Cuando las normas te dan un poco lo mismo: un conductor que tenía prohibido conducir hasta 2117 ha sido parado al volante…

Un hombre de Bathrust (Australia) tenía prohibido coger el coche durante 92 años por un cúmulo de infracciones, pero le dio igual. Esto fue lo que pasó
Las multas por cometer infracciones de tráfico varían significativamente dependiendo del país; desde multas económicas, hasta la retirada del permiso de conducir, o incluso penas de cárcel. Sin embargo, hay muchos conductores a los que no les importa las consecuencias de sus actos, como a este hombre de Australia, quien fue inhabilitado para conducir hasta 2117, pero ha vuelto a hacerlo.
Prohibido conducir hasta el año 2117
Como decimos, y según ha publicado la Traffic and Highway Patrol Command - NSW Police Force en Instagram, los hechos ocurrieron el pasado 9 de marzo a las 9.15 horas de la mañana, cuando algunos oficiales del Comando de Patrulla de Tráfico y Carreteras estaban patrullando por William Street, en Bathrust.
En este caso, detuvieron un Subaru plateado para realizarle una prueba de alcoholemia al azar. El conductor, un hombre de 73 años, fue sometido a dicha prueba, y dio negativo. Sin embargo, los controles policiales revelaron que fue inhabilitado para conducir hasta el año 2117.
Así, fue llevado a la estación policial de Bathrust, donde fue acusado de conducir un vehículo durante dicho periodo de inhabilitación. Se le negó la libertad bajo fianza y así, al día siguiente, el 10 de marzo, tuvo que comparecer ante el Tribunal Local de Bathrust.
Su tercera infracción en cinco años
Asimismo, también se le emitió una notificación de confiscación de su matrícula por conducir un vehículo motorizado durante el periodo de inhabilitación, la cual era su tercera infracción en los últimos cinco años, todas ellas por conducir estando inhabilitado.
De acuerdo con la normativa de la región donde se produjo la infracción, Nueva Gales del Sur, si una persona conduce un vehículo motorizado sin estar autorizado para ello, se establecerá una pena de prisión de hasta 6 meses. Sin embargo, como estamos ante un caso que se ha repetido varias veces, la pena de cárcel puede ser de hasta 12 meses.
¿Cómo se sancionan las infracciones de tráfico en otros países?
En España, como ya sabrás, el sistema de puntos en el carnet de conducir puede llevar a la suspensión del permiso en caso de agotar los 12 puntos iniciales (8 en conductores noveles). En caso de cometer una infracción grave, como lo es el exceso de velocidad, el uso del móvil al volante o la conducción bajo efectos del alcohol y las drogas, pueden implicar multas elevadas y la retirada de puntos.
Pero no sólo eso, sino que, en el peor de los casos, hablamos de penas de cárcel. Sin embargo, en otros países las consecuencias pueden ser aún más severas. Australia es un claro ejemplo de tolerancia cero en seguridad vial. Allí, algunas infracciones graves pueden suponer penas de prisión.
En ciertos estados, conducir con una tasa de alcohol elevada puede llevar al embargo del vehículo y sanciones económicas que superan los 10.000 dólares australianos (5.800 euros al cambio actual). Además, los reincidentes pueden perder el carnet de conducir de por vida (acuérdate del caso del señor que hemos mencionado).
En otros países como Suecia y Noruega, las multas por exceso de velocidad y consumo de alcohol al volante se calculan en función de los ingresos del infractor, lo que ha llevado a sanciones millonarias en casos de conductores con altos ingresos.
En el otro lado, tenemos a Singapur. En este país, las normas de tráfico se aplican con gran rigor. Cruzar un semáforo en rojo o conducir de manera temeraria puede acarrear multas de más de 1.000 dólares (922 euros al cambio actual) y penas de cárcel. Además, el vandalismo o la conducción peligrosa pueden castigarse con golpes físicos.
En algunas zonas de Estados Unidos, especialmente en estados como Arizona o Texas, conducir sin seguro o bajo los efectos del alcohol puede suponer penas de prisión y la incautación del vehículo. En cualquier caso, todos los países buscan lograr un mismo objetivo: seguridad al volante.


