Cargadores en los bordillos de las aceras suena como una solución interesante para los que aparcan en la calle

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Los conductores que no tengan garaje y aparcan en la calle, ahora pueden cargar sus coches eléctricos con esta interesante solución técnica.

Uno de los grandes problemas que encuentran los que compran un coche eléctrico sin contar con plaza de garaje en casa es que no hay un lugar propio donde cargar la batería. Esto obliga a recurrir a estaciones de carga públicas o, si se tiene la suerte de que hay puntos de carga en la empresa, recargar en el trabajo. Ahora, el mayor fabricante de armas de Europa ha presentado la solución.

La empresa se llama Rheinmetall, es de origen alemán y, aunque en principio no lo parece, también están inmersa en el sector de la movilidad. Esto la ha llevado a diseñar una solución para los que no tienen garaje en casa y quieren cargar la batería de su coche mientras aparcan en la calle. Y, curiosamente, tiene todo el sentido del mundo si se implementa de forma adecuada.

Un cargador integrado en la propia acera

El sistema en cuestión se basa en sustituir bordillos de hormigón de las aceras por discretos y sutiles cargadores de nivel 2 para vehículos eléctricos. El nombre de este nuevo producto es Curb Charger (cargador de acera) y está compuesto por una estructura modular de 80 kilos de acero inoxidable y aluminio que alberga todo el equipo necesario para suministrar hasta 22 kW de potencia de carga.

El dispositivo integra un módem 4G y un puerto Ethernet, además de un lector RFID y una pantalla. Se puede controlar mediante una aplicación específica para dispositivos móviles o escaneando una tarjeta RFID o un código QR. 

Tiene certificación IP68, por lo que puede sumergirse en el agua hasta una profundidad máxima de 1 metro durante al menos 30 minutos. Esto es especialmente interesante, ya que es un cargador diseñado para estar en exteriores y, a diferencia de otras estaciones públicas, la toma de carga está a la altura de la acera, por lo que la lluvia le afecta de forma diferente.

Un sistema seguro incluso a la intemperie

Rheinmetall afirma que la electrónica encapsulada en el interior de esta estructura modular metálica resiste cualquier tipo de condición climatológica y que cuenta con diversos drenajes para evacuar el agua cuando llueve. De hecho, se puede utilizar mientras llueve con total seguridad, transmitiendo energía a la batería de un vehículo enchufable sin problemas.

La tecnología de seguridad del Curb Charger va más allá. En caso de que el nivel de agua en la calle sube y cubre por completo el cargador, integra un sensor que se encarga de cortar la electricidad para evitar cualquier tipo de avería en el dispositivo o en la red.

Además, cuenta con su propio sistema de calefacción que se activa cuando la temperatura es especialmente baja, garantizando así que el cargador esté siempre disponible y libre de nieve o hielo.

Un aspecto a tener en cuenta es que el cargador de acera no viene con cable incluido. Todo el sistema está a ras de la acera, para que pase desapercibido para los viandantes cuando no esté en uso, evitando que se convierta de otro modo en un obstáculo para los peatones.

En este caso, los conductores son los que conectan su propio cable al cargador, un cable que, por cierto, debe ser de tipo 2. Esto no es un inconveniente en particular, ya que la mayoría de vehículos eléctricos incorporan este tipo de cables, por lo que es más sencillo de utilizar de lo que se piensa.

Ya se ha puesto a prueba en Alemania

En caso de posible avería del cargador de acera, su extracción es fácil. Cuenta con un sistema de liberación rápido que permite extraer todos los componentes internos sin necesidad de separarlo del suelo. Esto significa que la carcasa se reaprovecha, por lo que no es necesario romper el pavimento o las losas, ni llevar a cabo ningún tipo de trabajo de acondicionamiento ni obra.

El cargador ya se ha sometido a pruebas reales. La empresa alemana llevó a cabo una serie de test en su país natal con cuatro de los cargadores de acera y, según explica Rheinmetall, los resultados fueron impresionantes.

Resulta que los cargadores tuvieron una autonomía superior al 99%, proporcionando más de 2.800 sesiones de carga durante los 12 meses que duró la prueba piloto, comprobando su rendimiento y resistencia bajo todo tipo de condiciones climatológicas.

Esta es una solución realmente interesante que abre un nuevo mundo al uso de vehículos enchufables en las ciudades de toda Europa. Y no solo eso, permite tener un coche eléctrico a los usuarios que no disponen de cargadores privados ni estaciones de carga cerca de su domicilio. Por supuesto, los cargadores están diseñados para ser operados por empresas, no para usuarios particulares.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España