En Mazda siempre siguen su propio camino. Por eso tenemos motores de gasolina de 2,5 litros y diésel de seis cilindros. El eléctrico EZ-6 también tendrá una motorización poco habitual

Doble variante eléctrica, una de ellas poco convencional.
La industria del motor, como cualquier otra industria, se guía por modas y tendencias (también por regulaciones, como las que establece la Unión Europea). Sin embargo, dentro de los sectores siempre hay alguien que se sale de la tangente y en el del automóvil Mazda es el mayor ejemplo de ello.
El fabricante nipón ha ido los últimos años a contracorriente, apostando por una manera diferente de hacer las cosas que le lleva por su propio camino.
Empezando por los coches eléctricos, cuando las marcas montaban baterías cada vez más grande en sus modelos para lograr autonomías mayores, salió a la palestra el Mazda MX-30, un cero emisiones que apostaba por lo contrario: baterías de tamaño comedido, para otorgar una autonomía razonable y ser más eficiente ya que el vehículo pesa menos.
A esto se suma el hecho de que, en un momento en el que el diésel está demonizado y la práctica totalidad de las marcas lo están abandonando salvo en segmentos puntuales, la firma japonesa ha lanzado un bloque 3.3 de seis cilindros y 254 CV, que monta el Mazda CX-80, su lanzamiento más reciente.
Y, si bien estos dos son ejemplos que ya están disponibles en los concesionarios, la cosa no va a cambiar con su próximo lanzamiento importante, el Mazda EZ-6 que, a grandes rasgos, es la versión eléctrica del Mazda 6.
Sin embargo, no va a ser únicamente un cero emisiones, la compañía va a ofrecerlo también con un sistema de propulsión tan interesante como poco utilizado: un EREV o REX, es decir, un eléctrico de autonomía extendida.
Concebido originalmente para China, todavía no se han concretado las especificaciones que tendrá el modelo para los mercados europeos, como tampoco se sabe cuándo se pondrá a la venta. Sin embargo, lo que se sabe a nivel técnico es lo siguiente.
La versión 100% eléctrica es la más potente de las dos, con un bloque de 358 CV, tracción trasera y una batería con una capacidad de 66,8 kWh. Ésta le otorga hasta 610 km de autonomía, pero según el ciclo de homologación chino, así que en el WLTP podríamos hablar de entorno a unos 500 km.

Pero lo interesante aquí, puesto que se sale de lo habitual, es la versión eléctrica de autonomía extendida.
El funcionamiento de este tipo de sistemas es tal que así: hay un motor de combustión que hace las veces de generador, suministrando energía a la batería que es la que, a su vez, alimenta al motor eléctrico, que es el que actúa sobre las ruedas.
De esta manera, el comportamiento es el habitual de un cero emisiones (respuesta inmediata al pisar el acelerador), pero se evita el problema de la ansiedad por autonomía ya que la energía proviene del combustible que hay en el pequeño depósito.
En el caso del Mazda EZ-6, el bloque térmico tiene una potencia de solo 95 CV, la batería tiene una capacidad de 19 kWh y la potencia efectiva, proporcionada por el motor eléctrico es de 238 CV. Este formato, además, llega con la ventaja de presentar un rango de acción muy superior: 1.000 km (eso sí, de nuevo según el ciclo de homologación chino).
