Impuestazo al diésel: ¿cómo ha quedado la polémica ley? El Gobierno de España no la ha aplicado y Europa permanece a la espera

El impuestazo al diésel es uno de los compromisos que adoptó el Gobierno de España ante la UE para recibir el quinto pago de los ‘Fondos Next Generation’.
Desde que comenzó el año, se habla del impuestazo al diésel que prepara el Gobierno con el objetivo de equiparar el precio del gasóleo al de la gasolina. Sin embargo, todavía no lo ha aplicado y no para de retrasarlo, mientras Europa permanece a la espera.
La equiparación del precio de ambos combustibles fue uno de los compromisos que adoptó el Ejecutivo ante la Unión Europea, entre otras medidas de recorte de gasto o incremento de impuestos, para recibir el quinto pago de los ‘Fondos Next Generation’, que asciende a 23.900 millones de euros en forma de ayudas directas y préstamos.
A modo de recordatorio, el Gobierno anunció la medida a finales de 2024, aprovechando la Navidad, un momento en el que los ciudadanos están más pendientes de otras cuestiones propias de esas “fechas tan señaladas”.
En principio, estaba previsto que el Consejo de Ministros celebrado el 23 de diciembre pasado aprobara el impuestazo al diésel en un Real Decreto que, posteriormente, debía convalidarse en el Congreso, ya en enero. No fue así, para alivio de millones de conductores.
El Ejecutivo decidió echar para atrás la medida al no ser consciente de que no contaba con los apoyos suficientes. Entre los grupos parlamentarios que se oponían, estaba el de Podemos, argumentando que no cumplía “con las políticas que debe llevar a cabo un Gobierno progresista para hacer frente a la crisis climática” y que es “un impuesto que pagarían fundamentalmente las familias trabajadoras de nuestro país”.
Impuestazo al diésel: esta es la situación

El tiempo corría y el impuestazo al diésel no se concretaba. La Comisión Europea estableció una nueva fecha límite, el 21 de marzo, pero luego volvió a conceder una última prórroga de tres semanas, como te contamos aquí. Es decir, que debía aprobarse antes de Semana Santa.
Sin embargo, el Gobierno sigue sin sacar adelante la medida, porque sigue sin contar con los apoyos suficientes. Y el actual panorama político hace pensar que lo tendrá aún más difícil.
El impuestazo al diésel consiste en aumentar la carga fiscal de este combustible. El gasóleo cuenta con una posición ventajosa frente a la gasolina: está gravado con 0,379 euros por cada litro, por los 0,472 euros de la gasolina.
Con este aumento, se elevaría el impuesto de los 37,9 céntimos por litro actuales hasta los 47,9 céntimos. A esto hay que añadir el 21% de IVA, por lo que en total el precio subiría entre unos 10 y 11 céntimos por litro, aproximadamente. Según los cálculos de la OCU, supondría pagar 5,67 euros de más por llenar un depósito de 50 litros y un gasto adicional de 102 euros al año por vehículo.
Una medida tremendamente impopular

No cabe duda de que subir el precio del diésel a través de aumentar la carga fiscal es una medida muy impopular, porque afecta a muchos usuarios.
Es verdad que las ventas de coches diésel han caído en picado y, en lo que va de 2025, representan menos del 6% del mercado, pero este dato contrasta con el mercado de segunda mano, donde casi 51% de coches vendidos hasta mayo han sido diésel.
El parque automovilístico español está todavía muy dominado por los vehículos diésel y el encarecimiento de este combustible provocaría un daño importante en algunos bolsillos.
Esta es una de las razones que explican la parálisis que vive el impuestazo al diésel, además de la falta de apoyo parlamentario.
Mientras tanto, en Bruselas permanecen expectantes ante los últimos acontecimientos que afectan al Gobierno que preside Pedro Sánchez y gana enteros la opción de realizar un pago parcial de los fondos.
