Hubo un tiempo que en la discreta Lexus se volvieron locos y crearon junto a Yamaha el 1LR-GUE, el motor V10 más apasionante de su tiempo

Durante la década de los 2000, Akio Toyoda soñó con hacer un superdeportivo de altas prestaciones que, finalmente, se presentó en 2010. Fue el Lexus LFA y tenía el motor V10 más apasionante de su tiempo, desarrollado junto a Yamaha.

Hubo un tiempo en que las marcas no sólo hacían SUV. hubo un tiempo que no les importaba hacer verdaderas locuras. Hubo un tiempo en que la discreta Lexus se unió a Yamaha y desarrolló el motor V10 más apasionante de su momento.

No fue hace mucho tiempo. Hay que remontarse a los años 2000, cuando Lexus quiso demostrar al mundo que no sólo era capaz de hacer grandes berlinas de lujo y deportivos al nivel de marcas alemanas, sino también un superdeportivo de alto rendimiento

Akio Toyoda, conocido por su pasión por las carreras y los coches deportivos, quería hacer un superdeportivo de altas prestaciones, pero ese proyecto no encajaba en los planes de Toyota, más centrada en aquel momento en vehículos de alto volumen de negocio.

Toyoda se convirtió en jefe de operaciones de la marca en China y empezó a tener más influencia en el consejo ejecutivo de la compañía. En ese momento, surgió la idea que no tenía cabida en Toyota, pero… quizás sí en Lexus. De esta forma, empezó a gestarse el proyecto del Lexus LFA.

Un desarrollo casi en secreto

El proyecto sí encajaba en la división de lujo de Toyota, un superdeportivo de alto rendimiento y mucha carga tecnológica que permitiría mejorar su imagen de marca, además de convertir a Lexus en una marca global y al nuevo modelo en su icono.

El primer prototipo del Lexus LFA se construyó en 2003, bajo la supervisión del jefe de ingeniería del proyecto, Haruhiko Tanahashi. Cuando Toyoda se convirtió en vicepresidente de planificación de producto de Toyota, el programa recibió el impulso definitivo.

El Lexus LFA se construyó con un chasis de fibra de carbono y aluminio para mejorar la rigidez y la ligereza del coche. Paralelamente, el jefe de pruebas de Toyota, Hiromu Naruse, quien falleció durante el desarrollo, decidió utilizar el circuito de Nürburgring para el desarrollo dinámico del coche. 

En 2007, el equipo de Gazoo Racing inscribió dos prototipos del LFA en las 24 Horas de Le Mans para continuar con las pruebas del coche. En todo este tiempo, el desarrollo del LFA era casi un secreto. 

No fue hasta el 5 de agosto de 2009 cuando Akio Toyoda, ahora ya presidente de Toyota, anunció al mundo el Lexus LFA, cuyo debut oficial se produjo en el Salón de Ginebra de 2010.

El motor V10 de Lexus y Yamaha, uno de los más apasionantes de su tiempo

Más allá de su espectacular diseño y fabricación, lo más espectacular del Lexus LFA era su motor 1LR-GUE, un V10 de 4.8 litros desarrollado junto a Yamaha, con las bancadas dispuestas a 72 grados, doble árbol de levas en cabeza, cuatro válvulas por cilindros y sistema VVT-i de sincronización variable de válvulas.

Colocado delante, desarrollaba 552 CV y 480 Nm de par a 6.800 vueltas, pero era capaz de girar hasta las 9.000 rpm. Estaba conectado a un cambio automático secuencial de seis relaciones montado en la parte posterior, que enviada toda la potencia a las ruedas traseras. Hacía el 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y alcanzaba los 325 km/h.

Yamaha se encargó de diseñar el sistema de escape con su característica salida triple y un sonido embriagador que recordaba a los antiguos monoplazas de Fórmula 1

El motor estaba construido con materiales y aleaciones muy avanzadas, como aluminio, magnesio y titanio, lo que hizo que el V10 del LFA fuera más pequeño que la mayoría de los V8 del mercado y pesara lo mismo que un V6.

La producción del Lexus LFA se limitó a sólo 500 unidades, de las cuales 50 correspondieron a una edición especial con paquete Nürburgring Edition. 

Otros artículos interesantes:

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España