El delito al que te enfrentas por usar un antirradar en España este verano

Los dispositivos antirradar son ilegales en España desde 2009, a diferencia de los avisadores. Esta es la multa que te pueden poner por llevar un inhibidor de radar.

Actualmente, en España hay casi 3.400 radares entre fijos, móviles, de tramo, de semáforo y de uso del cinturón y el móvil. Los que están relacionados con la velocidad son los más temidos por los conductores, que no quieren bajo ningún concepto recibir una multa de la Dirección General de Tráfico (DGT). 

Los que todavía no están mentalizados con las normas de tráfico y los límites de velocidad, se juegan una denuncia e incluso la pérdida de puntos del carné de conducir si son cazados por alguno de estos radares excediendo los límites de la vía. Dentro de ese grupo todavía hay quien va un paso más allá y se la juega instalando un dispositivo antirradar en el coche, a pesar de la multa que conlleva.

¿Qué es y cómo funciona un inhibidor de radar?

Por antirradar entendemos al dispositivo que se le conoce como inhibidor de radares. Esta tecnología se encarga de evitar que un cinemómetro te intercepte circulando por encima de la velocidad máxima permitida incluso pasando justo a su lado. De ahí su nombre: inhibidor.

Muy diferente a lo que es un avisador de radar. Este sistema se encarga simplemente de alertar de la presencia de radares en la carretera. Son legales básicamente porque informan de la ubicación de radares con información que es pública, es decir, que la DGT la ha revelado y que cualquiera puede consultar en su página web de forma gratuita.

Como simplemente te avisa de que hay un radar en la carretera, su uso no está castigado por la ley. De hecho, es una tecnología tan accesible que incluso la tienes en tu teléfono móvil. Sí, has leído bien, tu smartphone te puede avisar de la presencia de un radar si usas una aplicación de mapas tan sencilla como Google Maps o Waze. También se encuentra en algunos GPS y en los navegadores integrados de los coches.

La gran diferencia con un inhibidor es que el avisador simplemente te alerta de la presencia de un radar, mientras que el inhibidor interfiere mediante señales que emite con unas antenas en el correcto funcionamiento del cinemómetro, anulando su capacidad de leer, medir y reconocer tanto la velocidad a la que se circula como el vehículo que infringe los límites establecidos.

¿Cuál es la multa por usar un dispositivo antirradar?

Por ese motivo, y porque si todos lleváramos un inhibidor de radares en el coche, las cámaras de velocidad no tendrían ningún sentido, la DGT prohíbe su utilización bajo una multa económica y la retirada de puntos del carné de conducir. Está castigado y perseguido desde el año 2009, cuando se prohibió oficialmente el uso de inhibidores de radar en España.

El uso de estos dispositivos antirradar está castigado por la ley con una multa de 6.000 euros y su uso supone también la pérdida de 6 puntos. Las normas se han recrudecido aún más y ahora también se castiga el hecho de llevar en el coche uno de estos inhibidores, incluso si no está instalado ni en funcionamiento en el momento en el que es interceptado por los agentes.

La Ley de Tráfico va más allá y castiga también a las empresas que se dediquen a la instalación de inhibidores de radar. La sanción en este caso es todavía mayor, llegando a oscilar entre los 3.000 y los 20.000 euros, dependiendo de la gravedad de los hechos.

¿Cuáles son las multas por exceso de velocidad en España en 2025?

Si te cazan uno de los más de 2.000 radares que la DGT tiene en España, te enfrentas a multas que van desde los 100 euros hasta los 600 euros, en función de la velocidad a la que se exceda el límite y su gravedad.

Además, las multas por exceso de velocidad llevan ligada la retirada de puntos del carné de conducir en todos los casos, a excepción de las multas graves de 100 euros, que están exentas. De este modo, puedes perder entre 2 y 6 puntos, una vez más, en función de la velocidad la que se exceda el límite establecido en cada vía.

Al mismo tiempo, exceder el límite de velocidad por encima de un máximo establecido para cada tipo de vía se considera un delito contra la seguridad vial. Tipificado en el Código Penal, esta infracción conlleva penas de prisión de 3 a 6 meses, una multa de 6 a 12 meses, trabajos en beneficio de la comunidad entre 31 y 90 días, y la privación del derecho a conducir entre 1 y 4 años.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España