Los coches que pusieron ruedas a España. Así nació, creció y vivió el Talbot Horizon

El Talbot Horizon fue uno de los coches que ayudaron a democratizar el automóvil en el mercado español: esta fue su compleja historia.
A día de hoy, con coches eléctricos por las calles y mirando hacia los futuros coches autónomos sin conductor, es fácil pensar en que los automóviles siempre han formado parte integral del paisje español. Sin embargo, no siempre fue así y tampoco hay que remontarse en exceso, apenas unas décadas, para encontrar modelos que ayudaron a poner ruedas a España. El Talbot Horizon fue uno de ellos.
Es un coche que muchos españoles han tenido en la familia, ya fuera de su abuelo, sus tíos o de sus propios padres. Es uno de modelos que democratizó el automóvil en nuestro país y esta es su historia.
Antes de empezar a hablar del coche en sí, primero hay que hablar de su marca. Talbot es una marca británica que fue creada en 1903 para vender los Clément-Bayard, automóviles franceses importados al país, y su denominación se debe a Charles Henry Chetwynd-Talbot, quien fuera Conde de Shrewsbury y Waterford.
Apenas unos años después empezó el diseño de sus propios modelos, durante la Primera Guerra Mundial se reconvirtió fabricando ambulancias y en 1919 fue adquirida por Darracq, por lo que desde ese momento los vehículos se vendieron bajo el nombre de Talbot-Darracq. En 2020 se sumaría Sunbeam a la ecuación.
En los años 30 el grupo quebraría y fue adquirido por Rootes, que dividió la compañía en dos ramas, Talbot-Lago que utilizaba las fábricas francesas y Sunbeam-Talbot, que hacia lo propio con las británicas. La segunda desapareció en la Segunda Guerra Mundial, pero aquella se mantuvo operativa bajo la propiedad de Simca.
En 1967, Chrysler adquirió Rootes, la fusionó con Simca y dio lugar a Chrysler Europe, por lo que Talbot dejó de utilizarse como marca. Hubo un lapso de una década hasta que, en 1978, Peugeot compra su rama europea y resucita la denominación. Para entonces, el Horizon ya existía.
La historia el Talbot Horizon
Situada la trayectoria de Talbot como marca, antes de entrar en el Horizon es necesario hablar del contexto socioeconómico de la época, puesto que fue clave en su concepción.
Hablamos de la década de los años 70 del siglo pasado, una que estuvo condicionada por la Crisis del Petróleo de 1973. Esto hizo que en ese momento las prioridades tanto de los fabricantes como de los compradores cambiaran, lo que provocó una gran demanda de coches que estuvieran equipados con motores pequeños que gastaran poco combustible.
Por aquel entonces, Chrysler puso en marcha toda su maquinaria para dar a luz al proyecto conocido como Chrysler C2, que arrancó en 1976. La compañía estadounidense tomó aportaciones de todas sus ramas: técnicas desde Francia (mecánica y suspensiones desde Simca), diseño británico (por ex integrantes de Rootes) y desarrollo interno norteamericano.

Llamado a ser el sustituto del Simca 1200, en realidad tomó mucho de este: utilizaba la arquitectura del Simca 1100/1200, aunque con las vías ensanchadas, mientras que la suspensión trasera era la del Simca 1307/1308.
El resultado fue un coche familiar con un enfoque práctico y concepción global, que se vendió en multitud de mercados bajo una amplia variedad de nombres. Presentado en 1977 y lanzado tan solo un mes después, fue conocido como Chrysler Horizon, como Simca Horizon y en Estados Unidos bajo las denominaciones Plymouth Horizon y Dodge Omni.
Su acogida fue muy buena, tanto que se hizo con los galardones de Coche del Año 1978 en Estados Unidos y de Coche del Año 1979 en Europa, aunque por entonces en España todavía no se vendía.
El Talbot Horizon en España
No fue hasta 1980 cuando el Horion empezó a venderse en el mercado español, sin cambios respecto al modelo que había visto la luz apenas dos años antes.
Se trataba de un coche compacto, que medía 3,96 metros de largo, 1,68 m de ancho y 1,41 m de alto; a lo que añadía una distancia entre ejes de 2,52 m. Su formato era el de una carrocería de cinco puertas con una caída de techo bastante pronunciada en el portón trasero. Con esta configuración era capaz de transportar a cinco adultos y ofrecía una capacidad de maletero de 200 litros.
Su diseño era fruto de su época, con unas líneas sencillas y unas formas angulosas. El frontal contaba con dos granes faros rectangulares unidos entre sí por una parrilla de plástico negra. Bajo ellos se encontraba una defensa bastante pronunciada, una fina moldura negra marcaba toda la línea de cintura y calzaba llantas de acero que no lucían ni tapacubos.
La simpleza marca de la casa también imperaba en el habitáculo. El volante seguramente sea su elemento más característico, pues presentaba un formato poco convencional: el aro solo estaba unido al centro por una suerte de radio doble que apuntaba hacia abajo, concretamente a las ‘5’ y las ‘7’.

Tras él el cuadro de instrumentos estaba conformado por tres indicadores analógicos, uno principal en el centro que era el velocímetro, un indicador de temperatura y otro para el nivel del combustible. Una pequeña radio figuraba sola en un salpicadero que por lo demás estaba completamente despejado.
Por lo demás, era llamativo el espacio que ofrecía el vehículo. Los asientos delanteros eran especialmente anchos y contaban con un mullido que los hacía tremendamente cómodos, había hueco para las piernas y algo similar ocurría en la bancada trasera.
Inicialmente estuvo disponible con dos motores de gasolina. El primero era un bloque 1.3 de 59 CV y el segundo un 1.5 de 83 CV, ambos con una caja de cambios de cuatro marchas, pero asociado cada uno a un nivel de equipamiento especifico: el primero al LS, que costaba 419.000 pesetas; y el segundo para el GLS, por el que había que pagar 491.400 pesetas.
Más adelante la gama se ampliaría con nuevos motores, como el gasolina 1.5 de 65 CV que podía combinarse con una caja de cambios automática de tres marchas; el diésel 2.0 de idéntica potencia o el Horizon GT, equipado con un bloque de gasolina que desarrollaba 90 CV y podía alcanzar una velocidad máxima de 175 km/h.