Estos son los vehículos que, aunque están obligados a pasar la ITV, casi ninguno de sus conductores acude a pasarla

AEMA-ITV pone el foco de atención sobre los quads, vehículos que, a pesar de estar obligados a pasar la ITV, casi ninguno de sus conductores acude a pasarla.

Pasar la ITV es un procedimiento rutinario que no debería suponer ningún inconveniente para los conductores. Siempre y cuando, claro está, que el vehículo se encuentre en buen estado, con todos sus componentes originales y cumpliendo con los estándares mínimos de la Inspección Técnica de Vehículos.

Sin embargo, no todos los coches cumplen con estos requisitos, y sus propietarios, en lugar de solucionar los inconvenientes que les impiden superar con éxito la inspección, deciden no acudir a ella y circular sin ITV. A esto se le llama absentismo y en 2021 ascendía al 40% del total de vehículos, es decir, 4 de cada 10 coches no pasó la ITV ese año.

La DGT calcula que hay unos tres millones de vehículos en nuestro país que no pasa la ITV, lo que supone poner más de 650.000 multas anuales por esta práctica, la cual está sancionada con 200 euros y no conlleva la pérdida de puntos del carné de conducir.

Aunque estas cifras son preocupantes, más aún es el hecho de que haya un segmento del parque automotriz nacional que, a pesar de estar obligados a pasar la ITV, casi ninguno de sus conductores acude a las estaciones a pasarla.

Los quads, los grandes olvidados de pasar la ITV

La Asociación de Entidades para la Inspección Técnica de Vehículos de la Comunidad de Madrid (AEMA-ITV) pone el foco de atención en los quads recordando que, al igual que cualquier otro medio de transporte homologado y matriculado, están sujetos a normativas y regulaciones que garantizan su seguridad y la vía pública y, por tanto, deben pasar la ITV de forma periódica.

“La ITV no solo verifica el estado técnico del vehículo, sino que también actúa como una herramienta indispensable para prevenir siniestros viales y garantizar la seguridad vial. Los quads no son una excepción y deben cumplir con las inspecciones técnicas periódicas para circular de forma segura en cualquier tipo de vía”, señala Jorge Soriano, presidente de la AEMA-ITV.

Los períodos en los cuales los quads deben pasar la ITV son iguales que en los coches. Esto significa que la primera inspección tendrá lugar pasados cuatro años desde su primera matriculación. A partir de ahí, la ITV será bianual hasta que el vehículo haya cumplido diez años desde su primera matriculación, momento a partir del cual la inspección se tendrá que pasar cada año.

AEMA-ITV señala que muchos de estos quads “son adquiridos inicialmente para competir o para uso exclusivo en circuitos cerrados”, algo que “exime a los propietarios de matricularlos de inmediato”.

Eso sí, una vez son matriculados con la intención de utilizarlos en las carreteras abiertas al tráfico, el contador empezará a funcionar, obligando al propietario de este vehículo a pasar la primera ITV una vez superados los cuatro años desde su primera matriculación, como hemos indicado unos párrafos más arriba.

¿Qué se revisa en la ITV de los quads?

Por otro lado, la ITV de un quad es similar a la de una motocicleta convencional. Los técnicos revisarán diferentes aspectos de estas motos de cuatro ruedas para “asegurar que cumplen con toda la normativa aplicable”, explican desde AEMA-ITV.

Es por ello que se tiene en cuenta, en primer lugar, la identificación del vehículo a través de la ficha técnica, el permiso de circulación, la matrícula y el número de bastidor. A partir de ahí, se analiza su estado exterior, comprobando la carrocería, retrovisores, peldaños y asientos para verificar que “no presentan defectos que puedan comprometer su seguridad”.

También se revisa el alumbrado y la señalización, tanto faros como intermitentes. Además, los quads que estén homologados para circular en vías públicas “deben contar con la señal V4 de limitación de velocidad correctamente instalada en la parte trasera”.

Al mismo tiempo, los técnicos de la ITV van a revisar el estado del sistema de frenos realizando una prueba para medir su efectividad, así como el correcto funcionamiento de la dirección, los ejes, las ruedas y la suspensión, examinando aspectos críticos mediante la placa detector de holguras.

Por último, aunque no por ello menos importante, al ser vehículos de combustión interna, los quads deben someterse a la prueba de emisiones y ruidos en la que se miden los niveles de contaminación y de sonido que emite el tubo de escape en base a unos parámetros determinados.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España