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Italia demuestra que si se quiere se puede ayudar al automóvil

Italia demuestra que si se quiere se puede ayudar al automóvil

Italia también ha demostrado que, si se quiere, se puede ayudar al automóvil a no sufrir la distorsión que el WLTP va a introducir a partir del 1 de enero. Y es que la entrada en vigor de este nuevo ciclo de medición de consumo y emisiones va a afectar directamente a los tramos del Impuesto de Matriculación, lo que hará subir el precio de muchos coches. 

Portugal y Francia han sido dos de los países de la UE que aprovecharon la moratoria de aplicación del WLTP para reformar sus Impuestos de Matriculación de manera que, desde el 1 de enero, el impacto de la subida de en torno a un 20% en los consumos y emisiones oficiales no afectara a su mercado de turismos. En España, el sector calcula que este se hará sentir en la no matriculación de unos 120.000 coches a lo largo de 2021.

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Hace dos semanas, el sector del automóvil estalló contra el Gobierno por no haber intentado acometer la reforma fiscal que, por otro lado, organismos y partidos políticos llevan años reclamando. Ahora, la demostración de Italia de que cuando se quiere, se puede ayudar al automóvil, deja al ejecutivo español todavía un poco más al descubierto con un sector que representa el 65% de la actividad industrial de España. 

Como sucede con el  español, el Impuesto de Matriculación italiano funciona por tramos y lo que ha hecho el Gobierno de ese país es, sencillamente, subirlos en torno un 20% a partir del 1 de enero. Así, los vehículos vendidos en el país trasalpino que emitan entre 191 y 210 g/km de CO2 pagarán 1.100 euros por el impuesto, mientras que con la normativa NEDC esta cantidad la abonaban los modelos de entre 161 y 175 g/km de CO2. 

Desde enero, los vehículos que emitan entre 211 y 240 g/km de CO2, pagarán 1.600 euros, mientras que el que emita emita entre 241 y 290 gramos, deberá abonar 2.000 euros y 2.500 euros si supera esa cantidad. Es decir, los coches que homologuen menos de 191 g/km de CO2 están exentos en Italia cuando en España el límite seguirá estando en 120 g/km de CO2. Está claro que los gobiernos de cada país tienen potestad para fijar su política fiscal, pero es que esto también concierne al medioambiente y a la industria. Y no solo de cada país. 

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