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Coches diésel, ¿qué pasará con ellos en 2035?

2035, el año que ha fijado Europa para acabar con los coches gasolina y diésel

No podrán venderse nuevos, pero...

Como te contamos hace ya unos días, la Comisión Europea ha presentado un plan (que aún tiene que aprobarse) en el que fija 2035 como el año en que dejarán de poder venderse coches nuevos con motor de combustión. Y es lógico que, al saberlo, nos preguntemos: ¿y después qué? Sobre todo con los (tan demonizados) vehículos diésel: ¿qué pasará con ellos cuando llegue esa fecha? Pues aquí resolveremos algunas de esas dudas... siempre que sea posible, claro.

Porque el problema con esta medida es que todavía es un borrador, por lo que no conocemos los detalles. Y, es más, estos pueden cambiar sustancialmente. Porque ahora tendrá que pactarse el protocolo con el Parlamento Europeo y, lo que es más complicado, con cada uno de los 27 países miembros. Y algunos importantes, como Francia, ya anuncian reticencias. El país galo preferiría, por ejemplo, que la fecha fuera 2040.

¿Qué pasará con los diésel nuevos?

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Suponiendo que finalmente triunfe 2035 como año límite, ya no podrán comprarse ni venderse. Si algún fabricante apura hasta el último minuto, es posible que en diciembre de 2034 veamos una oleada de automatriculaciones cuyos protagonistas serían los coches de gasóleo. Estos pasarían a ser vendidos como kilómetro cero para sortear la regulación.

A partir de ese 1 de enero, solo podrás adquirir vehículos eléctricos puros (de baterías o de hidrógeno). Ni de gasolina ni diésel, pero incluso también los híbridos estarán prohibidos. Al menos, si se mantiene inalterado el plan de la Comisión, que en este punto puede encontrarse muchísimas resistencias, ya que algunos fabricantes han invertido importantes sumas en la hibridación.

¿Qué pasará con el mercado de segunda mano?

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En principio, este plan no afectará a los usados. Así que en 2035 sí podrás seguir comprándote un diésel. Solo que tendrá que ser, como mínimo, seminuevo. Otra cuestión es si para entonces saldrá a cuenta hacer algo así. ¿Por qué? Pues por las regulaciones que previsiblemente habrá para, por ejemplo, entrar en las ciudades.

Piensa que, ya en 2023, todas las ciudades españolas de más de 50.000 habitantes deberán contar con una Zona de Bajas Emisiones. Es decir, una suerte de Madrid Central o de ZBE de Barcelona. Y es probable que, en los siguientes 12 años, sus fronteras se amplíen y las condiciones para entrar a ellas se endurezcan. Seguramente los fabricantes consigan, a base de mejoras en la eficiencia, que los diésel nuevos se mantengan dentro de los límites de las menos restrictivas. Pero ese no será el caso para los que ya tengan algunos años.

Entonces, ¿qué pasará si tengo tengo un coche diésel en 2035?

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En resumidas cuentas, podrás seguir conduciéndolo. Pero la cosa será por dónde. Si vives en el campo, haces muchos kilómetros al año y no pisas el centro de una gran ciudad más que una vez al mes, no tendrás problema. Es más, puede que para entonces, si tienes que cambiar de vehículo, un diésel de segunda mano aun sea para ti la mejor opción.

Dadas las grandes cantidades que se fabrican aun a día de hoy y lo bien que aguantan los coches actuales, quedarán bastantes en circulación para tan pocos compradores. Así que es fácil que te salga a precio de ganga. Y, aunque cada vez habrá más electrolineras y menos gasolineras, no es previsible que cierren todas tan pronto como 2035. Luego está la pregunta del millón: ¿a cuánto estará para entonces el precio de los combustibles? Eso sí que es un misterio mayor que los de Agatha Christie.

¿Qué pasará unos años más tarde?

Coche eléctrico

La Comisión espera que, para 2050, apenas circulen ya automóviles de combustión por las calles y carreteras europeas. No se trata de una fecha, como la otra, definida por ley. Es más bien una estimación, contando con que la vida útil de los coches suele estar en los 15 años, más o menos. ¿Y los diésel? ¿Qué pasará con ellos entonces?

Desde luego, se salvarán los clásicos. Y existirá todo un mercado para estos, pero poco más, si todo sale como la Unión Europea prevé. Para ese momento sí que será casi imposible mantener un diésel como vehículo para el día a día. Pero, si eso te consuela, también un gasolina o un híbrido. Las gasolineras se habrán reducido al mínimo (quizá menos que estaciones de recarga eléctricas hay hoy), las piezas y reparaciones serán prohibitivas... Se firmaría así, para mitad de siglo, la carta de defunción de los motores de explosión.

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