Ni por 100.000 euros ni por seguridad: este conductor nunca podría llevar su Tesla Cybertruck en Europa

El protagonista de la historia decidió importar el mastodóntico pick-up a Reino Unido, pero el eléctrico no cumple con la normativa europea y no puede circular. 

Tesla nunca ha dejado de estar en el candelero, pero es innegable que en 2024 el Tesla Cybertruck la hizo ser primera plana en múltiples ocasiones. A pesar de que se haya pasado la novedades, el gigantesco pick-up sigue dando que hablar, en este caso por un conductor que se ha traído un ejemplar a Europa… que no va a poder conducir.

Hace unos días la Policía de Manchester compartía una imagen en el que se podía ver un Cybertruck bastante particular, pues no lucía la habitual carrocería metálica a la vista, si no que estaba vinilada en negro y en el frontal lucía en un llamativo rojo el nombre de Cyberbeast.

Sin embargo, el motivo por el que los agentes detuvieron e incautaron el vehículo no fue por desavenencias con el gusto del dueño en materia de tuning, el cuerpo dejó muy clara la razón por la que actuaron contra la camioneta en la publicación.

“El conductor era residente permanente en el Reino Unido, pero el vehículo estaba registrado y asegurado en el extranjero, lo cual está prohibido en el Reino Unido. El Tesla Cybertruck no es legal en circulación en el Reino Unido y no posee un certificado de conformidad”, empieza el post.

“Si bien esto puede parecer trivial para algunos, existen preocupaciones legítimas en torno a la seguridad de otros usuarios de la vía o peatones si estuvieran involucrados en una colisión con un Cybertruck. Posteriormente, el vehículo fue incautado en virtud del artículo S165 de la Ley de circulación por carretera y el conductor denunció el hecho”, sentencia.

El eléctrico no es precisamente un vehículo discreto (recordemos que, además de por su llamativa estética, es una mole que supera los 6 metros de largo y los 2 metros de ancho), así que llamó la atención de los agentes. A poco que estos supieran algo de coches, conocerían el Cybertruck, y si alguno tenía conocimientos algo más avanzados, sabría que es un automóvil que no está homologado para circular en Europa.

Para poder rodar por el Viejo Continente un coche tiene que tener un certificado de conformidad (COC), que es el que indica que el vehículo cumple con la normativa vigente, algo que no hace el Tesla Cybertruck porque, debido a su diseño, se considera que es potencialmente peligroso.

La compañía de Elon Musk se salió de su tónica habitual con el pick-up, dejando de lado las formas redondeadas y aerodinámicas de su gama S3XY para plantear una enorme camioneta de líneas rectas y angulosas. 

Eso es, precisamente, lo que impide que se homologue para circular por la UE (y también por Reino Unido, pues, aunque esté ya fuera, mantiene la misma norma de homologación). La normativa pide que en sus bordes haya un redondeo de 3,2 mm, algo que se considera necesario para que las potenciales lesiones producidas en un accidente sean menores.

Sin embargo, en el caso del Cybertruck, sus paneles forman aristas de 1,4 mm, lo que es potencialmente peligroso. Además, hace que los paneles de su carrocería apenas se deformen en los choques, lo que hace que el otro actor (ya sea un vehículo o una persona) se lleve la peor parte del impacto).

Por si esto no fuera suficiente, en el caso de que fuera legal, en muchos países de la Unión Europea contaría con otro impedimento: al tratarse de un modelo que, según su versión, supera las 3,5 toneladas, sería necesario contar con el carnet de camión para poder conducirlo.

Es algo que, sin embargo, el conductor del Reino Unido no podrá siquiera llegar a comprobar, puesto que su Tesla Cyberbeast no puede circular de manera legal por su país. Es algo que duele, pero todavía más si se tiene en cuenta la cantidad de dinero que habrá tenido que desembolsar por el vehículo.

Esta variante es la más cara del pick-up, que actualmente se vende desde 94.490 dólares, pero que, en los primeros momentos de su comercialización, con la edición de lanzamiento, era todavía más cara. A eso hay que sumar lo que haya tenido que pagar para importarlo. 

Ahora no le queda más que tres opciones posibles. Volver a venderlo a alguien que viva al otro lado del charco, quedárselo en casa sabiendo que no lo puede conducir o acometer una serie de modificaciones para que cumpla con la normativa europea y luego homologarlo por su cuenta.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España