Compra un Tesla Model S con 11 años por algo menos de 11.000 euros, y el estado de la batería es el que puedes imaginar

El canal The Fast Lane EV ha decidido comprobar de primera mano cómo afecta el uso y el paso del tiempo a la autonomía de los coches eléctricos. Para ello ha comprado un Tesla Model S con 11 años por algo menos de 11.000 euros.

Comprar un coche de segunda mano siempre es un trámite que puede ser peliagudo. Son muchos los aspectos que hay que comprobar y, aún así, es inevitable tener siempre el pensamiento de que a uno de le pueden estar “haciendo el lío”. Es algo que, en el caso de los coches eléctricos de segunda mano es todavía más acusado. Y si no, que se lo pregunten al comprador de este Tesla Model S.

Además de todo lo que hay que valorar en un coche usado, cuando se trata de un coche eléctrico se añade un factor que casi se podría decir que es más importante que el resto: el estado de la batería.

Con el uso, las pilas de los eléctricos se van degradando, por lo que, por simple lógica, un modelo antiguo, con un uso razonable, tiene menor capacidad para almacenar electricidad que cuando salió de fábrica, lo que, irremediablemente, hace que su autonomía sea menor que la declarada en origen.

Además, el estado de la batería puede variar mucho, puesto que, en función de los hábitos de carga del dueño anterior, puede estar bien conservada o, si ha abusado de las cargas rápidas, que son más agresivas, haber perdido gran parte de su capacidad de almacenamiento de energía.

Siendo plenamente conscientes de ello, en el canal The Fast Lane EV consideraron que, como la teoría se la sabe más o menos todo el mundo, sería buena idea probar con un caso real. Con esto en mente, salieron al mercado de segunda mano a buscar el Tesla Model S más barato que encontraran.

Tras dedicarle un tiempo, dieron con el ejemplar perfecto, una unidad de la berlina fabricada en 2014. De fábrica su precio superaba los 75.000 euros, puesto que se trata de la versión con tracción trasera, una potencia de 367 CV y una batería con 85 kWh de capacidad. Ahora, lo han comprado por menos de 12.000 euros.

La diferencia de precio es notable, pero hay que tener en cuenta que el Tesla tiene más de una década a sus espaldas, así como un kilometraje bastante abultado: algo más de 100.000 millas, es decir, unos 160.000 kilómetros. Si se hace la media, eso arroja unos 15.000 km anuales (recordemos que son 11 años), lo que tampoco es una locura, es algo que muchos conductores hacen por norma con sus vehículos.

Ahora bien, ¿cómo habrá afectado ese “trote” al estado de las baterías y, por tanto, a la autonomía real que tiene en pleno 2025.

Lo primero es tener claro el punto de partida. Según el ciclo de homologación de la EPA, esta versión del Model S tenía una autonomía de partida de 425 km. Sin embargo, como se puede ver antes de comenzar su prueba, el ordenador de abordo dice que, con el 99% de la batería cargada, la distancia que puede recorrer es de 440 km, así que estaría incluso por encima de lo homologado.

Lo segundo, el lugar en el que se va a llevar a cabo la prueba, el Denver 100, una autopista de circunvalación que rodea la ciudad estadounidense, con una longitud de 178 km, motivo por el que, según los datos de los que disponen, deberían poder darle dos vueltas completas antes de tener que volver a cargar.

No se trata del ámbito más benevolente para un coche eléctrico, puesto que a velocidades de crucero altas (120 km/h) y sin retenciones o paradas en semáforos, en las que el sistema de regeneración de energía ayuda a alargar un poco el alcance, la batería se vacía de manera mucho más rápida.

A pesar de ello se ponen manos a la obra y, tras agotar la batería del modelo (bueno, prácticamente, pues dejan 16 km en la reserva), el resultado podría considerarse mejor de lo esperado, si hablamos de unas expectativas realistas, aunque se queda algo lejos de las cifras demasiado optimistas que tenía el ordenador de a bordo.

Consiguen recorrer con él 233.6 millas, es decir, unos 375 km, es decir, 50 menos que la autonomía homologada y 65 menos de lo que afirmaba el propio vehículo. El consumo de energía registrado es de 63,3 kWh. 

De esta manera, a pesar del uso y del tiempo pasado, lo cierto es que la batería del Model S aguanta bastante bien y la pérdida es de poco más de un 10%, algo que parece asumible para un conductor que sabe cómo funcionan los coches eléctricos. 

En los comentarios del vídeo muchos usuarios hablan de sus casos particulares, algunos apuntando a una degradación diversa, con algún ejemplo en el que supera el 40%, pero tras haber recorrido más de 400.000 km.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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