Es el Bentley más Rolls-Royce que existe y el que supuso una mayor revolución en la marca. Ahora, el Serie T más antiguo que existe vuelve a su casa

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Bentley ha rescatado y restaurado el Serie T más antiguo que existe para añadirlo a su colección de coches como un importante hito en sus 105 años de historia. El coche compartió chasis con otro modelo de Rolls-Royce y esta es la primera unidad que se fabricó.
Aunque Bentley y Rolls-Royce son rivales naturales en el segmento de coches de lujo, hubo una época en la que ambos fabricantes trabajaron juntos. De esa época surgió todo un avance tecnológico para ambas marcas, el primer chasis monocasco que serviría para reemplazar la hasta entonces típica construcción de carrocería con chasis independiente.
De este revolucionario avance surgieron dos modelos, la Serie T de Bentley y el Silver Shadow de Rolls-Royce. En 1962 se completa el diseño de la carrocería de acero y aluminio, un diseño que mejoraba el espacio para los pasajeros del modelo anterior, el S3, todo ello en un coche más corto, más bajo y más estreno.
El Bentley Serie T se presentó en el Salón del Automóvil de París de 1965. Antes de eso, la compañía con sede en Crewe construyó siete prototipos de la berlina de cuatro puertas que se sometieron a pruebas de resistencia de más de 160.000 kilómetros con el motor V8 de 6.23 litros y 225 CV de potencia.
Rescatado y restaurado el primer Bentley Serie T construido

La primera unidad construida portaba el chasis SBH1001 y se utilizó como coche de pruebas de la empresa, llegando a aparecer en la portada de los medios de comunicación de la época tras su debut en París. Era el año 1965 y, tras estos acontecimientos, el Serie T acabó abandonado en un almacén, donde pasó décadas sin funcionar.
Cuando descubrieron el vehículo le faltaban varias piezas clave, incluyendo todo el interior. Pero Bentley no quería desperdiciar la oportunidad de añadir el Serie T más antiguo que existe a la Bentley Heritage Collection que reúne los 105 años de historia de la compañía.
Esto llevó a Bentley, con la ayuda de los expertos de P&A Wood, a iniciar un completo proceso de restauración que devolvería al Serie T a su máximo esplendor 59 años después de haber salido de la cadena de montaje.
Los restauradores se enfrentaron a la difícil tarea de mantener su originalidad, a pesar de que faltaban varios componentes, y devolverlo a su estado de forma. El motor cobró vida tras 15 años de abandono después de una revisión a fondo, mientras que la caja de cambios solo necesitó unos pequeños ajustes y el eje trasero requería unas juntas nuevas.

No fue tan sencillo en el interior, donde faltaba el salpicadero y las molduras. El cableado estaba hecho polvo, había corrosión alrededor del subchasis trasero y, además, era necesario corregir reparaciones de mala calidad llevadas a cabo en el pasado tras un accidente.
Para obtener repuestos, el equipo recurrió a un coche donante y se reestablecieron todas aquellas piezas ausentes. También se revisaron los innovadores soportes Vibrashock que amortiguaban las vibraciones y el control hidroneumático de la altura de conducción en dos circuitos.
La carrocería se desnudó al completo, se reparó por completo y se corrigieron los espacios entre paneles. Los faldones traseros estaban corroídos, por lo que fue necesario reemplazarlos. Finalmente se pintó en su color original (Shell Grey) y se equipó con su antigua matrícula antes de añadirlo a la exquisita colección de Bentley.

