Da marcha atrás en un parking, rompe la pared y queda al borde del precipicio

Tuvo suerte.
Internet nos permite ver situaciones curiosas de todo tipo, muchas de ellas que costaría creer si no tuviéramos pruebas de ello. Hoy os traemos un claro ejemplo, el de una conductora que dio marcha atrás en un parking, rompió la pared del aparcamiento y quedó suspendida al borde del precipicio.
Los hechos tuvieron lugar ayer, jueves 1 de agosto, por la mañana en un parking de Ibiza, concretamente uno situado en la calle Ignacio Wallis.
La conductora, que aparentemente habría conseguido su permiso de conducir recientemente, tenía su coche aparcado en la tercera planta del estacionamiento y se disponía a abandonarlo.
Según recoge el Periódico de Ibiza, su esposo ha comentado que estaba bajando por una de las rampas cuando otro conductor intentaba subir. Para dejarle espacio, decidió meter marcha atrás para dejarle avanzar, pero cuando tenía que detenerse, pisó el acelerador a fondo en lugar del freno, lo que hizo que se lanzara contra la pared.
A pesar de ser un espacio reducido, le dio tiempo a coger suficiente fuerza como para llevarse por delante el pequeño muro que tenía detrás, que apenas levantaba 15 o 20 centímetros del suelo (por encima había una reja a modo a de ventana) y no tuvo la resistencia suficiente como para aguantar el impacto del automóvil.
De esta manera, cedió y el coche tiró hacía la calle los ladrillos que formaban el muro, arrastrando consigo además la mencionada reja.
Por suerte, la conductora consiguió detener el vehículo antes de que fuera tarde, parándolo justo después de que las ruedas traseras salieran del parking y quedaran suspendidas en el aire. De esta manera, el coche quedó encajado en el suelo, con la mayor parte del automóvil todavía en el firme, en una posición que no era peligrosa del todo.
El ángulo en el que se produjo el choque no fue perpendicular, si no en diagonal, como se puede ver en algunas imágenes captadas por Última Hora, lo que hizo que la conductora no pudiera salir por su puerta y tuviera que escapar del coche por el lado del acompañante, afortunadamente sin ningún daño personal.
El marido explicaba que “solo tiene un poco de ansiedad y le duele un poco el cuello. Gracias a Dios, no le ha sucedido nada a ella”.
Tuvo suerte, pues de haber avanzado más, el vehículo seguramente se hubiera precipitado al vacío. Dado que en el exterior hay un supermercado que cubre la primera planta, la caída hubiera sido solo de dos pisos, pero a pesar de ello hubiera sido una situación muy peligrosa.
La presencia del mercado también ayudó a que los cascotes no cayeran en la acera, donde podían haber herido a algún transeúnte.
No tardó mucho en congregarse una masa importante de curiosos, puesto que la vista a pie de calle era de lo más llamativa y es que se veía al coche saliendo de la pared, con prácticamente medio vehículo fuera, lo que hacía que la gente pensara incluso que se podía precipitar al vacío.
