‘Filekina’, el combustible sintético con el que timaron a Franco

La ‘Filekina’ fue un supuesto combustible sintético creado por Filek, un aristrócrata austrohúngaro. Finalmente, se demostró que se trataba de una estafa.
Ahora que tanto se está hablando del e-fuel como solución para seguir vendiendo coches de combustión a partir de 2035, es buen momento para recordar el curioso caso de la ‘Filekina’, el combustible sintético con el que timaron a Franco.
Los años que siguieron al final de la Guerra Civil fueron uno de los más duros del siglo XX en España. Una época caracterizada por la autarquía, el aislamiento, las cartillas de racionamiento y el hambre. Mucha hambre, especialmente, en las áreas rurales.
En esos primeros años de la dictadura de Francisco Franco también escaseaba la gasolina, tanto es así que surgió el gasógeno como alternativa para impulsar los vehículos. Tras ganar la guerra, el general quería garantizar la independencia económica del régimen, pero había un problema importante: España era completamente dependiente del exterior en materia de energía.
Sin embargo, los países aliados de España estaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial y no podían prestar ni una gota de gasolina, en 1939, el Consejo de Ministros ordenó la construcción de la Fábrica de Carburante Nacional y es aquí donde entra en escena Albert Edward Wladimir Fülek Edler von Wittinghausen, también conocido como Filek.
‘Filekina’, el combustible sintético con el que timaron a Franco

Albert von Filek nació en 1889 en el antiguo imperio Austrohúngaro, aunque se convirtió en ciudadano del III Reich alemán. Pasó un buen tiempo en las cárceles de la República durante la Guerra Civil y, más tarde, conoció a Ramón Serrano Suñer, el ‘Cuñadísimo’, hombre fuerte del régimen franquista.
Este hombre se introdujo en el círculo familiar más cercano al dictador, presentándose como un nombre que, además, hablaba cinco lenguas, aunque en realidad era un estafador, hijo bastardo de un aristócrata.
Logró convencer a Franco de que había desarrollado un nuevo tipo de combustible sintético elaborado a base de agua, lo que hacía que fuera realmente barato de producir y algo que haría de España una potencia en la materia.
Un combustible de origen vegetal

Consiguió convencer a varias personas para que invirtieran en su producto, un combustible de origen vegetal que se forma con la mencionada base de agua, extractos de plantas e ingredientes que solo él conocía. Le puso el nombre de ‘Filekina’ y, contra todo pronóstico, llegó a los oídos de Franco, quien también cayó en sus redes.
A partir de aquí, se activó toda la maquinaria propagandística del régimen para hacerse eco del “descubrimiento”, difundiendo las bondades del nuevo combustible sintético e indicando que permitiría ahorrar millones de pesetas al Estado.
Todo era mentira
Sin embargo, pronto se destapó la verdad detrás de aquel combustible. Varios ingenieros y técnicos advirtieron a Franco de que el proyecto no tenía sentido, pero el general no hizo caso.
El primero en darse cuenta de que eso de la ‘Filekina’ era un cuento fue Demetrio Carceller, fundador tanto de CAMPSA como de CEPSA. Más tarde, en 1941, el Ministerio de Industria y Comercio perdió la paciencia y envió a un comité de expertos a comprobar la fabricación y funcionamiento de la 'filekina'.
Fue entonces cuando se demostró que ese líquido no tenía propiedades para ser carburante. Después de demostrarse la estafa, Filek fue encarcelado en marzo del mismo año, aunque su estancia en la cárcel no fue muy larga: sólo seis meses quedó en libertad. Al final, "colársela" a Franco no salió muy caro.