Adiós al diésel y la gasolina, en menos de tres años los autobuses usaran esta tecnología

Según los datos de Transport & Environment (T&E), el futuro de los autobuses a corto plaza pasa por el domino de los motores eléctricos y de hidrógeno.
Cuando se habla del futuro del automóvil, parece claro que éste estará protagonizado por los coches eléctricos de baterías. Sin embargo, esa no es la única solución que hay sobre la mesa. Hay otra alternativa que es mucho menos popular, aunque es prometedora: el hidrógeno. Parece que no será lo que se asiente entre los turismos, pero tiene un mercado enorme a su disposición: los vehículos de transporte pesado como camiones o autobuses.
Concretamente vamos a centrarnos en estos últimos y es que, según los datos recopilados por Transport & Environment (T&E), dentro de la Unión Europea los autobuses de cero emisiones tuvieron un gran protagonismo, como una predominancia de los eléctricos de batería, pero con los de hidrógeno experimentado un crecimiento más rápido de lo esperado.
De todos los nuevos autobuses urbanos que se adquirieron y pusieron en circulación durante el año 2024 en países de la UE, prácticamente la mitad, el 49%, estaban equipados con mecánicas de cero emisiones.
Los autobuses eléctricos de batería siguen siendo el sistema de propulsión que domina, con una cuota de mercado del 46%. Sin embargo, aunque la presencia de los autobuses de pila de combustible, que en términos generales parece anecdótica con su 3%, ha experimentado una adopción más rápida de lo previsto por el organismo.
Esta dirección del mercado está superando incluso las exigencias de la Directiva de Vehículos Limpios de la UE y las normas de CO2 existentes para camiones y autobuses, algo que consideran que se debe tanto a la normativa europea como a las políticas municipales que han adoptado las principales ciudades dentro de la unión, destacando el establecimiento de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
De hecho, la progresión es tal que desde T&E consideran que para 2027 es posible que todas las ventas de autobuses urbanos se correspondan con modelos de cero emisiones.
Ahora bien, como ocurre en otros tantos aspectos socioeconómicos a nivel europeo, los datos muestran que la rápida adopción de estos autobuses no es homogénea y que existen diferencias regionales significativas.
Esto deja claro que parte del auge de este tipo de mecánicas se debe a los objetivos que impongan los propios países.
T&E señala que utilizando los criterios de contratación pública se puede promover la adopción de autobuses urbanos de cero emisiones, puntualizando que habría que dar las licitaciones para autobuses eléctricos de batería y de pila de combustible, dando la espalda a otras tecnologías eco, pero no 100% libres de emisiones, como son el gas o las motorizaciones híbridas, que también son populares en los autobuses.
Los autobuses urbanos de pila de combustible de hidrógeno empiezan a despegar, pero de manera lenta. Han duplicado su cuota de mercado hasta cerca del 3% en 2024, aunque aupados solo por los grandes mercados, cuando tradicionalmente eran más comunes en los pequeños.
En cuanto a las alternativas con emisiones, excepto los de gasolina, el resto de sistemas de propulsión se ha mantenido estable en niveles bajos. Un ejemplo de ello son los híbridos, que representaron el 16 % de las ventas nuevas en 2024; y los de gas, que están por debajo del 14%.
Los países que lideran el mercado de autobuses eléctricos
Esto depende de si se trata del mercado en 2024 o del acumulado desde 2021, puesto que hay ligeros cambios.
Hablando solo del año pasado, los líderes en Europa son Países Bajos, Finlandia e Islandia, pues en los tres países el 100% de las ventas de autobuses urbanos fueron eléctricos de batería.
Sin embargo, entre los mercados de mayor volumen, aquellos con unas ventas de más de 1.000 autobuses urbanos en el año, es España la que lidera, pese a que su cuota de ejemplares de cero emisiones es del 57%. Es suficiente para superar a Reino Unido, en segundo lugar con un 56%; e Italia, tercera con un 44%.
Ahora bien, para analizar las tendencias, desde T&E han recopilado los datos del periodo comprendido entre 2021 y 2024, lo que permite hacerse una idea de cómo han ido evolucionando los mercados y cuál es la situación general de los autobuses urbanos de cero emisiones.
Con este enfoque, es Países Bajos el que se coloca claramente en el liderato. Desde 2021 solo un 1% de sus nuevos autobuses no han sido eléctricos, emplean una mecánica diésel.De ese 99%, el 92% son eléctricos de baterías y el 7% restante son de hidrógeno.
El segundo en la clasificación es Finlandia, con un 97% de cero emisiones, pero todos ellos de baterías. El 3% restante se lo reparten los de gasóleo y los de gas.
Completa el podio Noruega, con un 95% de autobuses urbanos eléctricos de baterías y un 5% de diésel.
Echando un vistazo al cuadro, se puede apreciar como tanto el peso de los cero emisiones como el tipo de motorizaciones en cada país es de lo más variada:

El peso del hidrógeno, salvo en Países Bajos, todavía es bastante bajo y es que durante este periodo los otros casos destacados son Polonia y Alemania, y en ambos tienen un peso del 3%.
¿Cuál es la situación de España? Nuestro país presenta una de las mezclas más equilibradas de todos los países analizados: los más comunes en este periodo han sido los autobuses híbridos (33%), seguidos de los eléctricos de baterías (32%), los de gas (22%), los diésel (11%) y con los de hidrógeno siendo testimoniales (2%).
Estonia, el ejemplo a seguir
Transport & Environment señala a Estonia como el ejemplo de que es posible llevar a cabo la transformación. En 2023 ocupaba el último puesto de la clasificación, sin siquiera un autobús urbano eléctrico (tampoco en los años anteriores), pero en 2024 han supuesto el 84% de los nuevos.
Para T&E el balance de 2024 en la Unión Europea es positivo, apuntan que “muestra indicios de mejora en los últimos años” y considera que 2025 será el año que establezca “el punto de inflexión en el que más de la mitad de los nuevos autobuses urbanos sean de cero emisiones”.
