Es un experto en coches de gran autonomía, pero, a pesar de eso, el CEO de Lucid asegura que el futuro son coches con menos de 300 km de autonomía

Peter Rawlison, tras poner en el mercado coches eléctricos con enormes alcances, cree que en una década lo lógico serán modelos con mucho menos rango.
Los coches eléctricos son, en teoría, el futuro del automóvil. Sin embargo, el presente está claro que no lo son. Eso se debe a múltiples factores: su alto precio, la infraestructura o las autonomías que ofrecen. Respecto a esto último, los conductores quieren más y más, pero puede que ese no sea el camino a seguir, al menos eso piensa el CEO de Lucid.
Peter Rawlison, quien está al frente de Lucid Motors, sabe un rato de automóviles de cero emisiones. Fue el ingeniero jefe del Tesla Model S y, tras sentir que estaba limitado en la compañía de Elon Musk, acabó fundando su propia empresa, Lucid.
Hasta la fecha ésta ha desarrollado dos modelos diferentes, el Lucid Air y el Lucid Gravity. Ambos tienen en común, además de sus rasgos de diseño, el hecho de ser coches con rangos de acción enormes. Sin embargo, aunque ese concepto sea básico en ellos, Rawlison cree que dentro de una década las cosas no serán así.
Hablando con InsideEVs, ha hecho unas sorprendentes declaraciones, señalando que dentro de 10 años, seguramente, los coches eléctricos no irán a por autonomías cuanto mayores mejor, si no que tendrán un alcance mucho más comedido, de menos de 300 km.
“Puede parecer algo paradójico que me escuches decir esto, cuando soy sinónimo de vehículos [eléctricos] de ultra largo alcance. Pero en realidad soy sinónimo de pensamiento global”, señala, antes de dar la explicación de por qué piensa así.
“Ese es el futuro, definitivamente. No diría que los coches medianos se limitarían a eso, pero podría haber una variante del tamaño medio que la tendrá”, señala.
Con “coche mediano” se refiere al próximo lanzamiento de la marca, que será su tercero, con una fecha de presentación prevista para 2026 y que tendrá un enfoque diferente a sus hermanos mayores: será un vehículo de tamaño más comedido, con carrocería tipo SUV y con un precio más accesible, que se espera que ronde los 50.000 dólares.
El motivo que da para pensar así se encuentra en el precio. Las altas tarifas son uno de los principales escollos para que la gente compre coches eléctricos, pero precisamente éstos son más caros porque montan baterías enormes que son muy costosas. De esta manera, los tres principales problemas para la adopción masiva del coche eléctrico están relacionados entre sí.
Rawlison comenta que, para conseguir una autonomía de unos 300 kilómetros, bastaría con equipar una pila de 30 kWh, mucho más pequeña, barata y ligera que las que emplean sus modelos actuales.
“Podremos fabricar un paquete de baterías por unos 2.500 dólares, quizá 2.000 dólares, en lugar de los 20.000 o 25.000 dólares que cuestan actualmente. Y ese es el motor de la adopción masiva de los vehículos eléctricos para salvar a toda la humanidad en el futuro”, señala.
Lógicamente, para que este rango relativamente pequeño sea suficiente para los conductores entra en factor otro elemento: la red de recarga.
Teniendo en cuenta la red existente en la actualidad, es inviable, puesto que hay numerosos problemas con ella: las estaciones tienen una distribución muy irregular, a menudo los puntos de carga no están operativos y las potencias que ofrecen no son rápidas o ultrarrápidas, por lo que recargar un vehículo eléctrico es muy lento.
En esta tesitura, es lógico que un conductor quiera un automóvil con batería enorme y alcance igual de grande, para no tener que pasar por el proceso de carga de manera regular.
Sin embargo, cuando la red resuelva esos problemas y ofrezca más puntos con potencias mayores, la recarga será algo mucho más ágil y llevará apenas unos minutos, lo que hará que, según Rawlison, los conductores (especialmente en las ciudades) se den cuenta de que pueden “tirar” con pilas y alcances mucho menores.
Es cierto que es una declaración que choca, puesto que los 300 km de autonomía se ven a día de hoy como algo escaso.
Es algo que ofrecían los eléctricos de primera generación y que ahora parece cosa del pasado, siendo el rango del que disfrutan principalmente coches eléctricos de acceso (como el Citroën C3), mientras que en segmentos superiores se busca superar los 700. Pero si la red fuera mejor, podrían ser suficientes para el día a día de la mayoría de conductores.

