Opel Grandland o Dacia Bigster: ¿cuál es el mejor SUV a mejor precio para comprar en 2026?

Dacia ha llevado su filosofía de precios económicos al segmento C SUV con el Bigster, pero, ¿en qué tipo de problemas mete al Opel Grandland?
Dacia, en 2025, decidió ir a lo grande y entrar, por primera vez en el segmento C por derecho propio (el Duster está un poco a medio camino entre éste y el B). El resultado fue un Dacia Bigster que trasladó a un formato superior la filosofía habitual de la marca, lo que inmediatamente supuso un problema para los modelos que ya estaban en este popular segmento. Entre ellos, el Opel Grandland.
Dimensiones
Aunque el Bigster sea el modelo más grande jamás fabricado por Dacia, es más pequeño que su rival. Está completamente dentro del segmento C SUV con una longitud de 4.570 mm, una anchura de 1.812 mm y una altura de 1.662 mm; a lo que se suma una distancia entre ejes de 2.702 mm.
En cambio, el Opel Grandland casi bordea ya el segmento D SUV, así que es superior a su rival: mide 4.650 mm de largo, 1.905 mm de ancho y 1.667 mm de alto; con una batalla de 2.784 mm.
Por lo que respecta a maletero, son extremadamente parejos, cubicando 556 litros el primero y 550 litros el segundo. Eso sí, en ambos casos hablamos de sus versiones más capaces, pero en función de la motorización pueden disminuir por los componentes eléctricos o el apartado correspondiente al GLP.
Motores
En este apartado cada uno sigue su camino, aunque ambos tienen en común la apuesta exclusiva por versiones electrificadas. En el caso del Duster solo le permiten acceder a la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT), pero en el del Grandland también le abre las puertas a la CERO.
Empezando por el rumano, su motorización de acceso es híbrida por partida doble. Utiliza un sistema microhíbrido que, además, es bifuel, así que puede funcionar tanto con gasolina como con diésel. Desarrolla una potencia de 140 CV y permite elegir entre cualquiera de los dos combustibles, según sea necesario.
Con gasolina tiene un consumo menor (5,7 l/100 km), pero su coste es más alto, así que a la hora de usarlo, utilizarla es más perjudicial para el bolsillo. Con el gas el gasto sube hasta los 7 l/100 km, pero su precio inferior hace que a pesar de ello compense más.
Además, esta misma variante está disponible sin el apartado bifuel, pero es más cara, así que en términos generales parece menos recomendable (aunque al eliminar el GLP el depósito de gasolina tenga mayor capacidad). En ambos casos van asociadas a una caja de cambios manual.
Por encima está la versión Hybrid-G 150 4x4, que también puede funcionar con gas, pero tiene un rendimiento mayor y cuenta como principal atractivo con la tracción integral a las cuatro ruedas, siendo la única variante del modelo que dispone de ella.
El tope de gama es el híbrido de 155 CV, que es una motorización full hybrid y que, pese a su potencia, es la más eficiente de la gama al homologar un consumo de 4,6 l/100 km.

Pasando al Grandland, su motorización es la 1.2 Turbo Hybrid que, a pesar del nombre, utiliza un sistema microhíbrido. Desarrolla una potencia de 145 CV, cuenta con cambio automático de 6 velocidades, homologa un consumo de 5,4 l/100 km y unas emisiones de 121 g/km.
El nivel intermedio lo constituye una variante híbrida enchufable, que tiene como núcleo un motor de gasolina 1.6 de cuatro cilindros y gracias al apoyo eléctrico desarrolla una potencia total de 184 CV. Monta una batería de 21 kWh de capacidad que le permite circular en modo eléctrico durante 81 km, así como homologar un consumo de 2,4 l/100 km.
Por último, puede montar dos mecánicas eléctricas distintas. La primera tiene una potencia de 213 CV y está alimentada por una batería de 73 kWh de capacidad, gracias a lo que homologa una autonomía de 521 km. La superior eleva el rendimiento hasta los 325 CV, tiene tracción a las cuatro ruedas, utiliza la misma batería y su rango de acción se reduce a 494 km.
Precio
A nadie le sorprende que en este punto sea Dacia la que salga vencedora, porque los precios baratos son su especialidad, pero la diferencia que hay con sus rival seguramente no sea tan alta como cabría esperar. Corregimos: la diferencia que había no era tan grande. El Bigster está disponible desde 24.990 euros y el Grandland partía de los 27.900 euros.
Esin embargo, con la última actualización del modelo alemán la cosa ha cambiado y mucho, porque ahora arranca en 32.299 euros, con lo que el salto que hay entre ambos modelos es considerable, de más de 7.000 euros.
Equipamiento
El equipamiento de acceso del Dacia Bigster se denomina Essential y tiene como elementos más destacados los siguientes: sistema de climatización manual, cámara de visión trasera, cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas y el sistema multimedia Media Display, que incluye una pantalla multimedia de 10,1 pulgadas y sistema de sonido con 4 altavoces.
En el caso del Opel Grandland se llama Edition y está formado por: faros delanteros ECO LED, luces traseras LED, espejos retrovisores plegables eléctricamente, volante de cuero vegano y sistema multimedia con una pantalla central de 10 pulgadas, conectividad inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay, Bluetooth, sistema de sonido con 10 altavoces y puerto USB-C.
¿Cuál es mejor?
Aunque sean parecidos, no terminan de operar en el mismo segmento. Los dos cumplen como coche familiar, pero el Opel tiene un mayor tamaño, aunque en maletero son realmente parejos. Hay que tener en cuenta varios aspectos a la hora de tomar la decisión.
Por un lado, están las motorizaciones. Ambos tienen un nivel de acceso muy parecido, pero el Bigster tiene la ventaja de ser gasolina y GLP, lo que es un punto a su favor. Si es cierto que, en la parte alta de la gama, el Dacia no puede seguir a las versiones superiores del Opel, ni en rendimiento ni por tipo de electrificación. Si se quiere una etiqueta CERO hay que mirar sí o sí al alemán.
Por otro, está el precio. Y es que el salto de tarifa de acceso entre uno y otro es muy difícil de justificar y hace que muchos conductores vayan a decantarse por el Bigster.

