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Comparativa: Audi RS 4 Avant y Alpina B3 S Touring

Al volante: Audi RS 4 Avant y Alpina B3 S Touring
Redacción Auto Bild

Parten del mismo concepto, pero en el fondo son muy distintos. Los familiares deportivos Audi RS 4 Avant y Alpina B3 S Touring están concebidos para ofrecer mucha diversión al volante y al mismo tiempo la practicidad de un coche grande. ¿Cuál elegirían papá y mamá para ir a hacerse unas curvas en familia? Respondemos a esta pregunta al volante. Comparativa: Audi RS 4 Avant y Alpina B3 S Touring.

En estética, el Audi de la familia RS es pura dinamita, transmite deportividad sin compromisos. El Alpina opta por una personalidad más cercana a la del Gran Turismo, con una carrocería más discreta. Por eso los metemos en circuito, para determinar cuántas dosis de dinamismo puro lleva dentro cada uno.

El RS 4 Avant rinde 450 CV de un 2,9 litros V6 con doble sobrealimentación. Una vez que las dos turbinas soplan a fondo despliega sus descomunales 600 Nm de par, y esto sucede ya a solo 1.900 vueltas. Este familiar solo requiere 3,7 segundos para pasar de 0 a 100 km/h. En el Alpina, tres litros de cubicaje repartidos en seis cilindros en línea, y dos turbos insuflan aire extra: el resultado son 660 Nm de par a 3.000 revoluciones. Pasa de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos, y alcanza los 200 en 14,8, casi un segundo más tarde que su rival. Sin embargo, estira más la punta: el Alpina roza los 300 km/h (298), mientras que el Audi no pasa de los 280.

¡Al circuito!

El Audi se desenvuelve mejor en este escenario. Es más veloz... Pero no más deportivo. ¿Por qué? Porque el comportamiento del Alpina es más activo. Y esto se debe a que su tracción integral tiene un ajuste más deportivo que deja un leve margen al deslizamiento de la zaga en las curvas, con un ligero drift en las salidas. Y esto le permite trazar los giros con más agresividad. Pero la otra cara de la moneda son los frenos, con un tacto algo difuso, y un ESP demasiado retardado en los cambios fuertes de apoyo. Quien no haga un contravolante a tiempo en esta situación, corre el riesgo de quedarse cruzado. Requiere, por tanto, bastante precisión al volante.

Al volante: Audi RS 4 Avant y Alpina B3 S Touring

Los frenos del Audi son más comunicativos, pero no mantienen la potencia de detención como en su rival. Esto supone que, en caliente, requiere dos metros más para pararse desde los 100 km/h, y esto, en coches de este potencial, es un mundo de diferencia. Y al Audi le falta la precisión de su rival en las curvas. Tiende mucho más al subviraje, y eso supone que hay que andar con mucho más tiento y permite apurar menos en los giros.

Por otro lado, ya desde unas pocas vueltas los neumáticos se calientan demasiado, aumenta la presión del aire y se reduce el grip, y uno debe encomendarse más a la acción del ESP. Esto no supone menos seguridad, porque el Audi no se desmanda con facilidad. Pero sí resulta, en definitiva, en un comportamiento menos deportivo en circuito. A pesar de su agresiva estética, tiene más de familiar que de superdeportivo. El Alpina, con su carrocería más discreta, está menor preparado para quemar rueda en circuito.

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