Como la bombilla de Livermore que nunca se apaga: llega la batería que no se degrada

Este equipo ha logrado desarrollar una batería de iones de aluminio que promete una mayor vida útil. 

Como la bombilla de Livermore que nunca se apaga. Ahora llega la batería que no se degrada, una nueva tecnología que presenta un grupo de científicos chinos. China es el país que más avanzado está en el apartado de baterías, y sigue evolucionando su tecnología con estos avances.

Este equipo ha logrado desarrollar una batería de iones de aluminio que promete una mayor vida útil. Y es que, ya sea en el coche eléctrico como en los móviles o cualquier aparato que funcione con baterías, la degradación de este sistema es un gran problema, pues deja con una vida útil limitada al producto.

Por ello, este invento promete solucionar uno de los mayores problemas de los coches eléctricos. La degradación prematura de las baterías es un gran problema. Por supuesto, también la autonomía limitada y el elevado coste de producción. Sin duda, serían los tres grandes problemas del coche eléctrico.

Los nuevos conductores buscan vehículos con mayor durabilidad, y la degradación de las baterías no lo pone fácil. Por supuesto, la dependencia de la infraestructura de carga es importante en este sentido, pues debemos de estar buscando el siguiente punto de carga que nos de abastecimiento.

En este sentido, según expertos, cada mes se instalan aproximadamente 1.000 puntos de carga de vehículos eléctricos nuevos. Una información que choca con la idea de que hay pocos puntos de carga en nuestro país y que contamos con muy pocos puntos para los coches que hay circulando.

El Plan Moves III se frenó el pasado 22 de enero con el rechazo al 'decreto ómnibus' en el Congreso de los Diputados. Este plan cuenta con ayudas para la compra de vehículos eléctricos de entre 7.000 y 9.000 euros y para turismos la ayuda se mueve en los 4.500 euros por vehículo. Además de la instalación de puntos de carga.

Las ventas de coches eléctricos siguen creciendo en nuestro país y en Europa, pero desde hace meses han sufrido un frenazo de importancia. Estas nuevas tecnologías podrían darle un nuevo “empujón” al coche eléctrico, pues la evolución de las ventas no está yendo como se esperaba, y muchos clientes siguen viendo al coche eléctrico como una alternativa a medio plazo, no a corto.

La adopción masiva de la movilidad eléctrica debe superar muchos obstáculos. Y este avance podría convertirse en uno de los más importantes de los últimos años. Con esta tecnología, los fabricantes podrían integrar estas baterías de iones de aluminio en sus coches, aumentando el interés por ellos.

La tecnología se anuncia, además, como más económica de producir. La misma aumentaría la autonomía de los coches eléctricos, haciendo que su vida útil sea mucho mayor. Y es que, el equipo de científicos ha logrado desarrollar una batería de iones de aluminio capaz de superar los 10.000 ciclos de carga con una pérdida de capacidad inferior al 1%.

Si lo colocamos en perspectiva, tenemos que destacar que las baterías de iones de litio actuales, suelen degradarse después de unos 1.000 ciclos. Y es que los científicos chinos modificaron el electrolito líquido. Este solía ser inestable y corrosivo y empeoraba el mantenimiento de la batería.

Lo han sustituido por un electrolito sólido combinado con una sal especial. Esto, según los mismos, ha permitido resolver problemas, y con ello han mejorado el rendimiento de las baterías. Por otro lado, esta tecnología cuenta con una fina capa protectora en los electrodos que impide la formación de cristales de aluminio. Lo que lleva a disminuir la pérdida de eficiencia con el tiempo.

Con ello, las baterías pueden ofrecer una vida útil hasta diez veces superior a las de litio. De este modo, la degradación es prácticamente nula. Y no solo eso. Las baterías de litio presentan riesgos de sobrecalentamiento que pueden provocar incendios o incluso explosiones en determinadas condiciones. Un riesgo que también disminuiría. 

Esto se debe a que la batería de iones de aluminio no depende de materiales inflamables y ofrece una mayor estabilidad térmica. De esta forma se elimina este riesgo. Igualmente, baja su coste de producción, pues el aluminio es más abundante, fácil de extraer y más barato.

Mientras tanto, el litio es un material caro y con suministro limitado. También tiene un mayor impacto ambiental, pues es más problemático a la hora de reciclar. 

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