Ni gasolina ni híbrido, el diésel es la mejor opción si compras un coche de segunda mano en estas ciudades

No todo el mundo circula por ZBE o siquiera vive en ciudades que las tengan, así que para ellos el gasóleo sigue siendo una alternativa.
Durante los últimos años, el coche diésel ha pasado de ser el gran protagonista del mercado a convertirse casi en un vehículo proscrito. Las restricciones al tráfico, el auge de los híbridos y eléctricos y la llegada de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) han provocado que muchos conductores descarten automáticamente esta tecnología. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y para muchos conductores un diésel es una muy buena opción de compra, especialmente si hablamos de un coche de segunda mano.
Hay que tener en cuenta que la implantación de las ZBE ha sido desigual en España. Aunque la Ley de Cambio Climático obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a contar con una de estas áreas restringidas desde hace años, la aplicación práctica dista mucho de ser uniforme.
Mientras ciudades como Madrid o Barcelona cuentan con zonas amplias y controles permanentes, dado que cada ciudad ha podido elegir el formato de su propia ZBE, en muchas las restricciones son meramente anecdóticas, ya que afectan únicamente a unas pocas calles del centro histórico o, directamente, todavía no se han puesto en marcha.
Es el caso de numerosas capitales de provincia y ciudades medias donde la ZBE ocupa un espacio muy reducido y que la mayoría de los conductores apenas pisa durante su día a día. Para quienes viven y trabajan en municipios donde las restricciones son testimoniales, el temor a comprar un coche diésel no tiene ningún sentido. No solo eso, lo mismo se puede decir (incluso con más razón) con todas las que directamente tiene una población inferior a 50.000 habitantes y, por tanto, no tienen siquiera “zona de exclusión”.
Eso por el lado de las ciudades, pero es que además no todos los diésel están afectados por igual y son muchos los que incluso pueden lidiar con las ZBE sin problema.
Los modelos matriculados a partir de septiembre de 2015 cuentan con la etiqueta C de la DGT al cumplir la normativa Euro 6, lo que les permite acceder a la inmensa mayoría de las ZBE actualmente en funcionamiento. Incluso muchos vehículos Euro 5, matriculados desde 2014, que tienen la etiqueta B, pueden acceder a la mayoría de las Zonas de Bajas Emisiones.

Es cierto que cuando alguien acude al mercado de segunda mano, suele hacerlo para adquirir coches a un precio barato, así que al menos los primeros pueden irse algo de presupuesto, pero los segundos presentan un coste bastante más asequible. Y para quienes directamente viven en lugares sin ZBE, optar directamente por un diésel usado sin etiqueta medioambiental de la Dirección General de Tráfico es una alternativa totalmente válida.
Hoy por hoy, los coches diésel en general y los coches diésel de segunda mano en particular, siguen ofreciendo un equilibrio muy interesante entre precio, consumo y posibilidades de uso.
Empezando por el aspecto puramente económico, el desplome de la demanda ha provocado que los coches diésel de segunda mano sean, por norma general, más baratos que sus equivalentes de gasolina o híbridos. En el mercado de ocasión es habitual encontrar diferencias de varios miles de euros entre dos versiones prácticamente idénticas de un mismo modelo, simplemente por montar un motor diésel.
Esta depreciación beneficia especialmente al comprador, ya que con el mismo presupuesto resulta posible acceder a un vehículo más moderno, mejor equipado o con menos kilómetros que si se opta por una versión de gasolina. Teniendo en cuenta que es un momento en el que el precio medio de los coches usados no deja de aumentar aumentando, esto hace que el diésel sea una alternativa especialmente atractiva.
Además, el ahorro no termina en el momento de la compra. Los motores diésel siguen siendo imbatibles cuando se recorren largas distancias de forma habitual. Consumen entre un 15 y un 25 % menos combustible que un gasolina equivalente y ofrecen una autonomía considerablemente superior. Aunque con el conflicto de Irán su precio se disparó, la situación ha vuelto a la normalidad y el gasóleo vuelve a ser más barato que la gasolina.
Otro aspecto que juega a favor del mercado de ocasión es la enorme oferta disponible. Durante más de una década el diésel fue la motorización dominante en España, por lo que existe una gran cantidad de unidades de segunda mano disponibles. No solo eso, dada su popularidad, se sabe con seguridad que vehículos eran más fiables, cuáles daban menos problema y también es muy fácil encontrar recambios para ellos.
Por todo esto, antes de descartar un diésel por miedo a las restricciones, conviene analizar el uso real que se va a dar al vehículo. Si la mayor parte de los desplazamientos se llevan a cabo fuera de las grandes ZBE y si se da un uso extensivo al vehículo (más de 15.000 o 20.000 km al año), un coche diésel de segunda mano tiene mucho sentido.


