Cómo funcionan los helicópteros Pegasus de la DGT y su supercámara MX15

La DGT cuenta con todo tipo de herramientas para dar caza a los infractores. Los helicópteros Pegasus son de los más temidos, precisamente, por cómo funcionan.

Los helicópteros Pegasus de la Dirección General de Tráfico (DGT) han sido noticia esta semana por motivos no relacionados con su operatividad, su capacidad para multar a los infractores o por posibles accidentes. Tiene que ver con el mantenimiento de los aparatos y la falta de pilotos que tiene el Ministerio del Interior, organismo inmediatamente por encima de la DGT.

Una licitación presentada hace ya algunos meses para buscar una empresa que se ocupe del mantenimiento de los helicópteros y la contratación de pilotos ha quedado desierta. Nadie encuentra atractiva la oferta de 51 millones por hacerse con contrato ni, al parecer, trabajar con los Pegasus que forman parte del escuadrón de herramientas de vigilancia de Pere Navarro.

Pero, más allá de las dificultades que está encontrando Tráfico en este aspecto, los helicópteros Pegasus, que ahora mismo no están prestando servicio, siguen siendo uno de los más temidos por los conductores. Y es que estas aeronaves pueden multar desde las alturas y son casi indetectables por los infractores, lo que supone una alta tasa de efectividad y de denuncias.

Los helicópteros entraron en servicio hace ahora 12 años, en 2013. La flota ha ido variando en número desde entonces, hasta alcanzar una docena de aparatos. En la actualidad, y más después de los dos accidentes que registraron los aparatos de la DGT hace ya unos cuantos meses, Tráfico tiene en servicio unos 9 helicópteros.

Así funcionan los helicópteros Pegasus de la DGT

Según se explicaba hace ya más de una década, los helicópteros están equipados con potentes radares que tienen la capacidad de medir la velocidad a la que circulan los vehículos desde una altura de 300 metros y a una distancia de hasta 1 kilómetro

Esto, en según qué contextos, los hace casi invisibles al ojo humano, por lo que cuando salen en vuelo suelen dar caza a más de un conductor que se excede con el pedal del acelerador.

Para hacer posible esta eficacia detectando infracciones de tráfico, los helicópteros están equipados con un sistema que geolocaliza al aparato y puede calcular la distancia que lo separa del vehículo al que persigue, recalculando las posiciones cada tres segundos mientras tiene en cuenta la velocidad del vehículo y la del helicóptero.

En caso de detectar una infracción de tráfico, el sistema envía un fotograma en el que se registra la velocidad al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (ESTRADA). Allí son tramitadas las denuncias que acaban llegando a los infractores. Además, en caso de una infracción en directo, el aparato puede informar a la Guardia Civil para que de el alto al coche si fuera necesario.

En los helicópteros Pegasus de la DGT hay dos cámaras. La primera se encarga de seguir al vehículo y de calcular la velocidad a la que circula. Mientras tanto, la segunda es un teleobjetivo que puede captar la matrícula del vehículo. Para ello, necesita un ángulo vertical de menos de 30 grados de inclinación y cuenta con un margen de maniobra de entre 20 y 70 grados.

Esta cámara se llama MX15 y está fabricada por la empresa L3 Wescam. Además de medir la velocidad, los Pegasus tienen otra función que le permite detectar infracciones que no tienen que ver con el exceso de velocidad en carretera.

Vigilan el interior del vehículo y lo que haces al volante

Sus potentes cámaras le permiten ver qué ocurre en el interior del vehículo. El teleobjetivo hace posible que el operador pueda comprobar si el conductor del vehículo lleva puesto el cinturón de seguridad o si está utilizando el teléfono móvil, infracción por la cual te pueden multar con 200 euros y con la retirada de hasta seis puntos del carné de conducir.

Y no solo eso, también vigila lo que haces al volante del vehículo. Los Pegasus de la DGT pueden detectar infracciones tan variopintas como adelantamientos en línea continua, saltarse señales de Stop, no respetar a usuarios vulnerables de la carretera, como ciclistas o motoristas, o incluso no mantener la distancia de seguridad obligatoria.

Con la capacidad para recabar pruebas de estas infracciones, los sistemas de Pegasus pueden enviar las evidencias al ESTRADA, donde se tramitan las denuncias. Este tipo de infracciones acarrean multas que van desde los 100 a los 600 euros y que conllevan la pérdida de hasta seis puntos del permiso de conducir.

Por tanto, los helicópteros Pegasus son una gran herramienta que la DGT no solo utiliza para cazar a los que circulan con exceso de velocidad. También son útiles en campañas especiales de vigilancia y control en las carreteras como las que realiza Tráfico periódicamente.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España