Fisker, la historia de una marca eléctrica que ha fracasado sin remedio

A pesar de los esfuerzos, no pudo ser.
Fisker, la historia de una marca eléctrica que ha fracasado sin remedio. Y es que, a pesar de los esfuerzos, no pudo ser. Lucid, Rivian o Fisker son ejemplos de empresas que han nacido en el boom del coche eléctrico, pero que no lo han tenido nada fácil en el intento de repetir el éxito de Tesla.
Tesla revolucionó el mercado hace más de una década cuando lanzó al mercado el Tesla Model S. Su primer éxito colocó a la marca en una posición privilegiada con respecto al resto de competidores, aunque era otra época. Ahora hay competidores hasta debajo de las piedras, sumándose marcas de larga trayectoria con otras que nacen en esta burbuja.
Y claro, en plena efervescencia de este mercado hay ganadores, y otros que no consiguen remontar. Actualmente, incluso Tesla está viendo mermadas sus ventas. Esto se debe a la bajada de interés por el coche eléctrico y la fuerte competencia que viene de Asia.

Aunque tengas en tu equipo a prestigiosos diseñadores, como el creador del Aston Martin V8 y el BMW Z8, puede no funcionar. Henrik Fisker era el responsable del diseño de coches como el Aston Martin DB9, el Aston Martin V8 Vantage, el Artega GT o el BMW Z8. Y ahora fundador de Fisker.
Hablamos de una figura de referencia dentro de la industria automotriz. El mismo, colaboró en el desarrollo del Model S. Después de que su primera startup se declarara en bancarrota en 2013, ahora enfrenta un caso similar. Un momento muy difícil para la marca de coches eléctricos.
En 2016, Fisker volvía al mercado con una segunda startup, una segunda oportunidad para mejorar en lo que habían fallado. Uno de los cambios fue externalizar la producción de sus vehículos a través de Magna International. También cambiaron de enfoque para dirigirse a un cliente medio.
Y es que, en un inicio, su público objetivo era de alto poder adquisitivo. Pronto vieron que el nicho de mercado era más pequeño, y pivotaron hacia un público más general. De esta forma querían rivalizar con el Tesla Model Y, uno de los eléctricos más vendidos del mundo.
Pero Fisker está condenada a desaparecer. Y todo se debe, según sus empleados, al matrimonio entre el diseñador y su esposa, Geeta Gupta-Fisker. Según los mismos es el origen de la delicada situación en la que se encuentra Fisker. La empresa comenzó despidiendo a gran parte de la plantilla hasta quedarse con menos de 100 empleados.
Gupta-Fisker ejerce el cargo de Directora Financiera y Directora de Operaciones en la compañía. Por su parte, Henrik Fisker tiene una figura más bien de representación, pero no está tan involucrado en la toma de decisiones. La falta de experiencia en la industria automotriz de la mujer le habría llevado a tomar malas decisiones.

Entre algunas de sus decisiones, destaca la de reducir costes, utilizando piezas más baratas, en contra del consejo de los ejecutivos de Fisker y de Magna. Según los empleados, esto habría llevado a los problemas de fiabilidad del modelo Fisker Ocean.
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera de Estados Unidos (NHTSA) puso en marcha cuatro investigaciones sobre el modelo de Fisker. Se hablaba de problemas de frenado involuntario y fallos en el sistema de cierre de las puertas.
Por otro lado, la marca no estableció un sistema eficaz para procesar las órdenes de reparación. Tampoco, las reclamaciones de garantía. En plena crisis de abastecimiento del sector, Fisker pasó por problemas importantes, incluso se hablaba de que algunos empleados transportaban piezas en sus maletas para evitar las tasas de importación.
A todo esto se suma el descontrol del equipo comercial. Su campaña de captación de clientes llevó al desastre los intentos por rescatar clientes que habían reservado el coche pero que finalmente no lo querían. También se dieron casos de entrega de coches a clientes que ya habían cancelado la compra.