BMW, Tesla y Mercedes se unen a las marcas chinas en su denuncia a Europa por los aranceles

La tensión aumenta entre China y Europa. A la denuncia de las marcas chinas por los aranceles se unen ahora tres fabricantes occidentales: BMW, Tesla y Mercedes.

La situación derivada de la implantación de los aranceles europeos a las importaciones de coches eléctricos procedentes de China va a traer cola. Como informábamos hace unos días, las represalias por parte del gigante asiático no se han hecho esperar, una decisión que tensa aún más las cuerdas de las relaciones internacionales y que amenazan con una guerra comercial.

El pasado 31 de octubre de 2024 entraron en vigor los ya famosos aranceles que la Comisión Europea ha fijado a todos los coches eléctricos producidos en China. Bruselas argumenta su decisión en base a las pruebas, halladas tras una investigación que cumple con las normas de la UE y de la OMC, que demuestran que los fabricantes locales habrían recibido ayudas en forma de subvenciones del gobierno chino.

Estas copiosas subvenciones ayudarían a reducir los costes de producción, absorbiendo el arancel fijo del 10% a las importaciones chinas presente en Europa desde hace tiempo y llegando a un mercado tan competitivo con una oferta de vehículos a precios significativamente inferiores a los de la media europea.

Una medida proteccionista que en China no ha sentado nada bien

Ante la pérdida de competencia de la industria automotriz europea, la Comisión primero amenazó con la posibilidad de imponer nuevos aranceles a estas importaciones (que se sumaban al 10% ya existente) si no llegaban a un acuerdo con China que favoreciera a ambas partes.

Como no lograron alcanzar un entendimiento, Europa activó los aranceles, un tipo impositivo aplicado a todo aquel vehículo eléctrico que se fabrica en China y se exporta al Viejo Continente, independientemente de si se trata de empresas chinas o de fabricantes europeos que producen en el país asiático.

Estos gravámenes pueden llegar a ser de hasta el 45%, una medida que, según Europa, acaba con la ventaja ilegal que los coches eléctricos fabricados en China tenían por las supuestas ayudas del gobierno chino. Tienen una vigencia de cinco años, a no se que antes se alcance un acuerdo con el gigante asiático.

Hace solo unos días, los tres grandes fabricantes chinos de coches presentaron una denuncia ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en la que argumentan verse afectados por los aranceles al coche eléctrico impuestos por Europa. En ella pide que sean impugnados.

Los fabricantes son BYD, Geely (propietario de Volvo, Polestar y Lynk&Co) y SAIC (propietario de MG). Y no están solos, porque otros tres fabricantes, esta vez occidentales, se han unido a la denuncia ante el TJUE.

Tres fabricantes occidentales se unen a la denuncia de las marcas chinas

Se trata de BMW, Tesla y Mercedes-Benz, quienes aseguran verse salpicados por esta medida impositiva activada por la Comisión Europea hace ahora tres meses.

Algo que parece no haber contemplado Bruselas antes de activar los aranceles a las importaciones de coches eléctricos fabricados en China es que parte de su industria local se vería afectada.

Muchas compañías automotrices tienen intereses comerciales y de producción en el país asiático. Marcas como BMW, Mercedes-Benz o el Grupo Volkswagen fabrican vehículos eléctricos en China que más tarde exportan al mercado europeo

Estas empresas también se ven afectadas por los aranceles a las importaciones, al mismo tiempo que se encuentran en mitad del fuego cruzado, ya que se exponen a represalias en sus ventas en aquel mercado.

Coches como el BMW iX3, los Mini Cooper Eléctricos y Mini Aceman, o los modelos de Smart, que Mercedes produce junto a Geely, se fabrican en China para posteriormente venderlos en Europa. Ocurre lo mismo con modelos de Volvo y Polestar, e incluso el Dacia Spring se ensambla en el país asiático.

Ante las presiones ejercidas por los fabricantes chinos que han denunciado y otras compañías automotrices occidentales que se han unido a esta demanda, Bruselas asegura que están preparados para la batalla: “Estamos al tanto del caso, la Comisión tiene ahora dos meses y 10 días para preparar su defensa y espera defenderse ante los tribunales”, dijo Olof Gill, portavoz comunitario de Comercio.

Todavía no sabemos cómo se resolverá esta delicada situación, cuyas tensiones no paran de aumentar, entre Europa y China. Aunque una cosa está clara, si los aranceles se mantienen, los precios de los coches eléctricos aumentarán, y esto no positivo ni para el consumidor ni para los intereses europeos en la electromovilidad

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España