producen coches más grandes y nosotros estamos dispuestos a comprarlos

Que las marcas de coches estén aumentando las cotas de sus vehículos atiende meramente a una cuestión de demanda de mercado. Y es que los compradores buscan este tipo de coches de mayor tamaño por una cuestión de estatus y prestigio, ya que está fuertemente arraigado en la sociedad que un vehículo grande es también más caro.

A ello contribuye también las ofertas de financiación que los fabricantes ponen sobre el tablero de juego, que hace más accesible la compra de un vehículo, independientemente de su segmento o tamaño.

Además, la globalización también ha provocado que los coches aumenten sus proporciones en los últimos años. Muchos coches de los que hoy se venden en España ya no se producen en Europa. De hecho, se diseñan pensando en comercializarlos en diferentes mercados, mercados donde por una cuestión cultural se suelen vender coches grandes.

Esto tiene sus consecuencias en mercados donde hasta hace no demasiado los coches que se vendían no tenían ese tamaño, como es el caso de España, con los problemas que ello genera en aspectos como la dificultad para aparcar, el incremento de consumo de combustible y la necesidad de usar más materias para la fabricación de estos vehículos.

¿Son también más seguros?

Por último, los coches nuevos cumplen con estándares de seguridad más estrictos que hace una década. La seguridad ha evolucionado mucho en los últimos años, con organismos como Euro NCAP que somete a los modelos a pruebas de choque más rigurosas con el fin de demostrar si un coche es realmente seguro en cualquier escenario.

Los fabricantes han trabajado para crear plataformas y chasis que hacen uso de aceros de alta resistencia y zonas de deformación programada que permite absorber la fuerza de un impacto sin que ésta se reproduzca en la cabina, protegiendo así a los ocupantes.

Este aspecto tiene un impacto mayor en el peso, haciendo que los coches aumenten de kilos sobre la báscula, con el consiguiente incremento de peso y desgaste de componentes, como freno, suspensión o neumáticos. Un coche más pesado es también más caro de mantener.

A falta de ver cómo evoluciona el sector del automóvil en los próximos años, especialmente con la creciente popularidad de los SUV y la llegada de los coches eléctricos, esperamos que los fabricantes de coches empiecen a poner límites en cuanto a tamaño y peso por el bien del propio mercado.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España