Manolo Lama cuenta la historia de su querido Opel Kadett que no puede volver a conducir: “Se me jodieron las llaves, no lo podía abrir”

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
El periodista deportivo recuerda su historia con el compacto alemán, que no podía abrir y que acabó yendo a parar a un depósito municipal.
Manolo Lama es uno de los periodistas deportivos más reconocidos del país, pero hoy no hablamos de él por algo relacionado con su trabajo, si no por la peculiar historia de uno de sus coches, un Opel Kadett, un problema con las llaves que no le dejaba abrirlo y como, por pereza y ciertos problemas con la ley, terminó quedándose sin él.
En una sección de publicidad dentro del programa, en la que tenían que hablar de una colonia, Juanma Castaño sacó entre risas una referencia al Opel Kadett de Manolo Lama, diciendo que cómo olía aquel coche a aquella colonia y los viajes que se habían pegado en él.
Sin embargo, una vez terminado el espacio publicitario, Castaño retomó el tema y siguió tirando del hilo y le preguntó a su compañero: “¿El Opel Kadett tuyo dónde está?”, a lo que Lama contestaba de manera jocosa “en el museo, coño”.
Pero la cosa no quedaba ahí y a continuación el periodista contaba su historia con el modelo de Opel. “Se me jodieron las llaves, no lo podía abrir”, explicaba, aunque no llega a entrar en detalle sobre qué es lo que pasó concretamente. Comenta que se repetía a sí mismo: “Ya haré unas llaves”, pero que lo fue dejando.
Primero fueron días, luego fueron semanas y al final meses, tiempo durante el que coche estuvo parado en la calle sin moverse, porque Lama no podía abrirlo. Para su sorpresa, un día miró al lugar que ya se podía considerar la casa del Kadett, que podía haber echado raíces allí, y vio que el automóvil no estaba allí.
“Digo, coño, me han robado el coche. Y llamo y tal. Digo, mire, me han robado el coche. No, no, no se lo han robado. Se lo ha llevado la grúa. Llevaba seis meses ya ahí parado”, explicaba en su intervención.
A Lama le sorprendió, como seguramente a más de uno si se encuentra un día que su coche, que está bien aparcado, ha sido retirado por la grúa. Sin embargo, es algo perfectamente legal que está recogido en el artículo 105 de la Ley de Tráfico, ‘Retirada y depósito del vehículo’.
En ella se explica que “la autoridad encargada de la gestión del tráfico podrá proceder, si el obligado a ello no lo hiciera, a la retirada del vehículo de la vía y su depósito en el lugar que se designe en los siguientes casos:
- Siempre que constituya peligro, cause graves perturbaciones a la circulación de vehículos o peatones o deteriore algún servicio o patrimonio público
- En caso de accidente que impida continuar su marcha
- Cuando, procediendo legalmente la inmovilización del vehículo, no hubiere lugar adecuado para practicarla sin obstaculizar la circulación de vehículos o personas
- Cuando, inmovilizado un vehículo de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 104, no cesasen las causas que motivaron la inmovilización
- Cuando un vehículo permanezca estacionado en lugares habilitados por la autoridad municipal como zonas de aparcamiento reservado para el uso de personas con discapacidad sin colocar el distintivo que lo autoriza.
- Cuando un vehículo permanezca estacionado en los carriles o partes de las vías reservados exclusivamente para la circulación o para el servicio de determinados usuarios y en las zonas reservadas a la carga y descarga”
- Cuando un vehículo permanezca estacionado en lugares habilitados por la autoridad municipal como de estacionamiento con limitación horaria sin colocar el distintivo que lo autoriza, o cuando se rebase el triple del tiempo abonado conforme a lo establecido en la ordenanza municipal
- Cuando obstaculicen, dificulten o supongan un peligro para la circulación”
Lama continúa con la historia de su Opel Kadett, puesto que el siguiente paso lógico era acudir al depósito para recuperar su vehículo, pero no fue así: “Me dijo el tío: ¿tiene usted un par de multillas? Un par… Un par o veinte. Dije: no voy a ir, no voy a ir. Y allí está”. Así que, desde entonces (no se concreta la fecha del evento) el coche está en un depósito o, probablemente, ya haya sido incluso desguazado.
Lama no comenta en ningún momento qué generación o de que año era el Opel, pero teniendo en cuenta su edad, lo más probable es que se tratase de la última entrega del modelo, que se fabricó entre 1984 y 1993. Así, aunque a día de hoy podría incluso recuperarse para ser registrado como un vehículo histórico y poder acceder a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), lo más probable es que sea un amasijo de hierros.
