Necesito un coche para hacer 75 kilómetros al día entre ciudad y carretera, ¿qué tipo de propulsión me interesa comprar?

Imagina que vas a comprar un coche y que el uso que harás de él será de 75 kilómetros cada día entre ciudad y carretera. ¿Cuál es la mejor opción? Analizamos qué posibilidades ofrece el mercado a la hora de elegir un sistema de propulsión acorde a estas necesidades.
La elección de un coche que cumpla con todas tus expectativas y se ajuste a tus necesidades es algo que hoy es más difícil que nunca. Por un lado, porque la oferta es generosamente amplia, tanto en marcas como el productos y segmentos. Por otro, porque la variedad de sistemas de propulsión genera dudas en torno a la idoneidad de cada uno de ellos dependiendo del uso que vayas a hacer del vehículo.
Como sabemos que elegir un coche no es una tarea sencilla, antes de tomar una decisión precipitada acerca de qué coche comprar, te recomiendo que respondas a estas sencillas preguntas, definiendo cuáles son tus necesidades para filtrar mejor la compra que vas a realizar:
- ¿Cuál es mi presupuesto?
- ¿Cuántos kilómetros haré diariamente/anualmente?
- ¿Por dónde circulo con más frecuencia, ciudad o carretera?
- ¿Tengo posibilidad de cargar en casa o en el trabajo?
Vota a los mejores coches de año en los Premios AUTO BILD 2024 y consigue un teléfono móvil gratis
Respondiendo a estas sencillas preguntas podrás orientar mejor tu compra. Y para demostrarte que el método realmente funciona, vamos a exponer un caso simulado en el que vas a recorrer 75 kilómetros al día y que harás un uso mixto entre ciudad y carretera.
Haciendo unos cálculos rápidos, tenemos que de lunes a viernes recorres 375 kilómetros y, si no bajas el ritmo durante el fin de semana, esto arroja unos 525 kilómetros cada siete días (algo más de 2.000 kilómetros al mes).
Anualmente estarás entre 20.000 y 27.000 kilómetros, dependiendo de si los fines de semana y festivos sigues conduciendo la misma distancia diaria. Además, habría que sumar algún viaje esporádico, escapadas de fin de semana y otras actividades de ocio. Esto significa que fácilmente podrías situarte en los 25.000-30.000 kilómetros al año.
Los coches de combustión todavía son una opción
Lo creas o no, hay varias opciones de propulsión que encajan con tus necesidades. Tanto un coche de gasolina como uno diésel cumple de sobra con este uso. De hecho, elegir un diésel no es una idea descabellada si tu kilometraje anual está más cerca de los 30.000 kilómetros.
En este caso, nuestra recomendación es que compres un diésel con tecnología híbrida ligera que, además de ahorrar algo de combustible y reducir un poco las emisiones, también tendrás etiqueta ambiental ECO de la DGT, para que no tengas problemas a la hora de desplazarte por ciudad, especialmente en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
Una alternativa a ello, pero sin salir de los motores de combustión interna, son los coches de GLP. En este caso, sigues disponiendo de etiqueta ECO, pero no haces uso del diésel.
Por el contrario, utilizarás un combustible más económico y conducirás un coche que, en esencia, usa un motor de gasolina. Eso sí, ten en cuenta que las opciones disponibles en el mercado de este tipo de vehículos son más limitadas.
La electrificación gana enteros
Como no queremos quedarnos en esta única opción, vamos a analizar otras opciones. Para escoger un coche electrificado, la única premisa que consideraría indispensable es la de disponer de la posibilidad de cargar en casa o en el trabajo. De esta forma, maximizarás el ahorro y podrás sacar el máximo partido al vehículo, tanto si es un coche eléctrico como si es un híbrido enchufable.
Por ejemplo, si es un coche híbrido enchufable, elegiría un modelo con el que puedas recorrer entre 50 y 60 kilómetros reales en modo 100% eléctrico. Esto reduce mucho el uso que harás del motor de combustión durante tus desplazamientos diarios, con el extra de que la carga de la batería se puede realizar en pocas horas, ya sea durante la noche o en horas de trabajo.
Un híbrido enchufable tiene etiqueta Cero Emisiones, al igual que un coche eléctrico. Y esta es otra opción que desde luego no debes descartar. Con un poco de planificación, un vehículo eléctrico puro también es una opción de propulsión que puede cumplir de sobra con tus necesidades.
Mi recomendación es elegir un coche eléctrico con el que puedas recorrer unos 350 kilómetros reales, como mínimo, sin parar a descargar. Imprescindible que tenga carga rápida en corriente continua, para que los viajes por carretera no se eternicen, y que puedas instalar un Wallbox en casa con el que realizar las cargas durante la noche o en momentos donde sea necesario.
¿Y qué hay de los coches híbridos convencionales? De entre todas las opciones electrificadas, esta es la que veo más débil si vas a abusar de autopistas, ya que es aquí donde son menos eficientes. Por el contrario, si tus desplazamientos van a ser mayoritariamente urbanos, es una opción que gana enteros.
Eso sí, es importante tener en cuenta tu presupuesto. Si vas a elegir un híbrido y existe una opción eléctrica o híbrida enchufable que se aproxime a lo que te quieres gastar, mi recomendación es escoger los modelos enchufables siempre y cuando aproveches al máximo sus prestaciones. Si buscas comodidad y sencillez, ve a por un híbrido tradicional.
Conclusión
Entonces, ¿cuál es el tipo de propulsión más interesante para recorrer 75 kilómetros diarios entre ciudad y carretera? Teniendo en cuenta que el tipo de distintivo ambiental es un requisito indispensable en la actualidad y que los viajes por carretera pueden ser un factor determinante, basaría mi decisión en estos dos aspectos.
La opción más interesante si vas a hacer un uso mixto (ciudad y carretera) en tus desplazamientos diarios, pero no haces demasiados viajes largos por autopista al año, compraría un coche eléctrico o un híbrido enchufable, en función de si quiero contar o no con la tranquilidad de estar respaldado por un motor de combustión.
Por el contrario, si a estos desplazamientos diarios vas a sumar numerosos viajes largos por carretera (1 o 2 mensuales), me decantaría por un coche diésel o gasolina con tecnología híbrida ligera de 48 voltios.
Tampoco descartaría un híbrido convencional, pero daría prioridad al híbrido ligero por una cuestión de sencillez y de que solo en este caso lo encontrarás con motores diésel. Aunque debes tener en cuenta que en este caso la etiqueta ambiental es ECO, mientras que en un híbrido enchufable y en un eléctrico tendrás la etiqueta Cero Emisiones.

