La DGT confirma que no se podrá beber una gota de alcohol en 2025. “Tolerancia cero”, dice Navarro

Pere Navarro, director general de Tráfico, hace referencia a la nueva propuesta de reducir la tasa de alcoholemia para todos los conductores de España.
La semana pasada, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, informó sobre la propuesta de reducir las tasas de alcoholemia para todos los conductores. La intención es disminuir el límite de 0,5 gramos por litro de sangre a 0,2 gramos, y de 0,25 gramos de alcohol por litro de aire a 0,1.
Recientemente, el director general de Tráfico, Pere Navarro, aclaró que, con estos nuevos límites, se aplicará una "tolerancia cero". En una entrevista con la agencia EFE, Navarro advirtió que los conductores deben entender que "no se puede consumir absolutamente nada (de alcohol)".
Un debate sobre el consumo moderado de alcohol
Navarro afirmó que la reforma se llevará a cabo lo antes posible, aunque probablemente no se concrete este año. Esta iniciativa sigue una recomendación de la Comisión Europea con el objetivo de reducir la siniestralidad vial.
Entonces, ¿por qué no establecer una tasa de 0,0 como sucede en otros países europeos? Según el responsable de la Dirección General de Tráfico (DGT), hay procesos digestivos que pueden generar niveles mínimos de alcohol en sangre, lo cual “técnicamente nos podría crear algún conflicto”:
Navarro insiste en dejar de debatir sobre el "consumo moderado" y no entrar en discusiones sobre la influencia del alcohol en función del género o la edad. "No se puede beber y conducir", enfatiza. "Es absurdo el debate de una cerveza si, dos no, o una copa de vino sí y dos no”.

“Puedes beber lo que quieras, pero si vas a conducir, no”, indica. Según datos proporcionados, un hombre con un peso de entre 70 y 90 kilos ya superaría los nuevos límites con solo consumir un tercio de una cerveza, mientras que una mujer de entre 50 y 70 kilos daría positivo con solo la mitad.
Las drogas, un asunto “más complejo”
Respecto a las drogas, Navarro señaló que le gustaría aplicar una medida similar, pero admitió que “es más complejo". “Con el alcohol tenemos unas tasas muy marcadas, con las drogas todavía no hemos llegado a poder identificar el nivel exacto, con lo cual sólo se habla de presencia o no en el organismo”, declara.
Navarro también destacó el aumento en el consumo de estupefacientes entre los conductores, y advirtió que, después del alcohol, el siguiente reto es abordar el problema de las drogas al volante. Asimismo, mencionó la preocupante siniestralidad entre los motoristas: el pasado fin de semana, de 11 fallecidos en accidentes de tráfico, siete eran motociclistas.
Este colectivo, junto con los conductores de furgonetas, ha sido uno de los que más ha contribuido al incremento de la mortalidad en 2024. Hasta el 15 de septiembre, se han registrado 219 muertes de motoristas en las carreteras, 23 más que el año anterior.
Esto representa un aumento del 12% y constituye una cuarta parte de las víctimas mortales. Desde enero, el total de fallecidos asciende a 819, lo cual corresponde a 22 más que en el mismo período del año pasado.
Las tasas de alcoholemia en Europa
En Europa, las tasas de alcoholemia permitidas al volante varían significativamente de un país a otro, reflejando las diferencias en las políticas de seguridad vial y las actitudes culturales hacia el consumo de alcohol.
Aunque existe un consenso general sobre la necesidad de regular la ingesta de alcohol para reducir los accidentes de tráfico, los límites establecidos presentan notables diferencias. Países como Suecia, Noruega y Polonia tienen algunos de los límites más estrictos del continente, con una tasa máxima de 0,2 gramos por litro (g/l) de alcohol en sangre.
Incluso en algunos casos, como en la República Checa, Hungría y Eslovaquia, se aplica una política de tolerancia cero, prohibiendo completamente la presencia de alcohol en el organismo de los conductores. Estas normas buscan promover la máxima seguridad vial y desincentivar cualquier consumo de alcohol antes de conducir.
En contraste, otros países como el Reino Unido (excepto Escocia) permiten una tasa de alcoholemia más alta, estableciendo el límite en 0,8 g/l, uno de los más altos de Europa. En Escocia, sin embargo, el límite se reduce a 0,5 g/l, alineándose más con la mayoría de los países europeos.
Alemania, Francia, Italia y España también mantienen una tasa máxima de 0,5 g/l (0,25 g/l en aire respirado) para conductores en general, aunque estos países suelen aplicar límites más bajos para conductores noveles y profesionales, oscilando entre 0,0 y 0,2 g/l.
En muchos países europeos, las tasas de alcoholemia se reducen aún más para conductores noveles o conductores profesionales, como taxistas o camioneros. Por ejemplo, en España y Alemania, la tasa permitida para estos colectivos es de 0,3 g/l o incluso 0,0 g/l, reflejando la mayor responsabilidad que se exige a estos conductores.
La diversidad de límites de alcoholemia en Europa responde a las diferentes estrategias y prioridades de cada país en términos de seguridad vial. Algunos, como los países nórdicos, han optado por una política estricta de tolerancia baja o nula para el alcohol, mientras que otros han adoptado límites más permisivos.
Esta diversidad también se refleja en la manera en que los controles y sanciones se aplican, variando desde multas económicas hasta la retirada del permiso de conducir o penas de cárcel en casos graves. A nivel europeo, existen recomendaciones generales para limitar la tasa de alcoholemia.
Esto ocurre especialmente entre conductores jóvenes y profesionales, pero la competencia para legislar en esta materia recae en los Estados miembros. La tendencia, sin embargo, apunta hacia un endurecimiento progresivo de las tasas permitidas, en línea con los esfuerzos para mejorar la seguridad vial y reducir la siniestralidad en las carreteras europeas.



