No es ni eléctrico, ni de gasolina: así es este motor diésel que fabricó Toyota que nunca se rompe

Aunque sea una marca conocida por sus híbridos, durante más de una década el motor 2AD diésel fue considerado uno de los más fiables que nunca se rompía: saluda al mítico D4D de Toyota.

La firma Toyota es la reina de los coches híbridos. Fue pionera en esta tecnología, lo que ha hecho que disfrute de una amplia ventaja, tanta como para convertirse en la líder del mercado por un amplio margen. A la firma nipona también se la asocia con la fiabilidad y, aunque es común a todas sus motorizaciones, curiosamente fue uno de sus motores diésel el que se ganó la fama de irrompible.

Actualmente la firma apenas tiene presentes bloques de gasóleo en su gama (solo lo emplean, comerciales a un lado, los Toyota Hilux y Toyota Land Cruiser que, además, este año reciben versiones microhíbridas del mismo), pero no hace mucho tiempo no era así. El motor 2AD fue visto durante mucho tiempo como un referente y a día de hoy sigue siendo sinónimo de fiabilidad.

Se trata de un bloque diésel de cuatro cilindros y aspiración natural que formó parte de Toyota durante más de una década, evolucionando a lo largo de tres generaciones que le permitieron estar en el candelero y formar parte de la gama de varios modelos de la compañía.

Es más, fue uno de los principales responsables de que Toyota apareciera de manera recurrente en las listas de marcas de coches más fiables del mundo, normalmente como la número uno.

¿Cómo era el motor 2AD?

El 2AD familia fue uno de los integrantes de la familia AD, que se vendió entre los años 2005 y 2019, y, como sus hermanos, era un propulsor diésel de cuatro cilindros.

Estuvo disponible en versiones de 2 y 2,2 litros, siempre con una configuración DOHC: doble árbol de levas, 16 válvulas, válvula EGR, sistema de inyección electrónica directa por conducto común y distribución por cadena. 

Otros aspectos técnicos relevantes son que empleaba una culata de aluminio y un bloque de cilindros de aluminio con camisas de hierro fundido, estas últimas derivadas del motor de gasolina Toyota AZ. 

En origen cumplía con la normativa Euro 4, pero más adelante se actualizó para cumplir con la normativa Euro 5. En esta puesta al día se introdujeron cambios como un filtro de partículas, una menor compresión y un sistema de inyección de combustible mejorado.

Las tres generaciones del motor 2AD

La trayectoria del motor 2AD se puede estructurar claramente en torno a tres generaciones (1AD-FTV, 2AD-FTV y 2AD-FHV) que introdujeron sucesivas mejoras que, principalmente, afectaban tanto al rendimiento del propulsor como a su eficiencia, adaptándolo para reducir las emisiones contaminantes y así cumplir con las cada vez más exigentes normativas. 

El primero fue el 1AD-FTV, que tenía 2,0 litros de cilindrada y en origen desarrollaba una potencia de 126 CV a 3.600 rpm y 300 Nm de par máximo las 2.000 y 3.200 rpm. En una primera actualización el par aumentó hasta los 310 Nm, estando disponible además entre las 1.800 y 2.400 vueltas. En su segunda evolución, que implementó el filtro de partículas, el par máximo se podía obtener desde las 1.600 rpm.

De esta manera, queda claro que aunque el bloque tuvo tres generaciones diferentes, la marca nipona realizó cambios dentro de ellas que hicieron que fueran evolucionando de manera constante.

El segundo fue el 2AD-FTV, en el que el cambio principal fue el aumento de cilindrada hasta los 2,2 litros. En consecuencia, también creció la potencia hasta los 136 CV, aunque se mantuvo el par máximo de 310 Nm. Su evolución más relevante trajo consigo un aumento significativo de su rendimiento, alzándolo hasta los 150 CV y 340 Nm.

Por último, el motor 2AD-FHV fue la forma definitiva del bloque. Mientras una versión de 150 CV se seguía ofreciendo, se desarrolló esta nueva variante que, de nuevo, supuso un salto considerable en términos de potencia y par: la primera subió hasta los 177 CV y el segundo alcanzó los 400 Nm.

¿Qué coches de Toyota llevaron el motor 2AD?

Cuesta creerlo ahora que prácticamente toda la gama de Toyota está conformada por modelos que montan sistemas de propulsión híbridos, pero antes las opciones electrificadas no eran tan comunes, así que el fabricante confiaba bastante en motores de combustión. 

Los había de gasolina, pero el diésel jugó un papel importante y, en concreto, el motor 2AD estuvo presente en la oferta de bastantes modelos de la marca.

Entre ellos estuvo el Auris, es decir, el Toyota Corolla, que por aquella época en España perdió su denominación clásica. También se ofreció en el Corolla Verso, el monovolumen compacto de la firma. El Avensis lo montó bajo el capó en su segunda y tercera generación. Por último, el Toyota RAV4 también disfrutó de él.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España