Desmontando bulos del coche eléctrico, ¿son las averías más caras o más baratas?

¿Las averías de los coches eléctricos son más caras o más baratas? Salimos al paso para desmentir algunos bulos que circulan por las redes y aclarar todas las dudas al respecto, desde el mantenimiento que requiere un eléctrico hasta los problemas más comunes.

Más allá de cuestiones estéticas, equipamiento o prestaciones, la mayoría de las personas se fijan en aspectos como el mantenimiento y la fiabilidad a la hora de comprar un coche. Seguidamente, vamos a desmontar algunos bulos que circulan alrededor del coche eléctrico, sobre todo, uno: ¿son las averías más caras o más baratas?

Por mucho que algunos piensen lo contrario, los bulos, la desinformación y las leyendas urbanas son tan antiguas como las primeras civilizaciones. Otra cosa es el modo en que se propaguen.

En la actualizad, las redes sociales actúan como altavoces y amplificadores de todo tipo de contenidos que, a veces, no se ajustan a la realidad o no lo hacen del todo. 

Cuando irrumpió el coche eléctrico, comenzaron a proliferar infinidad de opiniones, comentarios, informaciones… algunas eran verdad y otras no. Todo lo nuevo genera dudas, curiosidad, a veces rechazo inicial que luego se transforma en aceptación…

Rápidamente, mucha gente empezó a hacerse preguntas que todos nos hemos planteado alguna vez: ¿son fiables los coches eléctricos? ¿Sufren más o menos averías? ¿Son éstas más o menos caras? ¿Qué tipo de mantenimiento requieren?

El coche eléctrico requiere menos mantenimiento

Vamos a empezar por el principio, refiriéndonos al mantenimiento que requiere un coche eléctrico. Y, en este sentido, hay una buena noticia, porque este tipo de vehículo no necesita tantas operaciones como un coche de gasolina o diésel.

Al carecer de un motor de combustión, prescinde de cientos de piezas y componentes móviles que se desgastan con el uso y el paso del tiempo. Es decir, como tiene menos piezas, hay menos elementos sometidos a desgaste y, por tanto, no hay que reemplazarlas. 

En un coche eléctrico, no hay que cambiar el aceite, las bujías, el filtro del aire y combustible o la correa de distribución. Como ya estarás pensando, esto se traduce en un ahorro económico. Exactamente, se calcula que el mantenimiento de un coche eléctrico puede ser hasta un 30% más barato

A esto hay que añadir ciertos elementos que sí incluyen los vehículos eléctricos, pero que se desgastan menos que en los de combustión, como los frenos. Todos los elementos que componen el sistema de frenado también se desgastan en un eléctrico, pero tarda más.

Por ejemplo, el desgaste de las pastillas y los discos de freno es mucho más lento, debido a la frenada regenerativa, que retiene el coche cuando se levanta el pie del acelerador y hace que haya que recurrir muy pocas veces al freno, sobre todo, cuando se circula en ciudad.

Del mismo modo, se pueden retrasar un poco más las revisiones: mientras en un vehículo tradicional se recomienda hacerla de manera anual o cada 20.000 kilómetros, en uno eléctrico se puede hacer cada dos años o 30.000 kilómetros.

¿Las averías de un coche eléctrico son más caras o más baratas?

Una vez dejado claro que el mantenimiento de un coche eléctrico es más simple y barato, vamos al núcleo de este artículo: ¿las averías son más caras o más baratas? Sobre este apartado se ha dicho y escrito mucho, así que vamos a salir de dudas.

Hay dos elementos claves en un coche eléctrico, en lo que a averías se refiere: la batería y los neumáticos. Especialmente, el primero. La batería es el corazón del vehículo y es la parte que puede dar verdaderos dolores de cabeza, si hay que repararla o sustituirla.

La batería

En teoría, una batería está diseñada para durar toda la vida útil del coche, pero no siempre con el mismo rendimiento. Ya sabemos que las baterías pierden capacidad con el tiempo, igual que ocurre con los móviles. 

La batería se degrada con el uso, a base de ciclos de carga y descarga. Esto hace que su capacidad de almacenaje de electricidad vaya disminuyendo de manera progresiva. Normalmente, los fabricantes garantizan un 80% de capacidad durante ocho años o 160.000 kilómetros, que es lo que suele durar la garantía en la mayoría de los modelos. 

Para alagar la vida útil de las baterías, conviene cuidar las recargas, utilizando lo menos posible los puntos de cargas rápidas y ultrarrápidas, puesto que funcionan a una potencia mayor de lo normal y la dejan “frita”. 

En segundo lugar, no conducir con el nivel de carga demasiado bajo ni demasiado alto, es decir, por debajo del 10-15% ni por encima del 90%. En cualquier caso, poco más se puede hacer con la batería, duda lo que dura. 

La pregunta del millón es: ¿cuánto cuesta arreglar una batería o cambiarla? Pues igual que ocurre con otras reparaciones, depende del fabricante. En este punto tenemos que diferenciar entre las marcas que permiten cambiar los módulos dañados de las baterías y las que obligan a sustituir la batería entera. 

Por ejemplo, las marcas del Grupo Volkswagen permiten cambiar sólo los módulos defectuosos, lo cual puede suponer un desembolso de unos 2.000 euros por unidad, incluida la mano de obra. 

Otra compañía que arregla los módulos deteriorados es Renault, por unos 2.700 euros, mientras que cambiar toda la batería puede salir por más de 14.000 euros. En cambio, otras como Hyundai sustituyen directamente la batería y la factura puede superar los 20.000 euros.

No obstante, conviene tener claras dos cosas: la primera, que los fabricantes cubren el coste durante la garantía (el problema viene cuando esa garantía ya ha expirado) y la segunda, que el cambio de batería no es algo muy frecuente, salvo que estén defectuosas.

Los neumáticos

Además de la batería, otro elemento al que hay que prestar atención en los coches eléctricos son los neumáticos. En realidad, esto es algo común a cualquier tipo de vehículo, pero un poco más en un eléctrico por una sencilla razón.

El desgaste es mayor, debido a que los coches eléctricos pesan más que los de combustión y también a que tienen una mayor capacidad de aceleración.

Esto ha llevado a algunos fabricantes a crear neumáticos específicos con un flanco más fuerte y compuestos de goma más robustos.

De hecho, según un estudio realizado por una compañía británica de asistencia en carretera, Start Rescue, casi el 30% de las llamadas de conductores de EV diarias tienen que ver con pinchazos. Es la avería más común y se explica por dos razones: la ausencia de rueda de repuesto y el mayor peso de los vehículos.

Conclusión

Por tanto, llegados a este punto, podemos concluir que el mantenimiento de un coche eléctrico es más barato que el de uno de combustión, por el simple hecho de que tiene menos elementos que se desgasten, y que las averías no son más caras, exceptuando la batería y los neumáticos.

Por lo demás, las averías que puede sufrir un vehículo eléctrico son comunes a las de uno con motor de gasolina o diésel y, como siempre, el coste de la reparación variará en función de diferentes factores, como la marca, el modelo, el centro donde hagan el arreglo, etc.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España