Adiós al problemón de las baterías de coche eléctrico, científicos americanos han dado con la solución para reusarlas

Las baterías de los coches eléctricos siguen teniendo algunos puntos débiles. Sin embargo, un grupo de científicos ha podido dar solución a dos de los más graves.
El coche eléctrico está suponiendo un verdadero desafío para la industria del automóvil. Fabricantes e ingenieros trabajan a contrarreloj para perfeccionar una tecnología que en Europa podría ser la única opción viable a partir de 2035. Sin embargo, uno de los mayores problemas que tienen estos coches, localizado en las baterías, ya tendría solución gracias a unos científicos americanos.
Poco a poco, los avances en investigación y desarrollo van puliendo todo lo que rodea al vehículo eléctrico y a su sistema de propulsión. Comparado con hace una década, los coches enchufables son más eficientes, recorren más kilómetros con una sola carga y pueden recargar su batería en menos de 30 minutos (hasta el 80%, evidentemente).
Esto es un claro avance en todos los sentidos y sería de necios pensar que en otra década los coches eléctricos no van a ser mucho mejores de lo que lo son ya. Y descubrimientos como el que ha hecho un grupo de científicos del Instituto Politécnico de Worcester, en Massachusetts (Estados Unidos), confirma que las investigaciones van por buen camino y empiezan a dar frutos.
Científicos acaban con uno de los problemas de las baterías sólidas
El equipo, liderado por el profesor Yan Wang, ha podido solucionar uno de los problemas más complicados de las baterías de nueva generación y, a su vez, han logrado que el reciclaje de los componentes de estas pilas viejas se pueda volver a utilizar como si fuera nuevo con unos resultados casi perfectamente puros.
En conjunto, ambos avances apuntan a que las baterías de los coches eléctricos puedan ser más baratas y más seguras en el futuro, además de que se diseñarán con estas soluciones ya implementadas, lo que sin duda ayudará a que duren mucho más tiempo y durante muchos más kilómetros que las unidades actuales.
La investigación que llevó a cabo este grupo de científicos americanos se inició después de detectar una falla que ha impedido que el despegue de las baterías sólidas. Resulta que estas pilas no utilizan el líquido blando que encontramos en los vehículos eléctricos actuales, sino que lo cambian por una capa sólida que se supone que es más segura y estable.
El problema en cuestión es que esa capa sólida y la parte en la que se encuentra el litio de la batería no pueden entrar en contacto. Al parecer, ambos componentes reaccionan y generan un fallo en la batería, lo que sin duda es un problema de fiabilidad.
Por su parte, los ingenieros, conocedores de esta problemática, decidieron instalar una lámina protectora adicional para mantenerlos separados, pero esta solución hace que todo sea más caro, además de complicar la fabricación de las baterías.
El grupo de científicos, en cambio han dado con una solución eficaz que, sobre el papel, parece bastante sencilla. Esta solución pasa por añadir hierro a la capa sólida, pudiendo colocarse junto al litio sin que se funda. Esto evita la necesidad de una lámina protectora adicional, reduciendo costes de producción.
Las primeras pruebas resultaron ser bastante prometedoras. Según parece, los investigadores consiguieron conservar el 80% de la energía de la batería incluso después de 300 ciclos de carga. En otra prueba realizada, los científicos lograron hacer funcionar estas baterías durante más de 500 horas seguidas sin desfallecer.
Según explica el equipo del profesor Yan Wang, esta es la primera vez que alguien demuestra este tipo de estabilidad y que finalmente podría hacer que las baterías sólidas sean lo suficientemente simples como para llevarlas a la producción de vehículos en masa.
También han conseguido reciclar y reutilizar el litio de las baterías agotadas
El mismo equipo de científicos ha hecho un descubrimiento todavía más interesante. Tras analizar lo que sucede cuando una batería se agota, los investigadores encontraron una forma de reutilizar el litio, que normalmente se vuelve inestable, por lo que lo habitual es desecharlo.
En lugar de ello, los investigadores sumergieron en acetona ese litio inestable extraído de una batería que ha agotado supuestamente su vida útil. Esto provocó una reacción que acabó convirtiéndolo en carbonato de litio.
El resultado es un producto que es un 99,79% puro, un material más limpio que el que se extrae de las minas de litio. Por tanto, con este metal reutilizable decidieron construir nuevas piezas de batería a partir de componentes reciclados y las probaron comparándolas con una batería nueva.
El rendimiento de esta pila reciclada fue prácticamente idéntico, demostrando así que es posible reutilizar ese preciado metal, reducir los residuos y su impacto en el medio ambiente, reducir los costes y lograr una cadena de suministro más limpia.

