Un medio noruego pone fecha, el momento en que los coches eléctricos actuales no servirán para nada

Si tienes un coche eléctrico es posible que, en menos tiempo del que crees, prácticamente no quiera comprarlo en el mercado de segunda mano.
Los coches eléctricos son (se supone) el futuro. Sin embargo, antes de que se adopten en masa, están los ‘early adopters’, aquellos compradores que quieren ser los primeros en determinada tendencia. Para ellos, tenemos una mala noticia: su vehículo de baterías no servirá para nada dentro de no mucho.
Ha sido el medio noruego Tekniksiden.no el que ha elaborado una lista con distintos motivos por los que, tan pronto como en 2030, apenas 5 años desde ahora, nadie va a querer comprar un coche eléctrico de 2025. Viéndolos en detalle, tiene razón en gran parte.
Es algo que ya se ha visto en la actualidad: los coches eléctricos nuevos son el tipo de automóvil que más rápido se devalúa, por delante de cualquier otro tipo de sistema de propulsión y, por los motivos que vamos a ver a continuación, es algo que, al menos a corto plazo, va a seguir pasando.
El primer motivo por el que en 5 años un eléctrico no tendrá valor es por su batería. Hay varios matices en esto. Uno de los más importantes es el hecho de que las baterías ofrecen cada vez más capacidad, por lo que lo que se considera estándar en 2025, dentro de un lustro probablemente se quedará corto para los estándares de entonces.
Esto, de manera colateral, atañe a la autonomía: sencillamente los rangos de acción de los coches actuales se quedarán cortos con los que se estilen dentro de cinco años.
No solo eso, las pilas también acusan el uso y el paso del tiempo, puesto que ambos factores hacen que se degraden. Que sea en mayor o menor medida también depende de los hábitos de recarga, puesto que abusar de las rápidas hace que la degradación sea mayor, pero, en términos generales, una batería usada en 2030 va a estar muy lejos de las características de una nueva.
Un aspecto tangencial a esto tiene que ver con la recarga. Es otro campo en el que la industria está avanzando de manera considerable, algo que, de nuevo, debería seguir una progresión ascendente.
Esto hará que, en términos generales, cualquier coche de esta época recargue de una manera mucho más lenta que uno de 2030. Esto, si tenemos en cuenta que el tiempo de recarga es uno de los puntos que más preocupa a los compradores, hará que nadie quiera comprar un EV antiguo.
Aunque comparado con los otros puntos este parezca, menor, también entra en juego la bomba de calor. Es un elemento que antes era muy raro, pero que recientemente es cada vez más común, aunque no todos los coches lo tienen y es algo que va a influir de manera considerable en su valor.
Es un sistema que optimiza el gasto energético para climatizar el habitáculo y, sin él, el consumo de un EV se dispara. Así que, dentro de unos años, cuando su presencia sea un estándar, nadie va a querer un eléctrico de segunda mano que no disponga de él.
A todo esto hay que añadir los factores propios del simple paso del tiempo. A nivel técnico hay que tener en cuenta que es posible que conectores de carga actuales no sean compatibles con las estaciones de recarga del futuro, lo que hará que tengan a su disposición muchos menos lugares en los que rellenar sus pilas, algo que jugará en su contra.
También es posible que, como ocurre con los electrodomésticos, sean víctimas de la obsolescencia programada y que los fabricantes dejen de ofrecer actualizaciones para ellos, quedándose por detrás en aspectos como la conectividad o la seguridad.
Según la fecha en que se haya comprado, en 2030 habrá muchos eléctricos que ya no estén cubiertos por la garantía del fabricante, así que, dado que algunas de sus averías pueden ser costosas (pensemos por ejemplo en el cambio de parte o toda una batería), quizá muchos compradores huyan de eléctricos con cierta antigüedad.
Además, aunque sea cuestión de gustos, el ritmo al que está evolucionando el lenguaje de diseño de las marcas, especialmente en lo que a coches eléctricos se refiere, hará que un lustro haga que un coche se vea bastante anticuado.
Por último, un factor clave es el precio. Las tarifas de los coches eléctricos hoy en día siguen siendo altas comparadas con las de un coche de combustión, pero son mucho más asequibles que hace apenas unos años. Es una tendencia que debería mantenerse, así que en 2030 será más interesante a nivel económico comprar un coche nuevo que uno usado, que tendrá unas características técnicas inferiores.
Esto hará que, probablemente, la rápida devaluación de los vehículos de baterías siga ocurriendo y que, quien quiera deshacerse de su automóvil, tenga que “malvenderlo”.
