Expertos americanos se han propuesto ver el estado de las baterías de eléctricos en uso real. Los resultados hacen sonreír a Elon Musk

Un estudio ha analizado la degradación de las baterías de 20 coches eléctricos en condiciones reales de uso y la realidad es que pierden menos capacidad de lo esperado.
Uno de los aspectos que más preocupa a la hora de comprar un coche eléctrico (te dejamos todos los modelos por menos de 20.000 euros) es la degradación de la batería. Sin embargo, varios expertos estadounidenses han analizado el estado de las baterías de varios modelos eléctricos y la conclusión ha sido positiva.
La batería es el elemento más importante en un vehículo eléctrico y, por tanto, el más costoso. Su reemplazo puede suponer varios miles de euros (incluso decenas de miles).
Es verdad que las baterías se degradan. Siempre ocurre, pero no tanto como se creía. Hay varios estudios que lo demuestran y, en esta ocasión, traemos uno que ha realizado el medio estadounidense Autoblog.
Según datos de SOH correspondientes a 2025, procedentes de varios parámetros, como telemática o diagnóstico de a bordo OBD, las baterías modernas envejecen lentamente y, en el mejor de los casos, pierden muy poca capacidad por cada 10.000 millas (16.000 kilómetros) cuando tienen una buena gestión térmica y calefacción eficiente.
Los datos de la investigación demuestran que las baterías medias de los coches eléctricos actuales disminuyen en un 1,8% al año, una mejora notable con respecto a las generaciones anteriores.
Las baterías de los coches eléctricos no se degradan tanto como se creía

El estudio ha analizado información procedente de distintas fuentes y ha elaborado una lista con 20 modelos, comparando la pérdida de capacidad de sus baterías. Los coches que consiguen los mejores resultados muestran bajas tasas de pérdida de capacidad y, hasta cierto punto, predecibles. Además, tienen un buen rendimiento en invierno gracias a las bombas de calor.
Elon Musk tiene motivos para sonreír, ya que el informe coloca al Tesla Model 3 en la primera posición, como el coche eléctrico que menos se degrada. En su versión con batería LFP, una química que destaca por ser más segura y duradera en comparación con las tradicionales NMC, perdió un 0,24% de capacidad por cada 16.000 kilómetros, lo que supone apenas un 2,4% tras recorrer 160.000 kilómetros.
Le sigue el Chevrolet Bolt, un modelo que estuvo disponible en Europa como Ampera-e durante poco tiempo. Este coche registró una pérdida del 0,32% cada 16.000 kilómetros. En tercera posición se colocó el otro producto estrella de la marca de Elon Musk, el Tesla Model Y, con una pérdida del 0,33%.
En el extremo opuesto, encontramos el Nissan Leaf de primera generación, con una degradación de la batería del 0,88% por cada 16.090 kilómetros, lo que equivale a un 8,8% después de 160.000 kilómetros.
En cualquier caso, es un dato más positivo del que estábamos acostumbrados a ver. La segunda generación del eléctrico japonés mejora con una pérdida del 0,68% cada 16.000 kilómetros, aunque sigue situándose entre los peores registros.
El siguiente con el peor dato es el Audi e-tron de 2019 a 2022, con una pérdida del 0,58%, seguido del BMW i3, con un 0,52%, y los Volvo C40/XC40, con un 0,51%.
Por qué algunos vehículos eléctricos usados duran más
Hay tres factores principales que influyen en la duración de la batería de los vehículos eléctricos:
- Gestión térmica: las baterías refrigeradas por líquido tienden a durar más que las refrigeradas por aire. Además, los climas cálidos y el abuso de la carga rápida aceleran el desgaste.
- Bombas de calor: en climas fríos, las bombas de calor preservan el rango y mantienen la batería funcionando en ventanas más amigables.
- Química: las baterías de tipo LFP brillan en vida de ciclo y consistencia, razón por la cual los conductores y empresas de flotas prefieren modelos como el Model 3 RWD. La investigación señala la estabilidad estructural de la química LFP y el rendimiento constante durante ciclos prolongados en comparación con las baterías de níquel.
