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Así es el espectacular interior del Bugatti Chiron

Interior del Bugatti Chiron
Como una nave espacial.

El interior del Bugatti Chiron refleja de manera fiel lo que ya se ve en el exterior del deportivo, calidad del máximo nivel, materiales que combinan el lujo y la deportividad, un combo que convierte en un auténtico privilegio acceder y sentarse en su habitáculo. No hace falta ni arrancar su salvaje motor 8.0 W16 de 1.500 CV, simplemente con estar dentro en parado impresiona.

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La evolución respecto al Veyron es todavía más acusada que por fuera, y es que la más de una década de diferencia entre ambos hiperdeportivos es suficiente para que se aprecie el salto generacional. Esto es algo lógico en el apartado tecnológico, pero también queda patente en lo que respecta a acabados y materiales.

El interior del Bugatti Chiron transmite, si cabe, una sensación de calidad todavía mayor. El predominio del aluminio de su predecesor se ha reducido y no queda rastro de plásticos de ningún tipo. Con una amplia gama de opciones de personalización, el protagonismo del habitáculos e lo reparten el cuero, que tapiza asientos, paneles interiores de las puertas, techo, columna central y gran parte del salpicadero; y la fibra de carbono tintada en el color que elija el cliente. El mencionado aluminio sigue presente, pero dando forma a detalles como los pedales, los tiradores de las puertas o la zona central del volante.

Y hablando de detalles, uno de los más llamativos es la presencia de una ‘C’ que divide longitudinalmente al habitáculo desde el techo a la parte trasera de los asientos y que está retroiluminada, como gran parte de los controles, creando un ambiente muy llamativo al conducir de noche.

Llama bastante la atención que, al contrario de muchos de sus coetáneos, en el Bugatti Chiron la mayoría de los sistemas se controlan mediante botones, palancas o ruletas físicas, huyendo de las superficies táctiles. No existe una consola central como tal, sino cuatro pequeños displays circulares dispuestos en forma de columna, que muestran información respecto a la temperatura, la posición de los asientos, etc; y que a la vez permiten modificar dichos parámetros.

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El resto se muestra en el cuadro de instrumentos, situado tras un volante de corte deportivo, con ajuste mecánico y achatado en su parte inferior, que cuenta con dos piñas de controles a la altura de ambos pulgares y con levas de aluminio en la parte posterior. El cuadro adopta una forma de tríptico, con un reloj analógico de gran tamaño en el centro que actúa como velocímetro y dos pantallas digitales custodiándolo, cada una con diversas opciones de personalización para mostrar lo que desee el piloto: navegador, combustible, presión de los neumáticos, etc.

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