Si te preguntas si un sistema de desactivación de cilindros es buena idea, muchos expertos dicen que no. Y esta es la razón

Sistema Cylinder on Demand (CoD)
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Una de las tecnologías para reducir el consumo y las emisiones, el sistema de desconexión de cilindros, también presenta algunos problemas derivados de su uso y complejidad.

El sistema de desconexión de cilindros es una de las diferentes tecnologías y soluciones que han desarrollado los fabricantes para reducir el consumo de combustible y las emisiones sin renunciar a motores de combustión interna. Al igual que el sistema Start-Stop, que todavía equipan muchos coches, aunque parece que tiene los días contados, esta tecnología busca hacer todavía más eficientes los coches de gasolina y diésel. Sin embargo, aunque son varias las marcas que apuestan por esta solución, muchos propietarios y expertos afirman que sus beneficios no compensan los inconvenientes que presenta.

Pero antes de entrar en detalles hablemos de qué es y cómo funciona el sistema de desconexión de cilindros. Conocido comercialmente con nombres como Cylinder on Demand (CoD), Active Cylinder Technology (ACT) o Active Fuel Management (AFM), entre otros, esta tecnología permite que el motor funcione temporalmente haciendo uso de menos cilindros en situaciones donde el propulsor no necesita desarrollar todo su potencial.

¿Cómo funciona el sistema de desconexión de cilindros?

Funciona de forma automática, es decir, no existe un botón ni un modo que permita activarlo o desactivarlo, sino que es unidad de control electrónico (ECU) la que analiza constantemente parámetros como la velocidad del vehículo, el régimen de revoluciones del motor, la posición del acelerador o el par que solicita el conductor.

Cuando el cerebro electrónico del vehículo detecta una situación de baja carga, como mantener una velocidad constante en carretera o circular con poca demanda de aceleración, el sistema desconecta varios cilindros de forma temporal para que el motor trabaje únicamente con los imprescindibles, lo que se traduce en una reducción de consumo y emisiones.

Para conseguirlo, el sistema impide la apertura de las válvulas de admisión y escape de los cilindros que deja inactivos mediante actuadores hidráulicos o electromecánicos. Al mismo tiempo, también interrumpe la inyección de combustible y el encendido. Aunque los pistones continúan moviéndose, esos cilindros dejan de consumir carburante y el aire atrapado en su interior actúa como un muelle neumático que contribuye a reducir las pérdidas mecánicas del motor.

Cuando el conductor vuelve a exigir más potencia, por ejemplo, al acelerar para realizar un adelantamiento o afrontar una pendiente, la centralita reactiva de forma instantánea todos los cilindros. El proceso apenas dura unas milésimas de segundo y, en la mayoría de los casos, resulta casi imperceptible para el conductor y los ocupantes del vehículo. De hecho, en algunos coches solo puedes saber cuándo se activa esta función de desconexión de cilindros a través del cuadro de instrumentos, donde aparece un testigo que lo indica.

La ventaja principal de esta tecnología es la reducción del consumo de combustible, que puede situarse, según los fabricantes, entre un 5% y un 10% dependiendo del tipo de conducción. Al funcionar con menos cilindros durante buena parte de los recorridos por carretera, también disminuyen las emisiones de dióxido de carbono y aumenta la autonomía que se puede recorrer con un solo depósito.

Desventajas y problemas de fiabilidad del CoD

Sin embargo, también presenta algunos inconvenientes. Su eficacia es mucho menor en conducción urbana, donde las constantes aceleraciones y deceleraciones impiden que el motor permanezca el suficiente tiempo funcionando con menos cilindros.

Además, el uso de este sistema incrementa la complejidad mecánica y cuando se activa cambia tanto el sonido como las vibraciones, lo que ha obligado a muchas marcas a instalar soluciones como soportes activos del motor, sistemas de cancelación de ruido o escapes con válvulas.

Más allá de estos inconvenientes, el sistema de desconexión de cilindros lleva acarreado una serie de problemas que afectan a la fiabilidad del motor, si bien estos fallos no son generalizados en todos los fabricantes y, muchos de ellos, ya han sido corregidos parcialmente o por completo en los motores modernos.

No obstante, expertos y propietarios de vehículos que cuentan con esta tecnología han alertado de problemas localizados en los taqués hidráulicos, especialmente en motores de General Motors, que acaban bloqueados o colapsan debido al desgaste de su mecanismo interno o a problemas de lubricación, dejando de accionar las mismas válvulas que se cierran para evitar el bombeo de aire cuando se desactiva la inyección de combustible, lo que conlleva una costosa reparación en la culata.

A esto se unen otros problemas también conocidos, como puede ser el desgaste del árbol de levas a consecuencia del fallo en los taqués hidráulicos, muelles de válvulas rotos, válvulas que quedan parcialmente abierta y desgaste anómalo en las guías de válvula, así como un mayor consumo de aceite o fallos en los actuadores eléctricos.

Por último, los coches con cajas de cambio automáticas con convertidor de par pueden presentar vibraciones cuando el sistema de desconexión de cilindros se desactiva, mientras que si, además, el convertidor presenta desgaste, esas vibraciones se acentúan aún más.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España