Esta desconocida y pequeña palanca de cambios de los años 30 es tan llamativa como fácil de usar, y podría sacarte de más de un apuro

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En los años 30, había coches con cajas de cambio con preselector, un sistema que facilitaba el cambio de una relación a otra y es el antecedente de las actuales de doble embrague.

Una de las partes que más han evolucionado en los coches ha sido la transmisión, hasta llegar a sistemas muy rápidos, eficientes y fáciles de manejar. Quizá se sorprenda esta desconocida y pequeña palanca de cambios de los años 30, pero es tan llamativa como fácil de usar, y podría sacarte de más de un apuro.

Actualmente, los vehículos casi van solos, todo está muy filtrado y se puede girar el volante casi con un dedo, pero en la década de 1930 la cosa era un poco más complicada.

Una de las molestias asociadas a la conducción era cambiar de marcha y, para eliminarla, había opciones como un Sturtevant o un Owen Magnetic automáticos, este último con un cambio electromagnético, aunque estos coches sólo se vendían en Estados Unidos.

También se podía ir a por un Cord 812, uno de los coches más espectaculares del primer tercio del siglo XX, o un lujoso Talbot AX65

Es posible que nunca hayas usado un preselector y que ni siquiera sepas lo que es, pero se trata de una pequeña palanca muy fácil de usar que podía sacar al conductor de un apuro. El canal de YouTube The Classic Motor Hub muestra en un vídeo lo sencillo que es.

Así funcionaba el preselector del cambio

Como cuentan los compañeros de Jalopnik, la caja de cambios preselector más común fue el diseño de Wilson que se encontraba en muchos Daimler y Lanchester, que cuenta con un volante fluido que actúa como un convertidor de par.

Estos coches tenían tres pedales, como en uno manual, pero el del embrague no sirve para meter la marca, sino para activar la marcha preseleccionada. Comenzando en punto muerto con el freno pisado, metes primera con la palanca del preselector, sueltas poco a poco el freno y presionas el tercer pedal. En ese momento, el coche empieza a avanzar.

Es como si el pedal sirviera para activar la marcha seleccionada. Para meter segunda, lo mismo: mueves la palanca y presionas el pedal. Este tipo de transmisiones con preselector son complejas, pero no tanto como las actuales.

En otro vídeo del canal Vilas Motor Works podemos ver en acción los componentes internos de una transmisión Wilson. En un automóvil con una caja de cambios estándar sin sincronización, el conductor debe doblar cuidadosamente el embrague para evitar que los engranajes de la transmisión se corten. 

Además, la palanca de cambios necesita una cantidad razonable de fuerza del brazo con lanzamientos relativamente largos. Este tipo de caja de cambios fueron muy utilizadas en autobuses, tanques y coches de carreras, sobre todo, en los Grandes Premios anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Antecedente remoto de las transmisiones de doble embrague

Quizá el concepto de preseleccionar una marcha te resulte familiar. Exacto, es lo que hacen las cajas de doble embrague que hoy inundan el mercado

Se podría decir que las cajas con preselector son el antecedente remoto de las actuales de doble embrague, como la DSG o la PDK. La diferencia es que son mucho más sofisticadas, lógicamente, y es la electrónica la que se encarga de gestionarlo todo, en lugar del conductor.

Todos los engranajes pares tienen un embrague y los engranajes impares obtienen el otro, lo que permite que la transmisión funcione sin interrupciones a través de los engranajes sin interrupción del empuje, dando mucha suavidad mientras el motor permanece en su rango de potencia.

El círculo se cierra. En cierto sentido, el preselector está de vuelta. A veces todo lo que se necesita para resucitar la vieja tecnología es mejores técnicas de fabricación, implementación superior o supervisión informática. 

Basta con mirar a los vehículos eléctricos. El primer coche de velocidad en tierra, el Jeantaud, era eléctrico, alcanzando los 63 km/h en 1898. Solo tomó otros 110 años más o menos para que la energía eléctrica se convirtiera en una alternativa viable y ampliamente adoptada a los combustibles fósiles con modelos como el Nissan Leaf o el Tesla Model S.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España