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Coches míticos solo para verdaderos amantes del motor, Peugeot RCZ

Los 7 mejores Peugeot de la historia Peugeot RCZ

De lo mejor de la marca, o de lo más pasional...

Los tiempos han cambiado y pocas marcas se atreven a hacer coches puramente pasionales. Tampoco eran grandes tiempos para ello cuando Peugeot se atrevió con este modelo, pero al menos las marcas no invertían todos sus ahorros en los coches eléctricos. En una nueva entrega de coches míticos solo para verdaderos amantes del motor tenemos al Peugeot RCZ, un Audi TT con el frontal del Peugeot 308 y el alma de los clásicos deportivos de la marca.

Fue en 2009 cuando Peugeot se atrevió a lanzar un coche diferente, inspirado en el modelo de la marca de los aros. Se trataba del Peugeot RCZ, un coche con grandes aspiraciones en el marco de los deportivos. Pese a que fue en 2009 cuando llegó al mercado hay que mirar a 2007, cuando nació como un concepto para el Auto Show de Frankfurt. El prototipo tomaba como base al 308, dándole al compacto una carrocería Coupé. Gustó tanto que la marca no pudo mirar a otro lado. 

Peugeot RCZ HDi

Y es que no fue construido para adelantar un modelo. Su misión era mostrar algunos avances de diseño. La compañía escuchó a sus clientes y comenzó su producción. Fue presentado oficialmente en 2009 y a finales del mismo año puesto a la venta. Lo interesante es que conservaba la mayoría de rasgos del concepto, con la luneta con forma de doble burbuja y los arcos en de aluminio que formaban la cabina. Era un coche diferente a todo lo que había hecho Peugeot en mucho tiempo.

Y realmente era un Peugeot 308 con algunos arreglos. Por ejemplo, sus vías eran más anchas en ambos ejes y la suspensión más baja. Contaba con un alerón trasero activo que acorde a la velocidad cambiaba de posición. Su interior no guardaba grandes cambios con respecto al compacto, siendo la gran diferencia su disposición de asientos y, lógicamente, su espacio. Era un 2+2 con asientos traseros testimoniales.

 

Si hablamos de motorizaciones, tenemos que destacar el motor turbo de cuatro cilindros de 1.6 litros en las versiones de acceso, una gama que llegaba a los 200 CV en las opciones más interesantes y que incluso contaba con motores HDi. Por supuesto la compañía no se detuvo aquí y creó el Peugeot RCZ R, un coche con motor de 270 caballos de potencia. Con este bloque frenaba el crono en 5,9 segundos en la prueba del 0-100 km/h.

No, no era un coche de propulsión, pero pese a ello gustaba. Recibió una cierta popularidad, y aunque no se vendió demasiado si consiguió que la marca ganara en imagen. Un coche que terminaría de producirse en 2015 y que, años después, recordamos con un sentido nostálgico que no esperábamos, si nos permitís.

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