Quiero comprarme un coche nuevo y dudo si elegir Etiqueta ECO, tres razones para hacerlo y una para evitarlo

Comprar un coche nuevo siempre es una decisión difícil, pero ahora más con tanta variedad de propulsión. Si tienes dudas sobre un vehículo con pegatina ECO, nosotros te ayudamos.
Aparecieron en 2016 y durante años no le hemos prestado mucha atención, pero ahora son imprescindibles. Las dichosas pegatinas de la DGT determinan cada vez más la compra de vehículos, pero también generan mucha confusión. Si tienes dudas sobre si elegir un coche con etiqueta ECO, te damos tres razones para hacerlo y una para evitarlo. De paso, te dejamos los mejores coches con este distintivo.
La indecisión a la hora de comprar un coche es algo habitual, ha ocurrido siempre. Se trata de la segunda inversión más importante que hacemos en la vida, después de la vivienda, y hay que pensar en muchos factores como tipo de uso, kilometraje, nivel de potencia, equipamiento… comerse mucho la cabeza.
El problema es que antes sólo había que elegir entre dos tipos de motor, gasolina o diésel. Hoy hay una gran variedad de motorizaciones que complican aún más la elección. Si a esto le sumamos las normas que limitan el uso del coche en las ciudades, entonces mejor olvidarse.
Nosotros vamos a intentar arrojar algo de luz para ayudarte en la elección, si estás pensando en comprar un coche nuevo y no tienes claro si te conviene la etiqueta ECO o no.
Como sabrás, estos distintivos medioambientales indican qué tipo de tecnología equipa el vehículo en cuestión para reducir las emisiones y cumplir con unos límites. La pegatina ECO corresponde a los coches híbridos (HEV) y a los híbridos ligeros (Mild-Hybrid), pero también a los que funcionan con gas (GLP y GNC).
Quedan fuera los híbridos enchufables con más de 40 kilómetros de autonomía declarada, que ya entran en el grupo de la etiqueta CERO, junto a los eléctricos puros.
Los coches híbridos son los nuevos diésel

En los últimos años, el mercado automovilístico español ha cambiado drásticamente. Antes, la mayoría de los compradores se inclinaba por el coche diésel, incluso, aunque no hicieran un kilometraje que justificara su compra.
Pero, a lo largo de la década anterior, el motor de gasóleo fue perdiendo protagonismo en favor del coche híbrido y, en la actualidad, las ventas de modelos diésel son anecdóticas. El híbrido ha ocupado el lugar que antes le correspondía al diésel.
Veámoslo con números: según los datos de Ideauto reportados por ANFAC, hasta el 31 de octubre las ventas de coches diésel representan el 5,5% del mercado, mientras que los automóviles de gasolina son el 28,7%.
El resto, es decir, el 65,7% corresponde a turismos impulsados por energías alternativas, incluyendo eléctricos puros, (EV), eléctricos de autonomía extendida (EREV), híbridos enchufables (PHEV) y no enchufable (HEV), hidrógeno (FCEV), GNC, GNL y GLP.
Las matriculaciones de coches electrificados, híbridos y de gas aumentaron en octubre un 43,4% con respecto al mismo mes del año anterior, hasta las 69.018 unidades entregadas.
Esto significa que siete de cada diez entregas pertenecen a este tipo de tecnologías. En el total del año, crecen un 45,8% con 625.446 unidades vendidas y el 65,73% del total de mercado.
La mayoría de esas ventas son de modelos híbridos, tanto no enchufables como híbridos ligeros, es decir, aquellos que equipan un pequeño motor eléctrico para asistir al de combustión, pero no mueven las ruedas.
Tres razones para comprar un coche con etiqueta ECO: No tienen restricciones en las ZBE

La primera razón es clara. Estos coches no están expuestos a las restricciones a la circulación de la Zonas de Bajas Emisiones que se extienden por las ciudades españolas.
Las ZBE son espacios delimitados a donde no pueden acceder determinados vehículos. Son obligatorias en todos los municipios que superen los 50.000 habitantes, tal y como indica la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de 2021.
Por ahora, sólo vetan la circulación a los coches que no tienen etiqueta, es decir, lo de gasolina anteriores a 2001 y los diésel matriculados antes de 2006. Pero, poco a poco, las restricciones se están ampliando.
De hecho, en algunas ciudades como Bilbao ya afectan a la pegatina B. Luego afectará a la C, así que, si te compras un coche ECO, te libras, al menos, a medio plazo.
Bonificación fiscal

La segunda razón por la que comprar un vehículo con distintivo ECO es que se benefician de una serie de privilegios fiscales. Para empezar, está exento del pago del Impuesto de Matriculación, un ahorro importante que hay que tener en cuenta a la hora de realizar la compra de un vehículo nuevo.
Además, dependiendo de la Comunidad Autónoma, estos coches se benefician de importantes descuentos en el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), una tasa que se paga anualmente y que puede suponer un importante desahogo.
Por último, estos vehículos gozan también de descuentos en los aparcamientos de pago. En zonas como Madrid, por ejemplo, un coche con pegatina ECO está bonificado con un 75% de descuento aplicable sobre las tarifas estándar en las zonas del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER).
Menor consumo
Y en tercer lugar, los coches ‘eco’ consumen menos combustible, sobre todo, en el caso de los híbridos convencionales o no enchufables, que logran cifras muy bajas en ciudad. Esto es importante, sobre todo, si se vas a mover frecuentemente por entornos urbanos y alrededores.
También se nota el consumo en los coches de gas, no porque sea bajo, sino porque el precio de repostar gas es mucho más barato que la gasolina y el diésel, y compensa mucho.
La diferencia se nota menos en el caso de los coches híbridos ligeros o microhíbridos, porque el motor eléctrico no impulsa las ruedas (hay excepciones, como los modelos de Stellantis).
Se sirven de una red de 48 voltios normalmente, que activan el motor de arranque y alimentan sistemas auxiliares como la climatización, lo que redunda en unas décimas menos en el consumo. Pero la DGT concede a estos modelos la etiqueta ECO.
Una razón para no comprar un coche con etiqueta ECO: son más caros
La principal razón para no comprar un coche con etiqueta ECO es que, lógicamente, son más caros que el modelo equivalente con motor de gasolina normal.
Esto obligará a echar cuentas para ver si conviene o no, en función del uso que le vayas a dar. El problema añadido es que el precio de los automóviles no deja de subir, lo que hace que los modelos con etiqueta ECO sean menos accesibles.
