Así funciona la prueba que hacen cada vez más en la ITV y suspendes aunque el coche funcione bien

La prueba de emisiones de la ITV es una de las que más vehículos “tira para atrás”. Así funciona y así es más probable que consigas pasarla favorablemente.

La ITV (Inspección Técnica de Vehículos) es ese proceso por el que hay que pasar regularmente y que, como si fuera un examen final, es imposible no ponerse nervioso pensando que, aunque te hayas estudiado de cabo a rabo la materia, van a preguntar algo que no te sabes. De todas las pruebas hay una que suele hacer precisamente esto: la prueba de emisiones.

Es una de las que hay que pasar desde hace ya unos años y una en la que muchos coches fallan. El motivo es que es más difícil detectar si hay algo que mal que en otros casos, aunque hay determinados indicios que pueden ser muy reveladores.

Así, vamos a repasar en profundidad en qué consiste la prueba de emisiones, los límites que hay permitidos y, para terminar, una serie de consejos para aumentar las probabilidades de pasarla.

¿En qué consiste la prueba de emisiones de la ITV? Su objetivo es el de evaluar si el coche cumple con el límite máximo permitido de emisiones, para que cumpla con la normativa y garantizar que no contamina más de lo debido.

Es una prueba doble, en realidad, puesto que por una parte se lleva a cabo un examen visual del sistema de escape, en el que se intenta verificar que esté en buenas condiciones y no presenta fugas; y también se realiza una prueba mecanizada, que es la que se suele “tirar” a los coches.

El funcionamiento es relativamente sencillo: se introduce una sonda en el tubo de escape para tomar una muestra a ralentí, para después acelerar el automóvil hasta un punto que varía en función del tipo de motor, y volver a realizar la medición:

  • Si se trata de motores de gasolina, se lleva el bloque hasta las 2.000 o 2.500 revoluciones, punto en el que se mantiene durante un periodo de entre 15 y 30 segundos 
  • Si hablamos de un motor diésel, la aceleración se lleva hasta el régimen de giro máximo

¿A qué se debe esta diferencia? A que, según el combustible, se analizan unas u otras cosas: en el caso de los coches de gasolina se mide la concentración de monóxido de carbono (CO), mientras que en los diésel lo que se evalúa es la opacidad de los gases de escape.

La mayoría de los automóviles actuales llevan una pegatina que indica el valor máximo de emisiones permitido para ese modelo, pero en caso de no conocerse, hay ciertos valores por defecto:

  • Gasolina: sin catalizador, -4,5 % si fueron matriculados antes del uno de octubre de 1986 y -3,5 % a partir de esa echa; con catalizador, matriculados antes de julio de 2002, 0,5 % del volumen al ralentí y 0,3 % al ralentí acelerado; matriculados a partir de entonces, 0,3 % del volumen al ralentí y 0,2 % al ralentí acelerado
  • Diésel: matriculado antes de 2008, 2,5 m-1 para los motores atmosféricos y 3 m-1 para los turbo; matrculados después, 1,5 m-1, y si cumple con la norma Euro 6, el límite es de 0,7 m-1

De manera complementaria, en los vehículos Euro 5 o posteriores se lleva a cabo una comprobación mediante el puerto OBD para ver que la centralita no ha detectado ningún fallo.  

AECA-ITV cuenta en su canal de Youtube con un vídeo explicativo con todo lo que hay que saber sobre esta prueba:

Recomendaciones para pasar la prueba de gases de la ITV

A este respecto, hay que hablar tanto de indicativos de que algo no va como debe, como de acciones previas a la inspección a la ITV que pueden ayudar a pasarla.

Entre los puntos a los que deberías estar atentos, una de las acciones a realizar es la comprobar que no haya fugas en el escape. Además, resultaría conveniente que repasaras el estado de los filtros, tanto de combustible como de aceite y de aire. 

Si todo eso está como debe, entran en juego las recomendaciones previas al paso de la ITV.

Siempre es útil rellenar el depósito de combustible con combustible premium, pues por norma general tiende a quemar mejor y limpiará el sistema. A este respecto, también es interesante emplear algún aditivo específico pensado para reducir los gases de escape.

Por último, a la que vayas hacia la ITV, lo ideal sería que condujeses de manera ligeramente diferente a lo habitual. Si el trayecto es corto, alárgalo, pues te interesa que el coche caliente bien. ¿El motivo? Lo ideal es que conduzcas con marchas más bajas, para que el vehículo vaya más revolucionado y así queme mejor la carbonilla del motor.

De hecho, cuando lleve rodando un rato, realizar unos cuántos acelerones subiendo de vueltas el coche es un buen método para expulsar el exceso y que así aumenten las posibilidades de pasar la prueba de emisiones.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España