Otro giro de 180 grados tras la salida de Tavares de Stellantis: el nuevo CEO quiere volver a China con Dongfeng

Uno de los objetivos principales de Antonio Filosa en su nuevo puesto es recuperar las relaciones del grupo con el gigante asiático
Stellantis está afrontando un año muy importante. Tras la salida de la empresa a finales de 2024 de Carlos Tavares, quien era el CEO del grupo, han cambiado muchas cosas en la organización. Entre ellas su relación con el mercado chino y esto ahora va a intentar volver al rumbo anterior, pues los datos demuestran la gran importancia que tiene China en este grupo.
El proyecto que tenía Stellantis de manera conjunta con GAC estaba hecho para adentrarse de lleno en el gigante asiático, pero finalmente esto no acabó siendo como ellos deseaban. Por ello, desde que ha tomado el cargo Antonio Filosa está buscando solucionar ese intento fallido y recuperar las relaciones y todo lo que eso conlleva cuanto antes. Los números del grupo han bajado los últimos meses, y la importancia de este mercado es crucial para revertir esta tendencia negativa.
La aventura fallida en China de Stellantis
En un comienzo era complicado ver que este proyecto no iba a salir bien. Ya que constaba de dos fábricas, 300.000 vehículos al año y una gama enfocada en atraer a los conductores chinos. En un principio, esta carta de presentación es buena y no tendría porque acabar mal. Se trataba de una empresa conjunta con GAC que recibió el nombre de GAC-FCA y fue creada en el año 2011.

En 2017 alcanzó el máximo de ventas anuales con 200.000 coches, pero desde aquí ya fueron hacia abajo. En julio de este año se declaró como fracaso y anunciaron oficialmente que estaban en quiebra. Lo que empezó siendo un proyecto ilusionante con muchas expectativas en el mayor mercado del mundo acabó con un pasivo de mil millones de dólares y las fábricas quedaron abandonadas.
Todo apuntaba a que esta liquidación podía ser el fin total de la aventura de Stellantis en suelo chino. Esta andadura arrancó con Sergio Marchionne al frente, pero ahora con Carlos Tavares el grupo no fue capaz de aguantar el ritmo de la revolución eléctrica china. Aunque ahora parece que esto no era el final definitivo de esta historia como muchos pensaban.
Un nuevo intento
Desde aquella declaración de quiebra hasta el día de hoy han cambiado bastantes cosas en el grupo. Una de las más destacadas, sin duda, es la modificación en el puesto de CEO que ahora ocupa Antonio Filosa. Un hombre de la propia casa se puso al mando y ha cambiado la filosofía instaurada por Tavares para intentar así revertir la situación tan negativa que había en China.

De esta forma pasarán de los activos ligeros en suelo chino a realizar grandes inversiones en un territorio que es muy importante para ellos. Desde que Antonio Filosa fue nombrado en este nuevo puesto no tardó en ponerse manos a la obra con este tema. Viajó a China con varios altos ejecutivos para reunirse con Yang Qing, Presidente de Dongfeng. Así buscaba recuperar la relación que estaba dañada y volver a trabajar juntos con los coches cien por cien eléctricos.
Las cosas han cambiado de tal manera que la estrategia que busca Stellantis seguir en China ahora es doble. En un primer lugar van a buscar recuperar la relación con su socio de antaño como es Dongfeng. Con esto lo que buscan es volver a estar presentes en el mercado del gigante asiático y quieren impulsar la producción local.
Por otro lado, desde el grupo buscan un apuesta algo más arriesgada de la mano de Leapmotor. En este caso están apostando por otra empresa china pero es muy diferente, pues es una start-up eléctrica en la que han invertido 1.500 millones de euros. El tiempo dirá si en esta ocasión la táctica en China sale bien y si son capaces de unir esta cooperación industrial con esta unión tecnológica innovadora.
Esta unión con Asia es muy importante para el futuro de la organización, pues no están obteniendo buenos resultados en lo que va de año. En el primer semestre de 2025 las ventas mundiales han caído un 8%, la facturación un 13% y las perdidas netas ya llegan a los 2.300 millones de euros. Datos muy negativos que con esta nueva aventura en China van a intentar arreglar.

