Ya es oficial: hay 130 radares indetectables e inalámbricos de la DGT y esta es su localización

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Entre todos los dispositivos utilizados por la Dirección General de Tráfico (DGT) para dar caza a los excesos de velocidad, los 130 radares Veloláser son los más efectivos.
Los radares Veloláser se han convertido en una de las herramientas más eficaces de la vigilancia de la velocidad en España. Frente a los grandes cinemómetros fijos que suelen estar instalados en estructuras visibles y previamente señalizadas, estos dispositivos destacan por todo lo contrario, por su capacidad para colocarse en cualquier lugar y controlar a los vehículos sin necesidad de una instalación fija y permanente. La DGT considera estos radares entre los principales sistemas automatizados utilizados para controlar los excesos de velocidad en España, y ya cuenta con 130 operativos y multando.
Una de las claves de los Veloláser está en la tecnología que utilizan para medir la velocidad. A diferencia de los radares convencionales, que basan sus mediciones en lecturas realizadas con ondas de radio, estas cámaras son ópticas y emplean radiación láser en el espectro infrarrojo para medir y detectar a qué velocidad circulan los vehículos que pasan por delante de su lente.
Los radares indetectables de la DGT

Este tipo de dispositivos puede detectar la velocidad a partir de los haces de luz que emite y de la información que obtiene de su reflexión en los vehículos. Esto explica también por qué se les conoce como ‘radares invisibles’ o ‘indetectables’. El hecho de utilizar un láser impide que los detectores e inhibidores de radar puedan detectar o interferir su señal, a diferencia de los radares tradicionales que sí se ven afectados por estos sistemas.
A esto se añade el hecho de que Tráfico puede instalar los radares Veloláser en cualquier lugar y de forma discreta, sin necesidad de construir un poste, una cabina o una estructura visible para el conductor.
Una de las razones por las que se les considera radares indetectables es por su tamaño. Con poco más de 50 cm de alto y menos de 2 kilos, estos cinemómetros son portátiles, fáciles de instalar y muy polivalentes, ya que los agentes pueden utilizarlos en cualquier momento, sin necesidad de una instalación y ocultos a simple vista.
Al tratarse de una tecnología pensada para la vigilancia móvil y control de la velocidad, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil pueden realizar controles en puntos concretos donde la velocidad constituye un problema para la seguridad vial. Con un arsenal reducido de estos radares, la DGT es capaz controlar los excesos de velocidad en diferentes carreteras a lo largo y ancho del país.
La tecnología óptica aporta además una elevada capacidad para identificar infractores. Los radares Veloláser son capaces de medir velocidades de entre 30 y 250 km/h, en ambos sentidos de la circulación, tanto de día como de noche y con un margen de error reducido. Además, cuentan con tecnología 4G y WiFi, lo que permite a los agentes cazar los vehículos que circulan por encima de los límites legales incluso sin estar junto al cinemómetro.
Actualmente, la DGT cuenta con un total de 130 radares Veloláser, adquiridos en dos partidas diferentes (primero una de 60 unidades y, más tarde, otra de 70), que trabajan junto a los más de 2.000 radares, entre fijos, móviles y de tramo que hay en España.
Además, el organismo dirigido por Pere Navarro cuenta con los helicópteros Pegasus, drones, cámaras de uso del teléfono móvil, radares con Inteligencia Artificial e incluso cámaras que saben si te has saltado un Stop o una línea continua.
Dónde se ubican los radares Veloláser

Los radares Veloláser, como ya hemos explicado, no están ubicados en un punto concreto. El hecho de que sean portátiles, ligeros y adaptables a casi cualquier tipo de estructura y soporte permite a los agentes de la Guardia Civil colocarlos en diferentes puntos para aumentar la efectividad de los controles de velocidad y detectar incluso a aquellos conductores que frenan cuando se percatan de la presencia de un radar.
Por eso, es habitual encontrar estos radares indetectables en sitios donde es muy complicado verlos. La DGT utiliza trípodes como los de las cámaras de fotos para colocarlos detrás de árboles, marquesinas, pilares de puentes, señales de tráfico o farolas, además de que se pueden utilizar también desde dentro de un coche patrulla o un vehículo camuflado.
A su vez, los radares Veloláser cuentan con soportes específicos que permiten adherirlos a otro tipo de estructuras que se encuentran en las carreteras, como biondas, quitamiedos y guardarraíles. Su coto de caza suelen ser carreteras secundarias donde es frecuente que los conductores circulen por encima de los límites de la vía, aunque también se utilizan en puntos estratégicos, como los conocidos Tramos de Concentración de Accidentes (TCA), accesos a poblado o áreas urbanas.
