10 dotaciones de bomberos para apagar un incendio de un coche eléctrico en Colón

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La pasada noche, en el aparcamiento público de la Plaza de Colón, en Madrid, un Renault Zoe comenzó a arder, aparentemente mientras que estaba cargando.
La pasada noche el incendio de un coche eléctrico en la Plaza Colón, en Madrid, ha obligado a los bomberos a desplegar 10 dotaciones para controlarlo. Por suerte, se pudo extinguir con relativa facilidad y no ha habido que lamentar heridos ni afectados por la intoxicación derivada del humo.
El jefe de guardia de bomberos explicaba lo ocurrido.
Durante la noche recibieron el aviso por el incendio de un coche en el aparcamiento público de la Plaza de Colón, concretamente en la plaza menos dos. Hasta el lugar de desplazaron 10 dotaciones de bomberos, que se encontraron que el incendio ya se había desarrollado por completo, provocando una gran humareda que estaba llegando a la calle por los conductos de ventilación.
El coche en cuestión era eléctrico, lo que estaría directamente relacionado con el volumen de humo generado en el incendio. Además, a tenor de lo que se puede ver en las imágenes compartidas por Emergencias Madrid, queda patente que se trataba de un Renault Zoe.
Tras contener el fuego, el siguiente paso consistió en evacuar todo el humo concentrado en el aparcamiento, que según parece era cuantioso tanto en a planta donde se originó, la menos dos, como en la menos uno.
Con todo ello controlado, una grúa de la EMT se encargó de trasladar el vehículo al exterior, donde se le colocó encima una manta ignifuga, para intentar evitar su reactivación, tras lo que la grúa municipal lo retiró del lugar de los hechos.
No hay confirmación oficial sobre por qué se habría originado el incendio, pero las primeras informaciones apuntan a que el Renault habría estado cargándose cuando se produjo.
Este caso es un ejemplo más de una realidad que genera cierta inquietud, pero de la que hay más especulación que hechos.
¿Qué se sabe de los incendios de los coches eléctricos?
Básicamente se pueden afirmar dos cosas al respecto. La primera es que no, los coches eléctricos no son más propensos a sufrir incendios que los coches térmicos y, de hecho, hay incluso estudios que apuntan en la dirección opuesta. La segunda es que, cuando es víctima de un fuego, en un coche eléctrico es mucho más virulento y difícil de apagar que en el caso de uno de combustión.
Respecto al primer punto, se calcula que la posibilidad de que un vehículo de baterías se incendie es hasta 10 veces menor que en el caso de un modelo de gasolina o de uno diésel. El problema, sin embargo, es cuando esto llega a ocurrir.
Lo más habitual en el incendio de un coche eléctrico es que se produzca por algo daño, defeco o avería dentro de su batería. Los componentes químicos que hay en ella provocan una reacción en el litio que lleva a un aumento de la temperatura y a una liberación de gases químicos que, en conjunto, resultan en un incendio.
Es, precisamente, esa mezcla, la que hace que sea mucho más difícil de extinguir que un fuego convencional.
Los componentes arden durante mucho más tiempo, el agua no es tan efectiva en ellos e, incluso después de haberse extinguido, existe la posibilidad de que se vuelvan a reactivar, lo que lógicamente supone un problema y una fuente de preocupación.
Usar agua no es la mejor solución, puesto que, en cálculos genéricos, se considera que hace falta unas 10 veces más cantidad de agua para apagarlos que en un coche térmicos, hablando de unos 20.000 litros para apagar un único automóvil.
Es por eso que se manejan otras opciones, como mantas térmicas que cubran el coche por completo, “ahogando” el fuego; o meter el coche que se está quemando en contenedores rellenos de líquidos que extingan el incendio.
Sin embargo es una situación tan nueva que no se sabe a ciencia cierta cómo actuar y no hay un protocolo unificado que diga qué es lo que hay que hacer en el caso de un incendio de coche eléctrico.
Ante la dificultad de apagarlo, podría considerarse la opción de dejar que el fuego se consuma por su cuenta y acabe extinguiéndose por sí mismo, pero tampoco es una alternativa viable, puesto que los componentes de las baterías pueden arder durante horas, un proceso durante el que generan cantidades ingentes de humo tóxico.
