¿Los coches con etiqueta Eco, son menos contaminantes que los de gasolina? Un estudio dice que no siempre es así y podría afectar a las etiquetas de la DGT

Un estudio de la OCU cuestiona la efectividad de la etiqueta Eco de la DGT, sugiriendo que algunos coches con esta etiqueta emiten más contaminación de lo indicado.

Las etiquetas medioambientales otorgadas por la Dirección General de Tráfico (DGT) se han convertido en un referente para clasificar los vehículos según su impacto ambiental. Sin embargo, un estudio reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone en duda la eficacia de este sistema. 

Los resultados del análisis indican que, en algunos casos, los coches con etiqueta Eco no son necesariamente menos contaminantes que otros con motores de gasolina. Esta discrepancia podría llevar a una revisión en los criterios utilizados para asignar las etiquetas y, en consecuencia, afectar a la regulación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) que están en expansión en varias ciudades españolas.

El actual sistema de clasificación de vehículos de la DGT

La DGT utiliza un sistema de etiquetas medioambientales para clasificar a los vehículos según su nivel de emisiones. Estas etiquetas, que van desde la "0 emisiones" hasta la "B", se basan en el tipo de motor y la antigüedad del coche. 

El objetivo es facilitar la identificación de los vehículos que generan menos contaminación y restringir la circulación de los más contaminantes, especialmente en las ZBE. Las categorías que actualmente existen son las siguientes:

  • Etiqueta 0 emisiones (Azul): Esta categoría se reserva para los vehículos eléctricos de batería (BEV), híbridos enchufables con una autonomía superior a los 40 km (PHEV), vehículos de autonomía extendida (REEV) y vehículos de pila de combustible. Son los coches más ecológicos, con cero emisiones directas.
  • Etiqueta Eco (Verde y azul): Están en esta categoría los vehículos híbridos, híbridos enchufables con una autonomía menor a 40 km, vehículos propulsados por gas natural (GLP, GNC, GNL), así como algunos híbridos no enchufables. Aunque son más eficientes que los de combustión interna, su impacto ambiental sigue siendo significativo.
  • Etiqueta C (Verde): Esta etiqueta incluye a vehículos con motores de combustión interna que cumplen con las últimas normativas de emisiones (EURO 6). Están en esta categoría los turismos de gasolina matriculados desde 2006 y los diésel matriculados desde 2015, así como otros vehículos comerciales ligeros más recientes.
  • Etiqueta B (Amarilla): Los vehículos que no cumplen con las normativas de emisiones más estrictas, pero que sí cumplen con versiones anteriores, obtienen esta etiqueta. Son los coches de gasolina matriculados desde 2001 y los diésel desde 2006.

¿Las etiquetas reflejan la realidad de las emisiones?

El estudio llevado a cabo por la OCU ha revelado una serie de inconsistencias en el sistema actual de clasificación. De acuerdo con los resultados, algunos vehículos que ostentan la etiqueta Eco, como ciertos híbridos y coches de gas, podrían estar emitiendo más contaminantes que otros vehículos con motores de gasolina que no tienen esta etiqueta.

En particular, algunos vehículos híbridos con motores de combustión interna siguen generando emisiones de CO2, a pesar de contar con el apoyo de un motor eléctrico. Esto pone en entredicho la efectividad de la Etiqueta Eco, que a priori debería identificar a los vehículos más limpios. 

Por otro lado, algunos coches de gasolina que cumplen con normativas más antiguas, pero que son más eficientes y emiten menos CO2 en comparación con ciertos modelos híbridos, no tienen acceso a la etiqueta Eco, lo que les coloca en una posición desventajosa.

La OCU pide una revisión urgente del sistema

Ante estos resultados, la OCU ha instado a la DGT a revisar los criterios utilizados para asignar las etiquetas medioambientales. La organización considera que el sistema actual favorece a algunos vehículos que, aunque cumplen con los requisitos formales, no son necesariamente los más eficientes ni los que menos contaminan. 

En este sentido, se propone una clasificación más precisa que no solo tenga en cuenta el tipo de motor o la antigüedad del vehículo, sino también las emisiones reales que genera en condiciones de uso real.

La OCU no solicita la eliminación de las etiquetas, sino que aboga por una actualización de los criterios de clasificación. El objetivo es que el sistema refleje de forma más exacta el impacto medioambiental de los vehículos, favoreciendo a aquellos que realmente son menos contaminantes y penalizando a los que, a pesar de tener una etiqueta favorable, siguen contribuyendo a la contaminación.

Impacto en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)

Una de las principales implicaciones de este sistema de etiquetado erróneo es que afecta directamente a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que están proliferando en muchas ciudades de España. Desde 2025, las restricciones de acceso a estas zonas se ampliarán, y la clasificación de los vehículos será clave para determinar quién puede circular y quién no. 

Actualmente, los vehículos con etiqueta Eco pueden acceder libremente a las ZBE, pero si se actualizan los criterios de clasificación, es posible que algunos de estos vehículos queden excluidos, mientras que otros que no están clasificados como Eco podrían pasar a tener acceso.

A medida que más municipios implementen estas Zonas de Bajas Emisiones, el impacto de las etiquetas será cada vez mayor. Por ejemplo, los coches con etiqueta B o C podrían verse excluidos de ciertas áreas en el futuro, lo que afectaría a un mayor número de conductores. 

Además, los vehículos sin etiqueta, como los diésel matriculados antes de 2006 o los coches de gasolina previos al año 2000, ya tienen prohibido el acceso a estas zonas, y esa prohibición podría extenderse a los coches con la etiqueta C en los próximos años.

¿Cómo puede afectar esta modificación a los conductores?

Si la DGT decide revisar el sistema de etiquetas, los conductores podrían verse afectados de diversas maneras. En primer lugar, aquellos con coches que hoy ostentan la etiqueta Eco, pero que no cumplen con los estándares reales de emisiones, podrían perder acceso a las ZBE o enfrentar restricciones adicionales. 

Por otro lado, los propietarios de vehículos que hoy no tienen etiqueta, pero que emiten menos contaminantes que algunos coches Eco, podrían beneficiarse de una clasificación más favorable. Además, esta revisión de las etiquetas también podría influir en los impuestos municipales y en otras regulaciones que afectan a los vehículos en función de su impacto ambiental. 

A medida que el sistema de clasificación se haga más preciso, se buscará garantizar que los vehículos realmente más limpios obtengan las ventajas que se les prometen. El estudio de la OCU subraya la necesidad urgente de revisar el sistema de etiquetas medioambientales de la DGT para reflejar con mayor precisión las emisiones reales de los vehículos. 

La clasificación actual no siempre se corresponde con la realidad de las emisiones. Si la DGT sigue adelante con una actualización de los criterios de clasificación, los conductores podrían enfrentar cambios significativos en las restricciones de acceso a las ZBE,  así como en sus impuestos y otras regulaciones. 

A medida que las ciudades avanzan hacia una movilidad más sostenible, es crucial que el sistema de etiquetado sea más transparente y justo, para que los vehículos que realmente contaminan menos sean los que se beneficien de las ventajas asociadas.

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